Publicada el 18 de enero de 2013

La familia, la escuela y la comunidad en la formación de los valores

Escuchando la frase "¼ pobre, ¡sí!, pero honrado", crecimos y nos educamos varias generaciones de cubanos y se convirtió esta en una vía natural para la formación de valores. Por eso pienso que debemos ser más consecuentes al transmitir valores a las nuevas generaciones.

Es bochornoso ver el comportamiento y accionar de algunas personas en su vida diaria. Aunque nos duela reconocerlo, hemos asumido una actitud tolerante e indolente frente a estas desagradables conductas, que empiezan con la educación que recibimos desde la cuna. A ello se suma que algunas familias no asumen el papel educativo que les corresponde para transmitir y formar valores.

En resumen, nos hemos descuidado en este aspecto. Lo sufrimos a diario cuando individuos carentes de todo pudor, transitan por nuestras calles y con absoluta tranquilidad, incurren en conductas impropias que se alejan de nuestras costumbres. Es cierto que la familia se ha despreocupado y no da toda la atención a la formación de valores en los adolescentes. Como resultado, el joven traslada lo que, para bien o para mal, aprendió en el seno de su familia; actuar que tiene su repercusión e impacto social.

La familia es el medio natural donde se forma el conjunto de relaciones sociales. En el hogar se conoce de honestidad, disciplina y respeto; pero, también se puede promover todo lo contrario: egoísmo, engaño, indisciplina e irrespeto. Es necesario retomar una actitud más resuelta, asumir un papel más educativo y formador, para transmitir valores que estén en estrecha relación con las normas de nuestra sociedad. Ambos, la familia y la escuela desempeñan un papel educativo en la formación de los jóvenes, por lo que su labor es imprescindible e insustituible.

De mal gusto es ver la desfachatez en el trato hacia otras personas, el uso inapropiado de expresiones y la chabacanería al vestir de algunos jóvenes, influidos por falsos patrones de la moda. Estas inapropiadas formas de conducirse, son algunos de los indicios de la deformación socio-ambiental por la que transita el joven. Aun así, estamos en una fase reversible, pero no deja de ser compleja.

Estos comportamientos se fueron incrementando con el periodo especial, por ello, nuestra labor es corregirlos antes de que sean incontrolables socialmente. No es justo que la sociedad tenga que cargar con estos comportamientos tan repudiables. Trabajemos con la familia sobre la base de incentivar una correcta transmisión de valores y así establecer una interconexión familia-escuela-comunidad que nos permita sembrar confianza, para que nuestros valores sigan siendo legítimos e irrenunciables motivos de orgullo.

J. Pozo Álvarez

Ciudad Escolar Libertad

Gracias a uno de los planteamientos del Programa del Moncada que proponía convertir todos los cuarteles en escuelas, pasé mis años de estudiante primario, secundario y mis estudios medio superiores en instalaciones pertenecientes al otrora Cuartel Columbia, devenido posteriormente en la Ciudad Escolar Libertad.

Recuerdo con beneplácito, aunque han pasado muchos años, que el centro tenía dentro de su área perimetral todo lo que hacia falta para el buen desempeño educacional de una gran masa de niños y jóvenes. Entre sus muchas instalaciones contaba con dos piscinas y un bien equipado gimnasio, teatro con todas las prestaciones necesarias para funciones de teatro y cine, un círculo de interés en áreas aledañas al teatro, con suficientes aulas para atender casi todas las manifestaciones del arte, siempre recuerdo la Banda Nacional de Pioneros, fruto de este lugar con su octogenaria profesora Rosario y el Conjunto de guitarras que para mi imaginación infantil de aquel tiempo era gigantesco, los grandes salones de dibujo y los cubículos para teatro. Recuerdo también la biblioteca con sus múltiples funciones, la clínica estomatológica, el palomar siempre lleno de ejemplares de esta especie que utilizábamos para soltarlas en actividades políticas a la manera del 8 de enero del 59, las áreas deportivas en excelentes condiciones y un gigantesco polígono que se utilizaba para cuanta actividad política, cultural y deportiva se desarrollara en el centro.

Hoy al cabo de los años, mi hija vuelve al centro como estudiante del Instituto Pedagógico Enrique José Varona y vuelvo a caminar las calles de Ciudad Libertad y con gran pena veo como por no desarrollar una política de reparación y mantenimiento se ha dejado perder un lugar con estas características. No existen las piscinas, el gimnasio está en una ruina total, están selladas todas las puertas de acceso del teatro y sus áreas colindantes a la manera que lo hacen los albañiles para tapiar lugares de facilidades temporales que no se van a usar nunca más, un claro deterioro de las instalaciones dedicadas al proceso escolar, un abandono total de las áreas verdes donde la hierba llega a la cintura en algunos lugares, las inviolables cadenas que delimitaban el acceso de vehículos ajenos a la institución no existen más, solo en algunos lugares grandes peñascos de piedra prohíben el acceso, las calles que bordean el centro por la parte norte por donde pasaba la inexistente ruta 28 y las calles interiores se encuentran en muy mal estado, las condiciones de la biblioteca dan pena, y para qué hablar de las áreas deportivas. La puerta de acceso de la calle 76 que siempre fue un símbolo de la gigantesca institución ha perdido su encanto porque las escuelas Domingo Murillo y Nene Traviesa cercanas a esta entrada ya no existen. El huerto escolar del que con tanto orgullo siempre les he hablado a mis hijos ha desaparecido bajo la hierba y un ridículo cartel de autoconsumo.

¿Por qué se ha dejado perder esta instalación y por qué se dejó poner en esas condiciones? ¿Hay alguna posibilidad de que en algún momento vuelva a ser para los niños contemporáneos lo que fue para nosotros en nuestro tiempo? ¿Si es tan difícil el mantenimiento del lugar cómo se las arreglan en la ciudad Escolar 26 de julio de Santiago de Cuba para mantenerla siempre arreglada, amén de las dimensiones?

Espero que alguien sea capaz de responder a mis preguntas sin apoyarse en las dificultades del periodo especial, porque además creo que este es el sentir de todos los que de una manera u otra tuvieron una relación en algún momento de su vida con esta monumental escuela y que como yo, ve con dolor como se ha deteriorado con el paso de los años, sabiendo que este es uno de los símbolos de la Revolución cubana.

J.M. Gómez Rodríguez

No debiera pasar… pero pasa…

Me dirijo a ustedes con el propósito de expresar la indignación tan grande que siento al ser víctima de acciones tan inhumanas, a las cuales muchas veces no les hacemos frente y tomamos como pretexto el hecho de ser "civilizados", sin darnos cuenta que solo contribuimos al incremento de barbaries que cada día afectan más a nuestra población.

Mi esposa se encontraba con 20 semanas de embarazo cuando decidimos visitar a su familia en Pinar del Río. Al regresar el 17 de diciembre, encontrándonos en la terminal de ómnibus esperando el transporte con destino a La Habana, el cual venía de Viñales y llegaba a las 3:20 pm, en lo que yo guardaba el equipaje, mi esposa decide ir al baño.

Tal sorpresa me llevé al verla regresar sollozando, y al preguntarle me dijo que cómo era posible que aún pasaran estas cosas. Me comentó que la persona que cuidaba el baño (Ramona) no le permitió entrar si no le pagaba. Mi esposa le explicó que no tenía menudo y ella le dijo que tiene cambio, mi esposa le dijo que solo llevaba arriba 20 CUC y que no podía ir a pedirme un peso porque el ómnibus estaba a punto de salir; la señora no entendió y la respuesta fue: "Pues ve y cámbialo que si no pagas no vas a pasar".

Luego de ella regresar y verla en el estado depresivo en que se encontraba me dispuse a ir a ver qué pasaba ya molesto por lo sucedido, al llegar pregunté quién era la responsable y al verla le dije qué derecho tenía de impedir a una mujer embarazada pasar a un baño público de una entidad estatal y qué ley justificaba un acto tan inhumano, a lo que ella me respondió que no sabía que estaba embarazada y que lo que le dijo no fue que no tenía dinero sino que era divisa. Le reclamé que ni embarazada, ni sin dinero, no tenía derecho. Dos trabajadores del centro me dijeron que sí existe la ley y que es obligatorio pagar 20 centavos, alegando además que en el de los hombres si no pago no me dejarían entrar.

Le dije a mi esposa que pasara, forzándola por tal injusticia y me dirigí a la oficina del director, el cual no se encontraba; un trabajador muy atento al escucharnos nos condujo a la oficina de la secretaria del sindicato y al contarle lo sucedido nos apoyó diciendo que estas cosas no deberían pasar.

Desconozco si existe dicha ley que ampare actos tan inhumanos, lo que es cuestionable es que con tantos años de lucha por erradicar acciones de tan baja calaña, existan aún personas en centros públicos que actúen de esa manera. ¿Por qué futuro luchamos cuando existen sujetos que deprimen en su andar tanto tiempo de obra revolucionaria?

G. Gomes Faramiñan

La dirección colectiva y los nuevos tiempos

En este año, decisivo para que se afiancen y materialicen los cambios contenidos en la "actualización del modelo económico", uno de los elementos de resistencia más difícil de vencer, y sin el cual, puede prolongarse por inercia el salto que el país necesita para vencer el bloqueo, muchas veces inconsciente, que ejercen las ideas desfasadas, es hacer desaparecer de la psicología de los directivos de las entidades económicas los métodos administrativos de ordeno y mando. Aun cuando el Partido, con toda la fuerza de las ideas recogidas en los Lineamientos de la Política Económica y Social que fue el más grande ejercicio de democracia socialista por estar implícitos en ellos cientos de miles de opiniones de cubanas y cubanos, si todos los revolucionarios, a una sola voz y en un acto consciente y permanente, desde la trinchera donde nos encontremos, por muy insignificante que nos parezca, no nos mantenemos vigilantes, y como se dice, no le salimos al paso, no contribuimos a ese cambio imprescindible.

Se han diversificado y flexibilizado el actuar de las distintas formas de propiedad, pero la empresa estatal socialista es la garante, como se ha reiterado, de la reproducción ampliada y la creciente riqueza patrimonial de la nación: la producción de las materias primas, materiales, maquinarias, herramientas y sus servicios asociados son además de la fuente de divisas, la seguridad para que por el camino de la eficiencia y con prosperidad marchen las cooperativas de todos los tipos y los cuentapropistas de todas las actividades.

Pero para ese vuelco que se espera, la empresa estatal tiene que estar liberada del lastre de esas solas voces que en muchos lugares priman, donde quienes las dirigen no quieren oír opiniones distintas a las suyas, y si las hay, las coartan, y es ahí donde se hace inútil el esfuerzo descentralizador y la concesión de autonomía y facultades para la gestión económica con la que se pretende rescatar la estimulación del trabajo, la iniciativa y la creatividad. Esos cambios son la voluntad política del Estado cubano. El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, de diferentes maneras ha hecho reclamos para que en la gestión económica cada decisión sea el fruto de la inteligencia colectiva, y como categoría filosófica marxista, la contradicción sea fuente de nuestro desarrollo.

Pero, donde está arraigado el método de ordeno y mando, todos los esfuerzos normativos para potenciar la dirección colectiva se malogran. Así, los órganos asesores tales como el Consejo de Dirección, la Comisión de Cuadros, el Comité de Contratación, el Comité de Prevención y cualesquiera otros, si se revisan las actas, todo parece andar sobre ruedas, pero quien presencie una reunión se percata de que hay una sola voz y otras que solo se escuchan respondiendo por el cumplimiento de alguna tarea o para asentir, y cuando en alguna área se requiere hacer algo, según la opinión del jefe, sin preguntar ni oír la opinión de nadie, el jefe dice: Acuerdo: Que el jefe de tal área haga un análisis de tal cosa, cuando a lo mejor no era de ese modo ni eso era lo más necesario hacer. Y así, bajo el ropaje de la dirección colectiva, lo que fue su decisión personal se convirtió en el más "democrático" de los acuerdos. No se trata de que el director no pueda tomar decisiones, incluso en minoría, pues él responde con su cargo por lo que mal decida, pero hay una gran distancia entre el acuerdo y la decisión. Cuando un jefe se nutre de la inteligencia colectiva, la incentiva, y, logra que cada uno de los cuadros y miembros de grupos de trabajo analice, investigue y proponga soluciones, entonces es cuando estos se sienten partícipes y responsables de los buenos o malos resultados, en fin, tienen sentido de pertenencia. Cada acuerdo que bajo estas premisas se tome es un compromiso de todos, donde todos harán el máximo esfuerzo para cumplirlo; pero, en los lugares donde los acuerdos son una ficción, porque están ocultando una "decisión" con la fachada democratizadora de un "acuerdo", nadie le mete el pecho y solo tratan de cumplir por obediencia simple, por que en el fondo, nadie podrá culpar por el descalabro que se produzca a otro que no sea a quien impuso la "decisión".

Si el Partido fue consecuente y capaz de estimular la participación, escuchar, procesar y adoptar los Lineamientos de la Política económica y social de la Revolución a partir de cientos de miles de opiniones de la población, es inconcebible, e inconsecuente con esa política quien se atrinchere en los métodos administrativos de ordeno y mando, y somos inconsecuentes también, los que por no "buscarnos problemas, pues a este no se le puede llevar la contraria", dejemos que todo siga igual y vivamos en un remanso social. La historia hay que hacerla, no dejar que la historia sea la que le pase la cuenta a los que no comprendan a tiempo los momentos que el país vive. Recordemos el llamado a actuar, sin prisa, pero sin pausa.

R. Cruz Cardoso

Botemos el sofá

Hace un tiempo leí en este espacio la queja de un viajero que se sintió maltratado al ir "el ómnibus a almorzar en una ‘paladar’"; y lo que narró generaba solidaridad hacia el agredido. Aún la genera. Era parte de la verdad. Luego la respuesta de la empresa la consideré desproporcionada: Prohibido a los ómnibus a parar en ese tipo de comedores. Un caso particular genera una medida general.

Considero que:

1-El personal del transporte es sacrificado.

2-Enfrentan en su trabajo nocturnidad, peligrosidad, lejanía y un sinfín más de condiciones adversas, lo cual el convenio laboral contempla.

3-Dado el trabajo que realizan deben estar en óptimas condiciones físicas.

4-¿Qué de ilegal hay, en cierto modo como una oferta del mercado, que les den un trato preferencial en donde ellos generan ingresos?

Si el chofer fue grosero, e irrespetuoso, sanciónese al chofer. Pero, ¿pagar justos por pecadores? No es correcto.

¿Resultados? Afectados el personal que labora en los ómnibus, los pasajeros y la gente que trabaja por gestión propia.

En esos días conversé con un usuario de esa línea y me platicó de esa "paladar". Su comentario fue el siguiente:

Viajo regularmente por ahí, he comido en ese lugar varias veces; ahí hay desde una croqueta y un refresco de a peso, hasta un plato carísimo. Ahora es peor para nosotros, porque Los Conejitos tienen iguales precios y menos variedad. ¿Atascos? Sí, los hay. Lo mismo en las paladares que en Los Conejitos. ¿Falta de ofertas? También, lo mismo en los unos que en los otros.

No tengo la capacidad de valorar si esto es así o no, y no es de mi competencia. Solo resalto que hay dos exposiciones; pero lo medular no lo es ni la una ni la otra, sino la medida de la empresa. ¡Quirúrgica! Cortando por lo sano.

¿Si va a continuar proliferando el trabajo no estatal, cómo se resolverá este asunto en el futuro?

O. R. Gil Leal

La ausencia en el mercado de gomas para bicicletas chinas

La presente es para comunicarle la preocupación de muchas personas, con las que he conversado sobre el asunto y todo indica que la opinión es bastante generalizada, al menos en muestra provincia.

El tema en cuestión es la ausencia en el mercado de nuestra ciudad de Cienfuegos de gomas de repuesto para bicicletas chinas. Muchos compañeros nos desplazamos hacia nuestros centros de trabajo y a otros lugares en este medio de transporte. Pero dichos neumáticos no existen en Cienfuegos y en las tiendas que operan en moneda convertible, cuando aparecen, a pesar de costar alrededor de 6 CUC (bastante caras para el pueblo trabajador, que no recibe divisas), los compran por montones algunos elementos inescrupulosos, para luego revenderlos. En cambio, usted puede ver cómo esos ciudadanos (que ni trabajan ni hacen nada más), los venden en las calles a 12, 13 y hasta 15 CUC. Muchos de ellos los traen de tiendas de la capital y del mismo Cienfuegos, y los revenden. Me pregunto: ¿por qué se han desaparecido de nuestros mercados? ¿Por qué no se regula la venta de dichos productos, y no se venden en grandes lotes a dichos revendedores?

Y no nos referimos solo a las gomas, sino a otras piezas y accesorios importantes como pedales, cadenas, catalinas, etc.

¿Qué podemos hacer los que trabajamos día a día y que utilizamos ese medio de transporte, que no podemos pagar esos elevados precios que piden los revendedores?

J. O. Dueñas Figueredo

Advertencia

Tengo una seria preocupación que en realidad no sé cómo canalizar, es por esto que recurro a este medio de participación e información popular para intentar que en alguna medida podamos hacer algo.

El día 26 de diciembre, a las 6.60 p.m, transitando en el vehículo que yo misma conducía, sufrí un costoso accidente. En el tramo de la autopista que corresponde a Valle Grande, a la altura de la "Base de Tanques", me encontré con un hueco que ocupa la senda derecha completa de la vía: más de dos metros de ancho por más de uno de largo y cálculo que en algunos sitios medio metro de profundidad. Evitar la caída es imposible aún cuando viajaba a 50km/h., la gravilla salida del mismo orificio provocó que el vehículo no pudiera detenerse a tiempo. Tres factores ajenos e inevitables para quien conduce: mal estado de la vía, ninguna iluminación, ninguna señalización que avise del peligro.

Según el testimonio de personas vecinas al lugar y que solidariamente nos acompañaron, este hueco o interrupción de la autopista es muy antiguo, se ha arreglado en muchas ocasiones y rápidamente vuelve a abrirse. Esto sugiere varias preguntas: ¿Cuál es la calidad de la reparación? ¿Por qué invertir los recursos en reparaciones inútiles? Si este es un lugar por el cual transitan vehículos pesados ¿cómo no tiene unas condiciones especiales?

También se nos comunicó que en ese mismo lugar son reiterados los accidentes por la misma razón antes expuesta: ¿Por qué no hay una señalización que advierta sobre el deterioro o afectación de la vía en dicho tramo? ¿Tenemos que esperar a que hayan muertos para tomar medidas?

Como digo al principio, el objetivo de esta carta es evitar que se sigan produciendo hechos lamentables que pueden ser perfectamente evitables.

A. E. Lima Fundora.

Envíe su correspondencia a:
Periódico Granma. Departamento de Atención al Lector. General Suárez y Territorial. Plaza de la Revolución. La Habana, Cuba. Código Postal: 10699. Zona Postal Habana 6, Apartado Postal 6187 o al correo electrónico: cartasaladireccion@granma.cip.cu Teléfonos 881 9712 o 881 3333, extensiones: 143,145, 148, 177.
 

 

SubirSubir