30 Aniversario Misión Militar Cubana en Angola

Las mujeres de la guerra

Aracely Careaga dirigió la Compañía Especial FMC-FAR que participó en la misión internacionalistade Angola

GABRIEL DÁVALOS
nacionales@granma.cip.cu

Aracely y Careaga saluda emocionada al Comandante en Jefe tras la llegada de este a Angola. Es una mujer de carácter firme; hasta en una fotografía se reconoce. Los ojos verdeazulosos y su estatura, le apuntan una elegancia que poco tiene que ver con la guerra. Mas Aracely estuvo al frente de la compañía femenina que la Revolución envió a la misión internacionalista. Esto fue hace ya 30 años.

Aracely recibe el saludo cariñoso del Comandante en Jefe.

A finales de 1975, Aracely fue seleccionada por la Federación de Mujeres Cubanas, junto a otras 134 compañeras, para ir a Angola. Era entonces miembro del Secretariado Nacional de la Organización. La idea de Vilma Espín de que las féminas también debían y podían incorporarse a la misión internacionalista, y haber sido designada para dirigirlas, fue un desafío, un honor y un compromiso.

Junto a Raúl y Vilma, una representación de la Compañía Especial FMC-FAR.

Durante 30 días entrenaron como verdaderas soldados en la Escuela Interarmas Antonio Maceo; recibieron preparación en infantería, tiro de combate, adiestramiento para las múltiples situaciones que ofrece la guerra, en topografía y sanidad militar. Hasta que por fin llegó la hora.

El camino hacia el aeropuerto fue más largo de lo habitual. Allí, las tres muchachas que irían en la avanzada, entre ellas Aracely, encontraron a Vilma, quien había ido a despedirlas y, para sorpresa de todas, las condujo de vuelta a la ciudad, donde les esperaban Fidel y Raúl. Luego de una explicación detallada del Comandante en Jefe sobre la situación de la guerra y el estado de la misión que ellas cumplirían, partió el vuelo a Luanda.

Casi acabadas de llegar, se incorporaron a una caravana de Huambo a Kuando Kubango, lo que les permitió conocer el terreno y definir la ubicación de las compañeras que llegarían después. "Aunque los hombres siempre trataban de protegernos, estábamos expuestas al peligro en todo momento, en todos los lugares... lo que entraña un país en guerra", asevera Aracely.

Las mujeres fueron situadas en la Jefatura de la Misión Militar de Luanda, en unidades de los Frentes Norte, Sur, Este y en la región de Cabinda. Disgregadas en la geografía angolana, multiplicaron los resultados de su labor al cumplir diferentes misiones en las agrupaciones de las FAR y colaborar con las FAPLA. Cuando se firmaron los Acuerdos de Paz con África del Sur, en marzo de 1976, las dirigentes de la FMC se dedicaron a asesorar la Organización de Mujeres Angolanas (OMA).

Entre 1982 y 1984, Aracely viajó a Angola otras dos veces. Una, para apoyar en la organización del Primer Congreso de la OMA, a petición de ellas, y luego, a cumplir misión civil en la embajada cubana en el país africano.

"Aprendí de las mujeres angolanas y de su espíritu de lucha; pero también aprendí de mis propias compañeras que demostraron ser disciplinadas, valientes y sensibles", explica.

En 1991, cuando se retiraban definitivamente las tropas, fue invitada nuevamente. Sus compañeras angolanas la consideraban parte de ellas.

Al rememorar aquella etapa, Aracely subraya que no lo ve como un mérito personal de ninguna de las compañeras que tuvieron el privilegio de ir; que el mérito es de Vilma, de nuestro Comandante en Jefe Fidel y del Ministro de las FAR que hicieron posible esa realidad. Explica que el mayor privilegio fue representar allí a miles de cubanas que estaban también dispuestas a cumplir cualquier misión que se les asignara en ese país.

Aracely ya no es la joven de hace 30 años. Sin embargo, sus ojos verdeazulosos y su estatura le dan una elegancia que mucho tiene que ver con la mujer cubana. Peina canas, y atesora recuerdos y anécdotas de lo que fueron y son nuestras mujeres en la guerra.

   

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