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José Mujica Todo está en lo que se pueda hacer ahora 1 de marzo de 2005
Despeinado el pelo casi blanco ("tengo 69 años, más cerca de los 70 que de los 69"), vestido con pulóver, short y unos chanclos de estar en la intimidad de la familia, el nuevo Presidente del Senado de la República Oriental de Uruguay, en breve próximo ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, el senador más votado por el pueblo en las últimas elecciones, el antiguo dirigente de los Tupamaros, nos acogió como a viejos conocidos sin cambiar para nada su desenfado ante cámaras, grabadoras y libretas de apuntes. Como primera muestra de su buen humor y sencillez, provocó la risa de los entrevistadores al responder al comentario de que buena parte de América Latina se había conmovido al conocer de su nombramiento en la Cámara Alta uruguaya: "Si andará jodida América Latina que se conmueve con este viejoÁ" A la risa, que a ratos siguió frecuentando el diálogo, le siguió la reflexión pausada de este hombre, lector recurrente de El Quijote (va por la lectura número 25, dice); que lleva las cicatrices de nueve balas en el cuerpo y el recuerdo de la prisión donde estuvo largo tiempo incomunicado, de la que se fugó dos veces y de la que salió solo cuando la dictadura perdió el poder, en 1985. "Creo que nos han tratado tan mal a los uruguayos —dice comentando el ascenso del Gobierno en el cual es figura relevante— que al final, una tradición de izquierda que tiene más de 100 años, ciertas condiciones debidas a lo que ha pasado este país y un sector muy grande de la población —al cual yo no considero totalmente convencido, sino que nos prestó el voto un poco desencantado— nos dieron el triunfo. Ganamos porque (los del Gobierno saliente) gobernaron tan mal que una parte de la gente que conscientemente no se puede definir como de izquierda, votó a la izquierda. "El desafío que tenemos por delante es ganarlos definitivamente. Es lo que va a estar en juego en el próximo tiempo. Lo peor que le puede pasar a la izquierda de aquí en adelante es creerse que las tiene todas, que haber tenido los votos quiere decir que la gente está totalmente convencida, y considerar que esto es definitivo. Acá no hay nada definitivo. Todo está en lo que se pueda hacer ahora; ahora hay que convencer, hay que hacer conciencia y seguir ganando." PLANES Y REALIDADES Mujica considera que para llevar adelante la política que se ha propuesto el Gobierno de Tabaré Vázquez hay que acudir a la capacidad ociosa del país. En Uruguay, asegura, se ha despilfarrado mucho y hace falta utilizar mejor la capacidad ociosa del país, aligerar, desburocratizar y rejuvenecer la administración; administrar mejor los recursos. Precisa que, solo para pagar los intereses de la deuda externa el Estado uruguayo destina cada año el equivalente al total del salario de todos los empleados públicos, más dos veces el gasto de la enseñanza. Aunque "en realidad no pagamos las deudas, hacemos que pagamos y ellos hacen como que nos cobran, es un cuadro insostenible", añade, antes de asegurar que el país vive desde hace 30 años de refinanciación en refinanciación de deudas, por lo que "hemos demostrado una gran capacidad para deber siempre un poco más". Y esa, como conclusión según su punto de vista, es la gran limitante que tiene el nuevo Gobierno, a pesar de lo cual, particulariza, la búsqueda de soluciones en el corto plazo a los problemas de indigencia, pobreza y probreza extrema, falta de empleo, educación y salud, en las capas más humildes y menos favorecidas de la población, el denominado Plan de Emergencia, está más o menos financiado, a partir de una lógica de reactivación del mercado interno, que sería positiva, no solo desde el punto de vista social, sino también en lo económico, para este país productor de alimentos, siempre que se asegure su sustentabilidad en perspectiva. Entre los mayores contrarios para lograr esa sustentabilidad están el gran desempleo crónico y la subocupación. "No va a ser fácil", advierte el futuro ministro de un sector básico de la economía uruguaya, quien cree que, "sin pelearnos con la OMC ni poner aranceles como hace 40 años", hay que estimular y proteger la producción nacional antes que privilegiar la importación de aquello que pueda obtenerse en el país. "Creo que si no hacemos una mezcla de todo eso, de crear condiciones en una economía de un pequeño país lleno de pequeñas empresas, si no utilizamos la capacidad de hacer aquí las cosas que podamos, como calzado, textiles, por ejemplo, no resolveremos nuestro problema." CUBA "Estaba cantado, es una deuda vieja. Las relaciones con Cuba son para nosotros algo histórico y de sentimiento. Hemos envejecido en esta lucha de respeto, de cariño y de solidaridad con Cuba, y lo que pasó con el Gobierno anterior nos afectó mucho, desde todo punto de vista, porque no tiene sentido y, además, estamos tan jodidos y divididos los latinoamericanos, en un mundo que se va estrechando, que nadie puede ni debe darse el lujo de andar solo, porque cada vez somos más débiles en medio de esa soledad y lo peor que nos puede pasar es atomizarnos. "Creo que así le hacemos el juego a los intereses tanto de las transnacionales como a Estados Unidos y otros que andan en la vuelta, y es una tontería. "Con Cuba tenemos que mejorar las relaciones económicas, culturales y tecnológicas, y aprovechar este viento de cambios que se están dando, por caminos que no estaban previstos."
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Servicio especial del Periódico Granma, órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba sobre la Alternativa Bolivariana para las Américas. Año 2005. |
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