Publicada el 23 de agosto de 2013

Precisiones del Jardín Botánico Nacional

En relación con las cuestiones planteadas por el compañero A. González Noda sobre nuestro centro Jardín Botánico Nacional en la sección Cartas a la Dirección, deseamos en primer lugar invitarlo a visitar nuestro centro, de manera tal que pueda ver el lugar de los hechos que se mencionan y sacar sus propias conclusiones.

Dado que consideramos que al compañero A. González Noda le ha faltado información de lo ocurrido, deseamos que conozca algunos datos del Jardín Botánico Nacional (JBN). Estos datos son:

· Su tamaño es de casi 600 ha.

· Tiene 11 km de perímetro.

· Contiene 250 mil árboles sembrados.

· Posee unas 15 instalaciones dentro del JBN, algunas más grandes que un policlínico o una escuela.

· En los momentos de los robos (años 2009-2010) no existía cerca perimetral, solo la zapata de hormigón.

· Los ladrones no cortaban ramas, solo cortaban y se llevaban el tronco o fuste.

· En cada caso de robo se le daba parte a las instituciones pertinentes.

· En varias ocasiones se evitó el robo de la madera pero ya habían cortado los árboles. En una ocasión se confiscó una carreta cargada con madera proveniente de nuestros árboles. Se hicieron operativos con Guardabosques y la PNR en los alrededores del Jardín ocupándose tres carpinterías ilegales.

· Existía falta de hombres y medios para la protección. En una ocasión fueron tan agresivos que tiraron con escopeta a los trabajadores.

· El punto con guardia más cercano estaba a 1 km o 1 ½ km del lugar de los hechos. Todo el bosque está oscuro. La iluminación solo está en las instalaciones.

Esos son algunos de los aspectos que estuvieron alrededor del robo de la madera en el JBN.

Reiteramos nuestra invitación al compañero A. González Noda para que visite nuestra institución.

Le felicitamos por la Sección Cartas a la Dirección del diario Granma, muy útil en la actual batalla en la que cada uno debe hacer su parte del deber, para que nada pueda vencernos.

Con saludos revolucionarios,

Ángela Leiva Sánchez
Directora General
Jardín Botánico Nacional

La indisciplina y la negligencia no se fomentaron de ayer para hoy

El otro día, ante la demora al ser atendido por parte de una tendera en una tienda recaudadora de divisas, un amigo concluyó: "A este país le hacen falta, cada día, cinco minutos de capitalismo", en alusión a que esa persona en otras latitudes por su actuar negligente quedaría inmediatamente sin empleo. Enseguida le cuestioné si las causas y condiciones de lo que ocurría era responsabilidad del sistema social o de las personas. La trabajadora detenía su servicio porque actualizaba la tarjeta de entrada y salida, por la demora y todo lo que escribió llevaba más de una semana sin hacerlo.

Lo evidente es que, desde hace algunos años, personas responsabilizadas con la prestación de servicios a la población han confundido "ejecutar su trabajo con responsabilidad" en "hacer un favor" y hasta concientizando que deben agradecérselo, más de uno no pierde la oportunidad de sentirse importante en el momento en que se les solicita, demorando diligencias, respuestas, acciones y resultados.

No hay que premiar al personal de salud por su actuar filantrópico pues forma parte de su responsabilidad; no hay que agradecer a un docente que imparta excelentes clases y se preocupe por su preparación pues forma parte de su responsabilidad; no hay que reconocerle al trabajador de un banco, una notaría, un bufete, una oficina de Pasajes, de Carné de Identidad y Registro de Población, un restaurante o cualquier servicio gastronómico, un hotel, una oficina de correos, un chofer de ómnibus, un dependiente de tiendas, una bodega, un taller de reparaciones, una Unidad de la PNR, porque se muestre amable, ofrezca información orientadora, busque soluciones oportunas y haga lo posible por satisfacer las necesidades de ese representante de la población que lo demanda, porque ese proceder forma parte de su responsabilidad.

No hay que alabar a un directivo porque se ocupe y preocupe por responder quejas de la población ante el actuar indiferente de los ejecutores de las actividades que él administra, porque ello forma parte de su responsabilidad y es una de las aristas de la rendición de cuenta y la contraloría social. Sin embargo, para ese representante del pueblo sí gratifica mucho ser escuchado, encauzado oportunamente, que se muestren alternativas de soluciones, y no sentirse víctima del famoso peloteo (versión cubana del burocratismo más estresante).

La indisciplina y la negligencia ante el trabajo, unidas al descontrol y la ilegalidad, no se fomentaron de ayer para hoy. Desde los días difíciles del Periodo Especial algunas personas transformaron el verbo "trabajar" por el de "luchar" y solo les preocupaba mantener una relación laboral en aquellos lugares donde "había una búsqueda", bien para satisfacer una necesidad personal y/o para ayudar a engrosar el mercado subterráneo adonde llegaron también los que plan-teaban que "a este gobierno yo no le trabajo porque con lo que gano no resuelvo mis problemas".

Hoy cuestionamos de dónde obtienen algunos cuentapropistas los productos industriales de primera calidad que ofertan, el refrán asevera: no hay peor ciego que el que no quiere ver; hoy los obtienen de donde mismo los obtuvieron antes, con la gran diferencia de que ahora los venden en el portal o la sala y antes lo hacían en el traspatio.

Con la aparición de la dualidad monetaria algunos optimistas pensamos que los servicios en pesos convertibles iban a ser más eficientes y aquellos trabajadores que reci-bían estimulación en esta moneda serían más eficaces; hoy pulula la mala atención tanto en un servicio en CUP que en uno en CUC, entonces tampoco es un problema de estimulaciones ni salarios. Si el trabajador se preocupa en ser puntual para que no le quiten la divisa y no porque siente que es su responsabilidad, no hemos logrado acciones preventivas y educativas.

La otra cara de la moneda es la población, receptor del efecto de esas causas y condiciones.

Ningún directivo puede creer que por el solo hecho de disponer de los recursos tiene garantizadas la eficiencia y eficacia de sus procesos; y debe enfocarse en funciones tan importantes como el monitoreo y la supervisión de los mismos.

En mis años por la educación básica nunca escuché a las familias preocupadas por la necesidad de contratar a un profesor auxiliar para la instrucción de su hijo en alguna materia; esta necesidad, cada vez más popular hoy, evidencia que esas familias tienen una percepción de la calidad del sistema educacional que no satisface sus expectativas.

Lo que le cuesta años y recursos al Estado edificar, a los ojos de la población se desmorona en un instante cuando alguien deja de cumplir sus responsabilidades.

Siempre que uno de nosotros, indolentemente, no se ocupe por cumplir con sus funciones, echa por tierra los esfuerzos de sus colegas de trabajo, su organización, y los objetivos del sistema social. Nadie se convierte en indisciplinado, delincuente o corrupto de un día para otro.

Siempre que se sancione a un trabajador y no se combatan los orígenes y las circunstancias que propiciaron la irregularidad, mañana cuando haya que volver a castigar no cuestionemos al sancionado, primero censuremos nuestro actuar como responsable superior.

Sí, estoy de acuerdo con mi amigo, a este país le hacen falta, cada día, cinco minutos, pero jamás de capitalismo y sí de mucha, mucha disciplina y exigencia sociales.

C. M. Santos Cid

Poner el cascabel… también en Santa Clara

Me solidarizo con lo publicado el 16 de agosto, sobre: ¿Quién le pone el cascabel a los carros particulares?

Me refiero en este caso a las camionetas que tiran viaje de Manicaragua a Santa Clara, provincia de Villa Clara, estas cobraban 5 pesos, y hace tiempo que están cobrando 10, la distancia es de 29 km.

Cuando la carretera estaba en malas condiciones cobraban 5 pesos, el Gobierno arregló la carretera que parece un plato, y contradictoriamente subieron a 10, no tuvieron ni eso en cuenta, lo que ganan, ni sacarle la cuenta, ellos saben que es un abuso, ellos tienen los mismos derechos que todos los cubanos, salud gratis, así como educación, y otros beneficios. No tienen en consideración a los médicos, enfermeras, y otros, que van a trabajar lejos para salvar vidas, y otras actividades, los salarios son modestos y hay necesidad de viajar por diferentes motivos.

V. Moya Obregón

El daño al papel moneda

Es llamativa la falta de escrúpulos de algunas personas al escribir sobre el papel moneda, que le cuesta al estado una erogación de divisa, además de la ira y malestar al ver que indolentes e irrespetuosos fabrican en estos billetes, y sobre el rostro de nuestros héroes y mártires, frases estúpidas, así como operaciones matemáticas. Es hora ya que podamos frenar hechos como estos porque medidas sí tenemos, como no aceptarlos para pago alguno como también divulgar en los medios de comunicación de todo tipo los efectos que produce esa falta.

P. Mantilla

Inquietantes desorganización, chapucería y peligrosidad

Hace ya cerca de cinco meses, trabajadores de la empresa del gas acometieron una labor encaminada a la necesaria rehabilitación de las redes en la calle 4, desde las esquinas de Línea hasta 17 en El Vedado. Para ello abrieron una zanja que implicó la rotura del pavimento con una profundidad de alrededor de un metro. Los escombros, en lo esencial piedras y tierra, fueron colocados a ambos lados de la hendidura hasta la instalación de las nuevas tuberías. Después rellenaron y se cubrió el área con hormigón. Ignoramos si con posterioridad se aplicará asfalto para la adecuada nivelación y acabado de la obra.

Una apreciable cantidad de escombros no reutilizado se mantiene hasta hoy —más de un mes después de aplicado el hormigón— sobre la calle (con los evidentes obstáculos para el tránsito), parterres (que se han deteriorado) y entradas de garajes obstruidas, con sus obvias implicaciones.

Para la realización de esa tarea, inconclusa por los residuos que permanecen acumulados a lo largo de las cuadras mencionadas, han transcurrido —como señalé al principio— unos cinco meses. No tengo elementos para valorar la calidad de la instalación de tuberías propiamente dicha, pero sí los vecinos y visitantes de la zona podemos dar fe de lo siguiente:

1-. El tiempo de trabajo requerido se extendió tanto, en buena medida por la irregularidad con que se ejecutaron las labores. Muchas, muchísimas veces, no acudieron los trabajadores durante días y hasta semanas. Otras veces se trabajaba una o dos horas sin apenas adelantar.

2-. Los trastornos al tránsito de vehículos y aun peatonal, así como las molestias ocasionadas a las personas, fueron (y todavía lo son) apreciables, pues en el área aludida de la calle 4, hay una zona residencial que incluye a diplomáticos extranjeros, una escuela primaria, dependencias centrales del Ministerio de Cultura, una tienda, un mercado, diversas oficinas y dependencias estatales y comercios privados.

3-.La acumulación de escombros ha comenzado ya a generar microvertederos y focos de vectores. En algunas partes se han arrojado bolsas de basura, restos de comestibles y envases, al igual que otros desperdicios procedentes de construcciones cercanas, aprovechando las circunstancias de desorden, no terminación e incumplimiento de las regulaciones urbanísticas y normas por parte de quienes ejecutaron las obras. En otras palabras, la indisciplina social de quienes han trabajado y la hasta ahora incapacidad de la empresa del gas para controlar la calidad y terminación, han propiciado y estimulado nuevas, graves y peligrosas indisciplinas sociales.

R. Viñalet

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