ANTROPOLOGÍA       

(21 de abril de 2012)

Profeta del pasado

ORFILIO PELÁEZ
pelaez@granma.cip.cu

Alentado por la lectura de los 15 tomos de la serie El Tesoro de la Juventud, las narraciones de Julio Verne, y la influencia de una madre que supo despertarle el afán de experimentar, el Doctor en Ciencias Manuel Iturralde Vinent abrazó desde joven el camino de la investigación.

Foto: Juvenal BalánLa búsqueda y recolección de fósiles ocupa una parte importante de la obra científica del doctor Manuel Iturralde Vinent.

Recién ingresado en el capitalino Instituto de Segunda Enseñanza del Vedado, encontró en el grupo espeleológico Murciélago (fundado en 1959), la vía para asomarse al atrayente mundo de las cuevas, y dar rienda suelta a una insaciable curiosidad por conocer los más disímiles misterios de la naturaleza.

Con el tiempo, descubrió que la búsqueda y recolección de fósiles serían ejes centrales en su carrera profesional, junto con el estudio del origen geológico de nuestro archipiélago y el conocimiento del relieve.

INCANSABLE EXPLORADOR

Graduado en 1975 de ingeniero geólogo en la Universidad de Oriente, considera un privilegio haber recorrido durante más de 40 años los más apartados rincones de la geografía cubana y de varias islas vecinas, entre ellas Jamaica, La Española, Puerto Rico y Barbados.

"Esas expediciones me dieron el privilegio de participar en notables hallazgos científicos, como fueron el encontrar en la provincia de Sancti Spíritus, a mediados de la década del noventa del siglo pasado, los restos fósiles de los mamíferos terrestres más antiguos de Cuba, y de los vertebrados terrestres más viejos reportados en las Antillas, en este caso un perezoso con 33 millones de años de edad, localizado en el territorio puertorriqueño".

Precisa que sus andanzas lo llevaron a tomar parte en el descubrimiento de más de una veintena de especies nuevas de animales extinguidos, además de intervenir en otros hechos significativos en el campo de la Paleontología.

Pero el profesor Iturralde también dedica buena parte de su extensa labor investigativa a la Geología, disciplina a la cual considera de suma actualidad para contribuir a la localización de nuevos yacimientos minerales, de materiales para la construcción, hidrocarburos, y una amplia gama de materias primas, sumamente necesarias en el desarrollo de la sociedad moderna.

"Más allá de lo mencionado, en la actualidad esta ciencia tiene particular importancia en los esfuerzos por atenuar los peligros derivados de eventos naturales potencialmente generadores de desastres".

Al indagar sobre cómo se formó la Tierra, su evolución hasta nuestros días, las variaciones del clima en épocas anteriores y otros elementos, la Geología da respuestas a muchas interrogantes, que permiten al hombre comprender el pasado para entender mejor el presente, y poder pronosticar el futuro, asunto esencial en un mundo cada vez más acechado por múltiples desafíos ambientales, indicó.

Uno de sus aportes más recientes es el DVD-ROM Compendio de Geología de Cuba y del Caribe, que acaba de merecer Premio Nacional de la Academia de Ciencias de Cuba, correspondiente al 2011, en el acápite de Ciencias Naturales y Exactas.

La obra incluye una minuciosa descripción actualizada y prolíficamente ilustrada, de la composición, estructura y origen geológico del archipiélago cubano, de suma utilidad para estudiantes, profesores, y todo especialista que trabaje en la aplicación de esos conocimientos.

Asimismo, contiene la caracterización de los principales peligros naturales a los que el país está expuesto, entre ellos los sismos, deslizamientos, la contaminación de las aguas y los suelos, y el ascenso del nivel medio del mar.

Poseedor de la Orden Carlos Juan Finlay, máxima condecoración entregada por el Consejo de Estado a personas con méritos relevantes en la esfera científica, el también presidente de la Sociedad Cubana de Geología considera el conocimiento de la ciencia como un bien público que debe promoverse de manera masiva, pues ella "tiene que formar parte del acervo cultural de una nación".

Acerca de su valoración sobre el estado actual de las geociencias en el país, el doctor Iturralde dijo que la mayor preocupación es la falta de profesionales jóvenes con la necesaria experiencia para asumir los complejos retos planteados por las perspectivas en el incremento de las inversiones en la minería y el petróleo, el abasto de agua, y la reducción de riesgos naturales.

"Durante la década del noventa de la anterior centuria disminuyó significativamente la cantidad de graduados en las carreras de Geología, Minería, incluso, se cerró la escuela de Geofísica, y esa situación nos pasa la cuenta hoy, al estar muchos compañeros en edad de retiro y no haber un relevo que tenga al menos de cinco a diez años de labor en el sector".

El periodo especial ocasionó, además, una considerable reducción de la actividad geológico-minera y no pocos ingenieros y técnicos migraron hacia ramas con mejores perspectivas de remuneración, lo cual contribuyó a empeorar el panorama, subrayó.

Según el profesor Iturralde, las geociencias son tan apasionantes como esenciales para el progreso de la sociedad, de ahí la conveniencia de atraer a los jóvenes hacia su estudio.

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