MEDICINA             

(19 de mayo de 2012)

  Psicoballet

Danza para la vida

ORFILIO PELÁEZ

Nacido a finales de 1972 en el capitalino hospital pediátrico Ángel Arturo Aballí, como una singular propuesta que integraría arte y ciencia para atender a niñas con conductas agresivas, el psicoballet rebasó ese propósito inicial y constituye hoy un método terapéutico de amplio reconocimiento nacional e internacional por sus favorables resultados.

fotos: Ricardo López HeviaEl psicoballet facilita la socialización y fortalece los vínculos afectivos.

Creadora del revolucionario proceder, la Máster en Ciencias Georgina Fariñas García recuerda que la idea surge cuando, estando al frente del servicio de psicología del mencionado centro, valoró que por la belleza de su música y el hecho de poner a "flotar" el cuerpo mediante elegantes y coordinados movimientos, el ballet podría ser una alternativa más en el tratamiento de esos pacientes.

"A través de la compañera Ángela Grau, logré entrevistarme con Alicia Alonso y le propuse que nos ayudara. De inmediato aceptó y me sugirió incluir también a niños hiperactivos, tartamudos, epilépticos, con timidez excesiva, ansiedad, fobias y otros trastornos, para ver qué pasaba".

Máster en Ciencias Georgina Fariñas, creadora del reconocido método terapéutico.

Pocas semanas después, el 21 de febrero de 1973 y en el propio hospital Aballí, Alicia y el primer bailarín Jorge Esquivel, dieron la primera clase experimental a un grupo de 33 infantes de ambos sexos.

En apenas tres meses de trabajo, la mayoría de ellos evolucionaron de manera sumamente favorable, pues casi el 90 % fue dado de alta, sin haber un solo caso de recaída.

Bajo la dirección conjunta de Georgina Fariñas, por la parte de Psicología, y de Laura Alonso en lo referido a la enseñanza del ballet, el proyecto amplió su horizonte y pronto añadió el trabajo preventivo y de rehabilitación.

Junto con el apoyo incondicional de nuestra prima ballerina assoluta, el psicoballet tuvo el respaldo decisivo de los doctores Abelardo Ramírez, por el Ministerio de Salud Pública, y de Eduardo Bernabé Ordaz, director fundador del Hospital Psiquiátrico de La Habana, quien lo incoporó a esa entidad como un departamento independiente.

APORTE INAPRECIABLE

Según precisa Georgina Fariñas, presidenta del Grupo Nacional de Psicoballet, más de 20 mil personas con necesidades especiales se han beneficiado en nuestro país mediante la práctica de este proceder psicoterapéutico genuinamente cubano, donde ciencia y cultura confluyen para hacerlos crecer como seres humanos y ganar mayor calidad de vida.

"En la actualidad existen alrededor de 12 filiales y proyectos comunitarios que trabajan con niños y jóvenes ciegos o débiles visuales, sordos, autistas, con retraso mental, discapacitados motores, con síndrome Down, alteraciones emocionales y problemas neurológicos. En algunos de ellos igualmente se tratan adultos de cualquier edad, que pueden presentar los trastornos mencionados, o sufrir estados depresivos".

Mediante el psicoballet, las personas ganan habilidad en los movimientos de su cuerpo, liberan tensiones, suben la autoestima, se vuelven menos dependientes para realizar sus actividades individuales, mejoran la concentración y logran interrelacionarse con mayor facilidad dentro del grupo, aseveró Fariñas.

Aunque hoy no disponen de una sede permanente, continúan trabajando en locales prestados de la Casa de México y la de África, en La Habana Vieja, gracias a las gestiones de la Oficina del Historiador de la Ciudad.

La casi totalidad del personal artístico vinculado a esta actividad no recibe ningún tipo de pago por tan humana labor que el líder de la Revolución, Fidel Catro, calificó en el 2001 como un aporte al desarrollo de la ciencia y la cultura cubanas.

Basta observar una clase para apreciar cuánto influye de manera positiva en el estado de ánimo y la conducta de esos seres, a los cuales el psicoballet rescata del aislamiento y la exclusión.

Guiados por la profesora Ofelia Bosh y la instructora Yarelis Acosta, al compás de la música, cierran espacios a la timidez y a las expresiones de angustia. Se trata, en esencia, de una danza por la vida, que ya suma cuatro décadas de amor.

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