Por encima de todo, las libertades humanas y la justicia social

(Fragmentos de la Conferencia de prensa, en el hotel Havana Riviera. La Habana, 22 de enero de 1959.)

[...] Nosotros, antes que nada, sentimos los intereses de nuestra patria y de nuestra América, que es también una patria grande de todos nosotros. Queremos defender los intereses de nuestro pueblo, queremos la independencia política y la independencia económica, que cese la explotación y establecer regímenes de justicia social dentro del más amplio cuadro de libertades humanas. iLas libertades humanas por encima de todo y, con ello, la justicia social! [...]

[...] No existen en Cuba los mismos problemas que existen en ese caso, por ejemplo, en el sur de los Estados Unidos. Hay discriminación racial en Cuba, aunque en mucho menor grado.

Consideramos que nuestra Revolución ayudará a eliminar esos prejuicios y esas injusticias que aún quedan latentes.

Por lo pronto, nosotros en nuestra lucha revolucionaria, hemos dado pruebas de una absoluta identificación y hermandad entre los hombres de las distintas pieles. En ese sentido, somos continuadores de los pensamientos de Martí, el Apóstol de nuestra independencia. Y no seríamos revolucionarios ni seríamos demócratas, si no estuviéramos despojados de todo tipo de discriminación [...].

[...] Ya nosotros, por ejemplo, tenemos la tradición de haberle inculcado al Ejército Rebelde ese respeto, como cosa sagrada, a la persona humana. Sí, a un hombre se le puede castigar a la pena capital y se le puede fusilar sin torturarlo, sin arrancarle una confesión a base de golpes, sin someterlo a ningún tipo de sufrimiento, porque eso es odioso, eso es bajo, eso es ruin, la justicia tiene que castigar sin odio y sin venganza. Y esa enseñanza la hemos inculcado nosotros a nuestros soldados. Y en plena guerra la practicaron.

¿Qué queremos? Que en la paz se practique y, sobre todo, que se practique no por unos años, sino para siempre. Sentar una verdadera tradición.

Ya esa tradición se ha sentado por la conducta de nuestros soldados en la guerra. Ahora, ¿qué tenemos que hacer en la paz? Castigar ejemplarmente a los que cometieron actos contra los derechos humanos, contra la persona humana. O sea, anatematizarlo no solo con el castigo, sino también con la condenación moral. [... ]

   

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