(27 de mayo de 2004)

Queda aún camino por andar

Medicina regenerativa

JOSÉ A. DE LA OSA

Una conquista del saber científico, que un cuarto de siglo después promete revolucionar los tratamientos médicos, se producía en 1981 cuando investigadores anunciaban el cultivo de células madre de ratón. Diecisiete años después, en 1998, se lograba también el cultivo en laboratorio de células madre de origen humano.

Foto: ALDO MEDEROSLa Medicina Regenerativa requiere más estudios para poder hablar de ciencia constituida.- Académico y Doctor en Ciencias Médicas José M. Ballester.

Pero ¿qué importancia reviste el cultivo de estas células madre o progenitoras? Se trata de que estas células son capaces de experimentar divisiones ilimitadas y producir células hija que pueden dar origen a los distintos tipos de células presentes en el organismo. O para decirlo más gráficamente aún: gracias a su capacidad de diferenciarse (transformarse) en cualquier tipo de célula, las células madre pueden regenerar tejidos dañados por diversos tipos de enfermedades, o como consecuencia de algún traumatismo, o simplemente por envejecimiento.

De ahí el surgimiento de la llamada Medicina Regenerativa, basada en los agentes que el organismo utiliza para autorrepararse, es decir, células y señales químicas.

Guiado por el saber del profesor José M. Ballester, luego de una larga conversación que sostuvimos para el abordaje del tema, y como fuente informativa fundamental, he conformado estas notas que ahora pongo a disposición de los lectores de Ciencia y Técnica. Mi interlocutor, un reconocido científico de nuestro país, es Académico y Doctor en Ciencias Médicas, director del Instituto de Hematología e Inmunología del Ministerio de Salud Pública.

Para una mejor comprensión de lo que denominamos Medicina Regenerativa es necesario hablar de la sangre, elemento vital, vigorizante, curativo de muchas dolencias.

Recordemos que en el Coliseo Romano el público saltaba a la arena para beber la sangre de los gladiadores muertos. Con el desarrollo cultural y científico, el uso de la sangre pasó de lo místico a lo racional, y desde el siglo XX se aplica la transfusión sanguínea, que es el trasplante de órganos más frecuente, como terapéutica racional y científica.

Las células sanguíneas son pequeñas fábricas de moléculas llamadas citocinas. Existen decenas de ellas ya identificadas: estimuladoras de leucocitos; de la hematopoyesis, como la eritropoyetina, y otros inmunomoduladores como el factor de transferencia y el interferón. Unas estimulan funciones y formación de tejidos y otras las inhiben para lograr un balance positivo, lo que se puede interpretar filosóficamente como la Ley de los contrarios. La autorrenovación y diferenciación es lo opuesto a la apoptosis o muerte celular programada.

La Medicina Regenerativa es la Medicina Natural a nivel molecular. Hasta el momento se ha aplicado en la reparación del músculo cardiaco y en la revascularización en enfermedades circulatorias como la arteriosclerosis obliterante. Esto es muy reciente y se requieren más estudios para poder hablar de ciencia constituida.

Estas aplicaciones se han realizado en Estados Unidos, Canadá, países de Europa, Japón, Corea del Sur, China, Brasil, Argentina y ahora en Cuba, donde se ha comenzado su aplicación con protocolos muy rigurosos y cumpliendo las exigencias bioéticas. Los resultados obtenidos hasta ahora han sido buenos y promisorios.

Con mirada actual se valora que en los próximos años estos procederes podrían ser empleados para el tratamiento de afecciones del miocardio, circulatorias, diabetes, Parkinson, otras enfermedades degenerativas del tejido nervioso y, en general, en todo órgano con problemas funcionales.

Hoy las células madre se obtienen de la médula ósea, de la sangre periférica, de sangre del cordón umbilical, de tejido adiposo y de embriones, y para ello se utilizan técnicas específicas para cada caso. Las embrionarias requieren de clonación y de cultivo celular, que es más complejo y tiene muchas controversias bioéticas, mientras que el procesamiento de las células madre adultas es más sencillo, y todas tienen posibilidad de diferenciación. Bien entendido que toda célula que no sea del propio paciente, o de un gemelo univitelino, puede generar rechazo.

En cuanto a los costes de estos nuevos procederes, ello estará en dependencia del método de obtención de esas células. En principio todos son muy laboriosos y requieren de experiencia, aunque no son muy costosos, excepto los que necesitan cultivo celular, y todos pueden desarrollarse en instituciones que cumplan con los requisitos necesarios.

Las células madre obtenidas se inyectan directamente en el órgano dañado o a través de los vasos que lo irrigan, cumpliendo con rigor la técnica precisa y adecuada y por personal debidamente calificado. Ahora bien, lo fundamental es la identificación exacta de los tipos de células madre y sus capacidades y las vías que utilizan para su diferenciación, así como otras moléculas que participan en ese complejo y no bien conocido proceso.

En Cuba, hasta el presente, varios centros trabajan en la línea de la Medicina Regenerativa, y lo hacen de forma coordinada, sin que se haya creado aún una estructura definitiva al encontrarnos en una fase inicial. Son ellos el Instituto de Hematología e Inmunología; los Servicios de Angiología del Hospital General Docente Enrique Cabrera, el de Imagenología del Pediátrico William Soler y el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular. El objetivo a mediano plazo debe ser la extensión paulatina de este proceder a las instituciones del país que reúnan las condiciones para ello, en la medida en que aumente la experiencia universal y la nuestra.

   

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