Publicada el 10 de mayo de 2013

La necesidad de la disciplina y el respeto a las leyes

Desde hace mucho tiempo ya nuestro Comandante en Jefe Fidel y nuestro Presidente Raúl vienen insistiendo en nuestro país la necesidad de la disciplina y el respeto a las leyes. Pero esto no acaba de aterrizar en muchos momentos de nuestra vida cotidiana. En el Decreto Ley No. 274, en el apartado referente a las "contravenciones personales de las regulaciones del trabajador por cuenta propia", señala en su inciso no. 13 que al cuentapropista que venda artículos y productos industriales que se adquieran en la red de establecimientos comerciales o productos previamente elaborados por la red gastronómica y de alimentos existente se le aplica una multa entre 400 y 1 200 pesos. Entonces:

¿Por qué se permite a los cuentapropistas la venta de los productos anteriormente mencionados al doble y triple del precio en que el Estado oferta los mismos, si existe una contravención para esta práctica? Las leyes, decretos, regulaciones, etc., una vez que entran en vigor, ¿no es para que su cumplimiento sea de inmediata ejecución?, ¿O tendremos que esperar a que la máxima dirección de nuestro país se pronuncie sobre este tema? ¿Será posible que a tantos años que nuestros líderes vienen planteando el cumplimiento de nuestras leyes sigamos engavetando las leyes, para dirigir cada cual a como estime conveniente? Raúl le llamó a esto anarquía.

E. R. Hernández Gancedo

¿Leo las noticias de hoy o las de ayer?

Me dirijo a ustedes con el objetivo de ver si por este medio puedo recibir una solución a mi problema que ha sido abordado en este espacio varias veces antes, pero enfocado desde otras aristas. En mi caso, me refiero al horario de entrega/recepción del periódico.

He dialogado con el compañero encargado de ejecutar el servicio de entrega de cartas y prensa, asignado al área en la que resido en varias ocasiones con el objetivo de expresarle mi necesidad de recibir el periódico lo más temprano posible y recibí diferentes respuestas justificativas de la demora en el servicio. Al igual que algunos lectores que anteriormente aquí expresaron su queja, el día del cobro de la mensajería en que se comenzaba a cobrar (sin previo aviso) el aumento establecido, le comuniqué que con mayor razón tenía el derecho de recibir un servicio de calidad y que esta se reflejaba en la entrega temprana y oportuna de la prensa.

Al continuar sucediendo la entrega tardía le comuniqué que me quejaría a la administración de correos y el cartero me dio la dirección de la misma adonde me dirigí y me entrevisté con la compañera administradora de la oficina de correos, sita en ave. 51 y 180, La Lisa, y que me dijo que la situación se resolvería.

De regreso a mi morada decidí tomar nota del horario en que recibía el periódico todos los días y varios días después, al mantenerse la situación, volví a personarme en la oficina de correos y dejé los horarios que había apuntado para que se los hicieran llegar a la administradora que no se encontraba por estar en una reunión en la empresa y se me dijo que la llamara al día siguiente.

La compañera me informó, al llamarla, que el horario de trabajo del cartero es de 8:00 a.m. a 4:00 p.m. Tomando en cuenta los horarios anotados de recepción del periódico y que le entregué, yo me pregunto:

¿Cómo es posible recibir el periódico del día mucho después de las 4.00 p.m.? ¿Es que nadie supervisa el trabajo del cartero?

¿Cómo es que después de recibir una promesa de solución del problema lo que obtengo es un horario y sigo recibiendo mi periódico a deshora? Tengo anotadas las fechas y hora en que lo recibo diariamente.

¿Acaso pago por un servicio que se supone me debe llegar temprano, con noticias frescas y que casi nunca llega antes del noticiero del mediodía, por amor al arte?

¿Será que no tengo derecho a recibir un servicio de calidad, por el cual además pago?

Considero una falta de respeto esta situación pues yo pago el servicio por adelantado y puntualmente.

G. Guash Martínez

¿Parque Infantil o área de pastar animales?

¡Cómo duele ver lo que en un tiempo fue Parque Infantil hoy convertido en área totalmente enyerbada! Este antiguo parque está situado en calle 282 (final) y 43, Reparto Ampliación de Arroyo Arenas, La Lisa.

En repetidas ocasiones se ha planteado, a nivel de CDR, asambleas de rendición de cuentas y encuestas a la población, el total abandono del que fue un día Parque Infantil, así como el área que rodea el mismo donde existían bancos y farolas.

Colindante al parque hay un arroyito, dicho sea de paso enyerbado y contaminado, donde vierten todos los residuos de corraletas de animales.

¿Qué hemos planteado?: devolver a este reparto, que lo utilizan gran número de niños y abuelos, la belleza y necesidad que un lejano día lo vistió. Además sería muy beneficioso para realizar ejercicios.

Hay que tener en cuenta que habitamos un reparto alejado de la ciudad y la reapertura de este parque y áreas aledañas le daría al reparto un beneficio social muy grande.

Si es necesario la participación activa de los pobladores aptos para estos trabajos, de seguro responderemos.

I. Guerra

¿Vivimos en una Isla compuesta por 15 provincias o en 15 países que conforman una isla?

Trataré de ser breve para explicar el porqué de mi pregunta. Trabajo como médico de familia desde hace 20 años en un apartado municipio de la actual provincia de Mayabeque que colinda con la provincia de Matanzas, específicamente en Nueva Paz y para más exactitud en el poblado de Palos. Me encontraba de guardia el pasado domingo 5 de Mayo del presente año en el policlínico Humberto Castelló cuando aproximadamente a las 9 y 30 de la noche llegaron con un paciente nombrado Leordanis Torres Pedroso de 19 años que en la carretera que une los caseríos de Manuel Isla con La Esperanza había sufrido un accidente al impactar la bicicleta en que él viajaba a gran velocidad contra una araña (vehículo de tracción animal muy utilizado en los campos de Cuba). El muchacho llego a punto de sufrir un shock hipovolemico con el antebrazo izquierdo destrozado. Se le realizó un vendaje compresivo, se canalizó vena y se repuso volumen así como se le administró analgésicos por vía IM estabilizándose al paciente y se llama al licenciado en imagenología Alain, un muchacho muy joven y que a pesar de ser domingo en la noche y no encontrarse trabajando se presentó de inmediato en el centro, se realizaron las radiologías pertinentes y se confirmó la fractura de antebrazo muy próxima al codo con gran desgarro de tejido que era lo que más nos preocupaba y es ahí cuando comienza el problema.

Se llama a la central de ambulancias de nuestro municipio y se le informa de la remisión a la Licenciada en enfermería Miladis Cuesta, quien fungía como operativa esa noche y ella nos dice que la ambulancia estaba en la base, que llamaría al centro coordinador que radica en San José de las Lajas e inmediatamente se procedería a la evacuación del accidentado hacia el Hospital de San José que es donde se encuentra la guardia de ortopedia, pues ese servicio lo unificaron con el del Hospital de Güines. Transcurridos aproximadamente 30 minutos y ver que la ambulancia no llegaba llamo nuevamente a la central y se nos informa que la ambulancia sigue allí y que no han ido a recoger al paciente pues el centro coordinador le informó que no hay guardia de ortopedia ese día en San José y que están llamando a los hospitales de La habana y ninguno les quiere recibir el caso.

Espero nuevamente otros 30 minutos hasta que personalmente llamo al centro coordinador provincial y la Licenciada María Sonia me informa lo antes dicho, que los hospitales de nuestra capital se negaban a recibir al paciente pues este provenía de la provincia Mayabeque, a pesar de que se les informó que el paciente sufrió el accidente en esta provincia pero que era residente del municipio Marianao cosa que para mí es irrelevante pues todos somos cubanos.

Se le pide información a la compañera y esta, quien en todo momento nos atendió muy bien, con gran profesionalidad y dándonos en todo momento la razón, nos informó lo siguiente:

Se llamó a los Hospitales siguientes:

1- Julio Trigo: El compañero Manuel dice que hay un solo ortopédico de guardia y no puede recibirlo.

2- Miguel Enríquez: cirujano Yaisel dice que no pueden recibirlo pues solamente tienen dos camas de recuperación y estas están ocupadas.

3- Salvador Allende: Dr. Tan, que no tienen salón disponible.

4- Fructuoso Rodríguez: Dr. Leonardo, que están colapsados y Mayabeque no les pertenece.

5- Nacional: Dr. Naranjo, que tienen tres fracturas para operar y no pueden recibir más casos.

6- Fajardo: No tienen guardia de ortopedia.

7- Calixto García: Que el ortopédico se encuentra en el salón y por lo tanto no lo puede atender.

8- Frank País: No responden al teléfono.

9- Hospital de Matanzas: Que el ortopédico está operando una clavícula.

La compañera al sentirse desesperada llama al SIUM Nacional y ahí le dicen que ellos no tienen nada que ver con eso.

Es entonces que al no tener más nada que hacer llama al Dr. William quien le dice que él está de vacaciones pero que el hospital de referencias es el Salvador Allende y que quieran ellos o no se los deje ahí.

A las 12 de la noche la ambulancia llega a nuestro policlínico trasladando al paciente hacia el Hospital Salvador Allende donde según nos informa el chofer el ortopédico al ellos llegar con el caso y ver que residía en el municipio Marianao dice que ellos dijeron que no lo podían recibir porque era de provincia Mayabeque pero que por ser de La Habana lo podían dejar sin problema, que ellos lo atenderían.

¿Comprenden el encabezado? Esto nos está sucediendo constantemente.

No quiero culpar con esto al personal médico, porque al igual que yo reciben indicaciones de sus superiores, sino que se tuviera en cuenta que la provincia Mayabeque cuenta con hospitales donde no se prestan el 100 % de los servicios y con baja cobertura de camas, lo que ante estas situaciones resulta extremadamente estresante encontrar una solución para poder preservar la vida de los pacientes.

G. Rodríguez Borges

¿Quién mata la motivación y los deseos de hacer?

Totalmente indignado y preocupado me dirijo a ustedes para promover, una vez más, conciencia a quienes deben responder al campesinado, al pueblo de Santa Isabel de las Lajas y un poquito más acá, ya que los problemas burocráticos y malas contrataciones lejos de despejarse están al orden del día y qué pasa con esto.

En estos momentos las pérdidas en cosecha, específicamente del tomate, son cuantiosas y si mi memoria no falla es la segunda vez en esta cosecha que esto sucede.

Es triste ver en el reportaje de Noticiero provincial de Perla Visión a directivos involucrados que no saben qué hacer o como si no vivieran con el problema ante la cantidad de tomate que se está perdiendo tanto en el campo como en el centro de acopio, y decidieron enviar cierta cantidad hacia la industria en Jagüey Grande.

Y el otro que está recogido y el que falta por recoger, ¿qué pasará con él si por la contratación ya se cumplió lo planificado a entregar?

O habrá que hacerles saber una vez más que todas las placitas están desabastecidas y que el tomate que se vende en las calles, de cinco a siete tomates nos cuestan diez pesos y que todos los que trabajamos estamos con el cinto bien ajustado con nuestro salario.

Estoy totalmente de acuerdo con que se debe andar paso a paso, pero cuando usted ve cosas como estas que son repetitivas por demás, se hace un sinnúmero de interrogantes, y entonces se hace válido el cuestionamiento a todos los que de una forma u otra se supone debían estar en el centro de los problemas y tomando enérgicas y oportunas decisiones.

Ahora, perdimos todos: los campesinos pierden meses de trabajo y esfuerzos, son afectados económicamente y ellos hicieron lo que les corresponde hacer: que produzca la tierra.

Burocracia, firmas y papeles y más papeles, problemas, matando la motivación de muchos empeñados en avanzar. ¿Qué pasará después? ¿El año venidero será igual a este? ¿Se sembrará la misma cantidad?; etc.

El pueblo sigue pagando caro, tomate, pasta de tomate, puré de tomate, pues hay que resarcir las pérdidas de intermedio, o más bien por actitudes negligentes. Entonces, nadie puede decidir llevar a las placitas el producto a un precio asequible para todos, y se prefiere que se pierda, por las razones burocráticas, formalismo, malos esquemas. Llámesele como se le quiera llamar.

Conciencia, sentido de pertenencia, amor al trabajo, amor a cumplir lo mejor posible con nuestro tarea día a día, entrega a los principios, decisión ante cada reto. Los negligentes no tienen cabida; acción rápida, oportuna, es mi reclamo, es mi anhelo.

¿Quién o quiénes acabarán de definir entre contratación-comercialización, Acopio-Mercados Estatales Agropecuarios y el precio de los productos tan parecidos al mercadeo subterráneo?

Este tema es otro que estoy escuchando hace bastante tiempo y, como decimos vulgarmente, ya es hora de que el niño no siga gateando, es hora de que se levante y ande, y si no le conviene el camino escogido, entonces que se aparte.

Somos millones los que queremos que nuestro Socialismo avance por el camino correcto, para eso apoyamos firmemente los Lineamientos Económicos emanados del VI Congreso de nuestro Partido, porque queremos una Patria más próspera para las generaciones presentes y futuras.

Por eso cada día se hace imprescindible aplicar el Concepto de Revolución.

Con situaciones como esta, perdemos todos, este tomate no fue a nuestras mesas, se deja de producir jugo, puré, pasta, etc. Que bastante falta hacen.

Casi nada, como dice el refrán: En esta, se perdió güiro, calabaza y miel.

Y, ¿en cuántas más habrá que perder? No hay lugar para el cansancio.

B. C. González Fernández

Sobre la identificación de los ómnibus

Hace semanas un lector se quejaba de la deficiente información en los ómnibus de la capital respecto a sus recorridos (banderolas) respondiéndose que ello se solucionaría. Pero la solución dista de lo que necesitamos. Ahora ponen en los ómnibus pequeñas banderolas que poco resuelven.

El caso es que el fabricante de los ómnibus diseña para la banderola toda la zona superior junto al techo la que es bien amplia, iluminada y ubicada en lugar preferencial para divisarse a cierta distancia. En su lugar la Empresa las sitúa bien pequeñas (algo menores de la mitad en tamaño) detrás de uno de los parabrisas y además, sin iluminación, dejando en el lugar inicial el rótulo Habana Cuba de nulo interés para los pasajeros.

Para colmo ya hace algún tiempo decidieron diseñar todas la banderolas iguales y con letras bien pequeñas. Vale recordar que años atrás a cada ruta correspondía un diseño único que a bastante distancia permitía identificarla aun sin leer el número o recorrido. Así la 3 tenía el número en blanco sobre fondo negro a un extremo y el resto del rótulo tenía una banda blanca en vertical rodeada de dos bandas rojas, mientras la 5 era similar sustituyendo las bandas rojas por amarillas y la 15 tenía un diseño bien diferente en base a triángulos en azul y blanco. Todo esto sin mencionar que la mayor parte de las rutas mostraban en la parte delantera inferior, pintado, su número en caracteres bien grandes, de más o menos medio metro de alto, lo cual tal vez hoy en día es impracticable.

Seguramente la banderola diseñada ahora es más cómoda para los paraderos, pero hay que pensar en el usuario. Todos hemos visto de noche la palabras Habana Cuba iluminadas, las cuales se aprecian con facilidad. Imaginemos que en vez de eso mostrara, por ejemplo, "83 Fortuna-La Coubre" y con un diseño propio. Creo que vale la pena y no cuesta tanto trabajo, lo único es pensar en el pasajero.

Adicionalmente se ha ido perdiendo la información de los laterales y trasera. Ahora en esos lugares o no se pone nada o se pone el número de orden del ómnibus, por ejemplo 101 para uno de los articulados de Alamar, lo cual nuevamente es de nulo interés para los usuarios.

Por cierto, quisiera apuntar que una queja similar salió en el periódico Revolución hace 50 años, en momentos en que el transporte pasaba por una de sus peores crisis, y entonces ello se resolvió. Confiamos que ahora pase lo mismo.

E. León Díaz

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Periódico Granma. Departamento de Atención al Lector. General Suárez y Territorial. Plaza de la Revolución. La Habana, Cuba. Código Postal: 10699. Zona Postal Habana 6, Apartado Postal 6187 o al correo electrónico: cartasaladireccion@granma.cip.cu Teléfonos 881 9712 o 881 3333, extensiones: 143,145, 148, 177.
 

 

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