Publicadas el 16 de diciembre de 2011

La firma del contrato no puede ser un acto formal

En la reciente reunión del Consejo de Ministros se analizaron temas para avanzar en la implementación de los Lineamientos aprobados en el Sexto Congreso del Partido, entre ellos, según publicó la prensa, se insistió en que debe velarse con rigurosidad porque los insumos agropecuarios y los materiales de la construcción cumplan con los parámetros de calidad pactados en los contratos.

Al parecer esto último, durante el año, no ha ocurrido así, porque según trascendió en la Mesa Redonda que se trasmitió por la televisión para informar sobre la marcha de la venta liberada de materiales de la construcción, la población se quejó de la calidad de algunos de los productos que se estaban ofertando, a los que los directivos allí presentes admitieron autocríticamente que ellos no estaban preparados para producir para ese Mercado.

Lo que demuestra que las empresas constructoras, que hasta hace poco eran las destinatarias de estos productos, son menos exigentes que la población, de allí la importancia del Lineamiento No. 10 del modelo de gestión económica que establece la obligación del contrato y de producir con calidad.

Al respecto, en la edición de Granma del pasado 9 de diciembre, en esclarecidos comentarios, se alerta que muchos de los conflictos que se suscitan en la esfera contractual se deben a la firma de contratos que desde sus inicios fueron concebidos de manera deficiente y yo le agregaría que muchos se firman como un acto formal.

En ese mismo trabajo periodístico que debiera analizarse en todos los Consejos de Dirección, se llama la atención de que los contratos tienen que adaptarse a las condiciones de quienes están pactando. Por eso la misma receta no sirve para todos los casos, como se hace en la actualidad.

Por ejemplo, ahora mismo la Empresa de Correos de Cuba, amparada en lo que establece la Resolución No. 2253/05 del Ministerio de Economía y Planificación, está exigiendo a las entidades estatales que, para renovar las suscripciones del periódico para el 2012, hay que firmar un contrato entre el 25 de noviembre y al 25 de diciembre.

Para cumplir con esta exigencia hay que presentarse a la Empresa de Correos de la provincia llevando la boleta con la asignación de los periódicos, después de la correspondiente cola te entregan dos proformas de contratos que entre ambas tienen 12 hojas, a las que la entidad que va a recibir la prensa tiene que agregar 4 documentos o un certifico acreditativo de los mismos, en total 14 hojas.

En la entidad llenas los datos que te solicitan, algunos de ellos repetitivos, plasmas 11 firmas y sus respectivos cuños y, si no te equivocas, puedes llevarlos a la Empresa de Correos en la provincia, la que posteriormente te confirmará la validez del contrato, por lo que generalmente hay que dar tres viajes.

En el caso de nuestra provincia, según me informó el asesor jurídico, esta operación tienen que hacerla 752 entidades que reciben la prensa, diseminadas en los ocho municipios, algunos de ellos a más 70 kilómetros de la capital provincial. Saquemos la cuenta del gasto de combustible, papel, tinta y de tiempo que genera este proceso en todo el país y busquemos una fórmula menos compleja para el contrato con la prensa, tal como propuse en esta sección y que Granma publicó el 11 de febrero del 2011 con el título Dos propuestas para ahorrar.

Estoy consciente de que la concertación de los contratos entre entidades es una necesidad impostergable, por ello es uno de los Lineamientos que tenemos que hacer cumplir, pero no tienen que ser idénticas las proformas para todos los contratos ni convertir esto en un simple acto formal

A. Arteaga Pérez

¿Seguro siempre seguro?

Cuando titulo la presente carta con este nombre es porque pienso que el Seguro es seguro, cuando de cobrar se trata, pero no del todo, cuando debe pagar a sus clientes en el momento establecido.

Sin contar que lo pagado no se ajusta a las circunstancias reales que vivimos y mucho menos, sin tomar en cuenta si un cliente está inscrito desde los años 80 o si lo está recientemente. Digo esto porque si un cliente inscrito hace años hubiese depositado en el banco lo que ha tenido que pagar hasta la fecha, tuviera una cantidad comparablemente mayor que la que hubiese obtenido del Seguro. Esto sin contar los trámites burocráticos y el tiempo transcurrido (estas son palabras similares a las expuestas por un compañero en una de sus publicaciones del periódico).

Todo lo anterior se demuestra por las explicaciones expresadas por cuatro de sus clientes los viernes de las últimas semanas en las Cartas a la Dirección. No me parece necesario repetir lo que una buena parte de los asociados a la Empresa de Seguro opinan acerca de ella (no existe otra entidad en el país con similar razón social).

Sería interesante pensar qué pasaría si existiese la competencia con otra empresa de seguros pero cuyas ofertas y forma de respuesta a sus clientes fueran diferentes. Pero desgraciadamente no tenemos opción para elegir.

Por otra parte, estimo que se hace necesario que dicha empresa se pronuncie y al menos opine por esta vía u otra, sobre los criterios vertidos por sus clientes, porque sin los mismos dicha entidad no pudiera subsistir. Y parafraseando al Guerrillero Heroico, la calidad es el respeto al pueblo.

G. Díaz Vázquez

Ahorro vs servicio

Lo que el Generalísimo Máximo Gómez decía de que "los cubanos o no llegamos o nos pasamos", nos queda como anillo al dedo. Para nadie es un secreto los difíciles momentos que nos está tocando vivir y la gran guerra que tenemos que librar a favor del ahorro, y no es menos cierto que no podemos darnos el lujo de gastar indiscriminadamente lo poco que con mucho esfuerzo conseguimos, pero compañeros ¿a qué costo?

Paralelamente, es de interés de la máxima dirección del país la mejoría y el perfeccionamiento de la calidad de los servicios. Tenemos la obligación y la necesidad de brindar lo mejor que podemos porque qué sería de un mundo socialista donde los servicios públicos y de la sociedad no funcionaran adecuadamente.

Entonces, yo no entiendo cómo es posible que en varios organismos o instituciones guantanameras no se brinden servicios a la población a partir de determinada fecha del mes porque en dichas instituciones se produjo un sobre consumo del plan eléctrico programado o se agotó, por ejemplo, el combustible asignado para el mes (ómnibus urbanos, ambulancias, etc.), sería realmente larga la lista pero no es el caso, lo cierto es que los servicios no se pueden afectar. Entonces yo pregunto:

¿Vale la pena sacrificar los servicios públicos al costo del ahorro (costo-beneficio)?

¿Será que la planificación de los recursos se realizó superficialmente y ahora las instituciones y organismos están asumiendo medidas que perjudican a la población?

¿O será que las personas en esas instituciones no han hecho conciencia y han comprendido el verdadero significado y la necesidad del ahorro?

Lo cierto es que la clase trabajadora que está prescindiendo de los servicios, se está viendo perjudicada quizás por derrochadores o quizás por planificaciones apresuradas y se trata de ahorrar, no de dañarnos.

A. Matos Cordova

Indisciplinas de los cocheros en Cárdenas… igual que en Holguín

Vivo en el centro de la Ciudad Bandera. Estoy totalmente de acuerdo con el criterio E. R. Ávila Rumayor, de Holguín, sobre el tema de los cocheros, ya que Cárdenas es uno de los pueblos de Cuba donde más circulan los vehículos de tracción animal.

Esto se ha convertido en un tema muy serio sobre la indolencia y la indisciplina social que se ha planteado en reuniones de rendición de cuenta a nivel de delegados. La cantidad de heces fecales que hay en las calles y la contaminación que esta provoca, ya que es costumbre echar el desecho en la calle, así como el orine del caballo. Antes no podían circular así y eran multados si no andaban con los sacos o protectores para evitar que eso ocurriera. Las calles más céntricas de esta ciudad, donde hay restaurantes o puestos de elaboración de alimentos, son piqueras de coches y da pena y vergüenza el mal olor que hay, sin contar los vendedores ambulantes que no reúnen las normas de higiene y manipulación de los alimentos. Es preocupante el mal estado que tienen las calles debido a los spikes que les ponen en las herraduras y las ruedas de hierro de los coches, así como que no respetan las leyes del tránsito, todas las calles son de doble sentido para ellos.

Por otro lado, hay jóvenes y adolescentes que no tienen ni licencia de conducir ni patente para trabajar, van a las escuelas por el día y por las noches andan en coches echando carreras y maltratando a los animales que se caen porque ya no pueden más y les dan azotes en plena calle que da lástima.

Si no se impone la autoridad, si no cuidamos la propiedad social y aportamos nuestro granito de arena ¿a dónde vamos a parar ?

E. Cruz Durán

Revendedores en incremento

Por vez primera me dirijo a este órgano para expresar mi criterio al respecto. Al igual que otras personas las cuales han manifestado su desacuerdo, me veo en la necesidad imperiosa, para estar tranquilo con mi conciencia, de dar mi opinión acerca de lo que hoy está ocurriendo en las calles de la capital cubana.

Cada día son más y más los carretilleros que venden productos del agro a precios por encima de los topados que publica el periódico Tribuna. Algunos compañeros me dicen que son trabajadores por cuenta propia y yo no lo acabo de entender.

Trabajo en Centro Habana y por cuestiones de mi labor me desplazo por distintos municipios de la capital. vivo en Alamar y para mi asombro cada día aumentan los carretilleros cuentapropistas que revenden productos del agro. Sin embargo, los Mercados Agropecuarios Estatales (MAE) no tienen ni el 50 % de los productos que los anteriores ofertan y cuando los tienen la calidad es inferior. En Central de Micro X en Alamar ahora hay una carretilla de unos cuatro metros de largo situada en la calle. En las calles de La Habana están en todas partes.

Tengo una gran duda: ¿De dónde sacan estas personas los productos que venden? ¿Quién se los proporciona? ¿Es para esto que les estamos pidiendo a los campesinos que aumenten sus producciones? ¿Es para esto que el Decreto Ley 259 le facilita tierras a todo aquel que desee trabajar la ptierra y poder así aumentar la producción de los productos del agro para que se logre la combinación de mercados con precios asequibles?

Hace tres años que no tenemos pérdidas sustanciales en la agricultura por ciclones tropicales, ¿a qué o a quién le vamos a echar la culpa de que los precios no bajan? Se plantea que debemos aumentar la producción para que los precios bajen.

El poder adquisitivo con el mismo salario cada día es menor. Algunos que tienen buenos ingresos no lo sienten tanto ¿pero y los que no?

Hace muchos años cuando se establecieron los mercados de oferta y demanda existía una gran preocupación por los intermediarios, o sea, aquellas personas que no trabajaban la tierra y vivían de esto. Recuerdo que se tomaron muchas medidas en este sentido exigiendo que fueran representantes legales de los campesinos en los distintos mercados. Ahora se incrementan estos revendedores por doquier. A lo mejor estoy equivocado, pero creo que esto, al no funcionar los MAE, está desvirtuando las decisiones del modelo económico.

Pienso que es necesario que con urgencia se dé una explicación por las autoridades competentes, pero sobre todo que seamos coherentes con los Lineamientos del VI Congreso del Partido o sencillamente se tomen las medidas pertinentes para acotar esta desagradable situación.

J. C. Bengoechea Blanco

Los precios altos son un freno para el desarrollo de las fuerzas productivas

Un ejemplo: en la ciudad de Camagüey un cochero para transportar una persona cobraba un peso por X tramo, ahora con un letrero que dice "Oferta y Demanda" cobra tres, es decir que antes transportaba ocho personas para ganar 24 pesos y tenía que dar tres viajes, ahora gana lo mismo con un solo viaje, de esto resulta que antes transportaba 24 personas para ganar lo que hoy obtiene transportando ocho, resultado: trabaja menos, gana más y presta menos servicio que el que antes daba, afectando de esa manera al pueblo que utiliza este medio de transporte.

El anterior es un ejemplo simple de precios altos, igual ocurrió con los insumos para los agricultores y aún persiste en los materiales de construcción de venta a la población con precios altos, cuestión que se reitera.

De la misma manera ocurre con las empresas que ponen precios altos a los productos para el mercado minorista, trabajan menos, producen menos y la oferta para satisfacer las necesidades de la población la disminuyen pero sus ingresos monetarios le dan equilibrio financiero. ¿Es una burbuja?

De todo lo anterior se puede concluir: Los precios altos se han convertido en la coyuntura actual en un freno para el desarrollo de las fuerzas productivas.

Me parece que esto debe revisarse.

O. Liza Carmenates

Inconformidad con la “garantía comercial”

Esta misiva es debido a un problema que está sucediendo desde el 23 de abril del 2011, cuando adquirimos una lavadora automática marca LG, en un establecimiento de Habaguanex. Por ser de esta marca, el servicio posventa y la garantía comercial lo brinda la división de servicios técnicos integrales de Copextel.

Todo comenzó a los siete días exactos de comprado el equipo, cuando presentó problemas en su funcionamiento y lo reportamos a los teléfonos establecidos, remitiéndonos al taller del municipio de Playa. Le sucedieron tres visitas del técnico para dictaminar y realizar cambios de piezas, sin tener resultados, ya que en fecha 4 de julio, tuvimos que llamar nuevamente (número de reporte 23007), porque el equipo seguía presentando el mismo problema.

Cuando finalmente determinaron en el taller que lo que correspondía era el cambio del equipo porque evidentemente estaba defectuoso, nos presentamos el día 18 de ese mismo mes en el taller con los datos que solicitaban. Hasta el día de hoy —7 de diciembre— estamos a la espera del cambio de dicho equipo, cuando han transcurrido ya más de siete meses.

Numerosas llamadas y visitas personales al taller, respuestas como que ya finalmente dieron con lo que tenía el equipo, el suministrador está enviando los recambios, y hasta que se está en proceso de traslado de local, tanto el taller como la División Electrogar de esta empresa que es quien lleva a cabo las compras de estos equipos, y al final que sea paciente y siga esperando.

Mis preguntas son: ¿por qué si a tan solo siete días de comprado el equipo, presentó problemas, no efectuaron el cambio por otro o la devolución del dinero?, porque era evidente que presentaba algún desperfecto técnico de fábrica, y con esto nos hubiéramos evitado todo este tiempo; ¿cómo funciona la atención al cliente de esta empresa, cuando ante un problema de este tipo, la respuesta en todos los niveles es que tenemos que seguir esperando?

K. Merino Pérez

Interrogante sin respuesta

Soy pequeño agricultor acogido al Decreto Ley 259 dedicando dicha tierra a la producción lechera, pero en nuestro municipio de Remedios (no sé si en otros es igual), para la compra de ganado mayor entre campesinos es necesario obtener una autorización llamada "carta de compraventa" de la empresa pecuaria. Ocurre que en este momento es obligatorio vender las reproductoras (vacas y novillas) a dicha empresa, lo que trae como consecuencia las mismas ilegalidades que hasta ahora hemos tenido en la venta de viviendas y vehículos automotores y descontrol en el CENCOP de lo cual se ha tratado hasta en reuniones del Consejo de Ministros y publicado en nuestro periódico Granma.

No sé qué beneficio puede tener esta medida para la economía, ya que salvo pocas excepciones las vacas de los campesinos son más productivas que las del sector estatal.

O. Barroso

Preocupación por las colas en las notarías

Recientemente vi en la Emisión Estelar del NTV un reportaje acerca del trabajo de la Notaría y el Registro de la Propiedad en el municipio de Holguín como consecuencia de las modificaciones ocurridas en nuestra legislación para la flexibilización de las ventas y traspasos de propiedad de viviendas y medios de transporte, y una de las personas entrevistadas, usuaria, habló sobre lo pequeño del local y la cola, sin profundizar en ello.

Vivo muy próximo a ambos establecimientos que se encuentran en la esquina de las calles Garayalde y Narciso López y puedo agregar que las colas se hacen interminables y desde el día anterior; al amanecer existe una extensa cola abarrotando las aceras a ambos lados de la calle obstruyendo el tránsito peatonal y el de los vehículos. Mi preocupación radica en la necesidad de crear otras notarías en el municipio, uno de los más poblados del país con alrededor de 370 000 habitantes, buscar locales más amplios y con mejores condiciones, o de lo contrario escalonar los horarios, dando a conocer esto a toda la población por los medios de difusión. Ya este problema se venía dando antes de la promulgación de las citadas legislaciones, pero ahora se agudizaron con el incremento de la demanda de estos servicios legales.

V. Cruz Riverón

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