(9 de septiembre de 2004)

Huracanes

ORFILIO PELÁEZ

La presencia del fortísimo huracán Iván en las aguas del Mar Caribe central ratifica una vez más lo expresado en otras ocasiones por los especialistas del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología.

Michelle provocó
 penetraciones del mar.

Tras un periodo de relativa tranquilidad registrado entre 1973 y 1995, nuestra zona geográfica comprendida por el Atlántico Norte, el Golfo de México y el Mar Caribe vive una nueva etapa de alta actividad ciclónica, evidente también en el caso de Cuba.

Baste decir que en los últimos nueve años nuestro país ha sufrido los embates directos de los huracanes Lili (octubre de 1996), Georges (septiembre de 1998), Michelle (noviembre del 2001), Isidore y Lili (septiembre y octubre del 2002), y Charley (agosto del 2004), además de la tormenta tropical Irene en octubre de 1999.

Históricamente, la Mayor de las Antillas es azotada como promedio por un huracán cada dos años, y esa cifra ha vuelto a repetirse luego de la prolongada ausencia de 11 años sin fenómenos de este tipo sobre nuestro territorio, registrada desde el paso del Kate en 1985 hasta el Lili de 1996.

Principales desastres ocurridos en Cuba por huracanes en orden cronológico :

Tormenta de San Francisco de Asís -octubrede 1844
Tormenta de San Francisco de Borjas -octubre de 1846
Huracán de San Marcos -octubre de 1870
Huracán de los cinco días -octubre de 1910
Huracán de 1926 -octubre de 1926
Huracán de Santa Cruz del Sur-noviembre de 1932
Huracán de 1944 -octubre de 1944
Huracán Flora -octubre de 1963

Fuente : Centro del Clima del Instituto de Meteorología.

Según una investigación realizada por un equipo de expertos del Centro del Clima del Instituto de Meteorología, encabezada por el doctor Ramón Pérez, la cronología de tales organismos tropicales revela la ocurrencia de periodos de mucha actividad. Así, de 1906 a 1952, el país fue azotado por 14 huracanes intensos, para un promedio de uno con esa fuerza cada 3,35 años.

Por el contrario, desde ese propio año 1952 hasta el Michelle en el 2001, ningún huracán de gran intensidad cruzó sobre Cuba. Ahora todo hace indicar que los periodos de retorno de eventos de esta naturaleza tienden a reducirse de nuevo con el paso hace apenas un mes del huracán Charley con categoría 3, y la potencial amenaza de Iván.

En opinión de la doctora Maritza Ballester, una autoridad en el tema de los ciclones, la actual temporada presenta características muy interesantes. Las nueve depresiones tropicales formadas hasta ayer, se desarrollaron y adquirieron la categoría de tormenta tropical.

De las nueve tormentas tropicales, cinco alcanzaron la fase de huracán, y de estos, cuatro han sido de gran intensidad, entre los que sobresalen Charley, Frances e Iván, con categoría 4 en la escala Saffir-Simpson de un máximo de 5, al tener en algún momento de su vida vientos máximos sostenidos superiores a los 210 kilómetros por hora.

Resulta curioso que el huracán más intenso reportado en Cuba fue la denominada Tormenta de San Francisco de Borja, la cual azotó a La Habana con categoría 5 entre el 10 y el 11 de octubre de 1846. A su paso ocurrió el valor mínimo de presión atmosférica registrado en nuestro país con 916 hectopascal.

CARTAS ESCONDIDAS

Los ciclones tropicales se convierten en huracanes cuando los vientos máximos sostenidos son iguales o superiores a los 118 kilómetros por hora. Poseen una extensa zona de influencia de nublados con lluvias, que en dependencia de las características propias de cada organismo, puede alcanzar un diámetro entre 400 y 800 kilómetros, e incluso, mayor, como fue el caso reciente de Frances al azotar a la Florida.

Entre los elementos de mayor peligro en un huracan está la llamada Marea de Tormenta o Surgencia, consistente en una sobreelevación del nivel del mar que se produce en la costa al penetrar el centro del meteoro en tierra. La misma se extiende hasta unos 180 kilómetros a la derecha de la trayectoria del huracán y es mayor mientras más intenso sea el sistema y más suave el perfil del fondo marino, en particular en las zonas bajas.

Precisamente en Cuba, la Marea de Tormenta fue la causante de la mayor catástrofe natural de nuestra historia al elevarse el mar a una altura aproximada de 6,5 metros, en el poblado de Santa Cruz del Sur durante el huracán del 9 de noviembre de 1932, hecho que produjo más de 3 000 muertos.

Otro factor en extremo peligroso es la fuerza del viento, sobre todo cuando el huracán es de categoría 3 en adelante (vientos máximos sostenidos superiores a los 177 kilómetros por hora), además de las intensas lluvias en aquellos que suelen venir acompañados por fuertes precipitaciones y se mueven con lentitud.

Un elemento a tomar en cuenta siempre es que por donde pase el centro del huracán puede haber una calma de 20 minutos o más, en dependencia del tamaño del también llamado ojo y la velocidad de traslación del fenómeno.

Ello puede hacer que algunas personas, al ver la transitoria mejoría del tiempo (el cielo puede aclararse de manera casi total y si es de noche hasta se ven las estrellas), retiren la seguridad de sus puertas y ventanas, y salgan a la calle. Tamaña imprudencia no debe cometerse jamás, pues pronto las condiciones meteorológicas se deteriorarán con suma rapidez y los vientos soplarán de nuevo con igual o superior velocidad.

   

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