Consultas  Médicas

Zumbidos en los oídos

A veces incomprendidas por sus síntomas, al ser una alteración que no se ve, las personas con zumbidos en los oídos —llamados acúfenos por los especialistas— conforman una población mundial calculada en un 10 por ciento, según datos ofrecidos en el VI Congreso Internacional de Acúfenos realizado el pasado año en Cambridge, Inglaterra.

Se plantea que en algún momento de la vida todo ser humano percibe acúfenos, también denominados tinnitus (del latin ruido metálico, tintineo), un sonido que se advierte como proveniente del interior de un oído, de ambos, o de la cabeza en general.

Cuando estos pacientes acuden al médico, regularmente describen sus síntomas, que pueden ser fugaces, intermitentes o continuos, refiriendo indistintamente que sienten como "el ruido del mar", "un escape de vapor", "un timbre", "un claxon", "cristales rompiéndose" o un "canto de grillos", lo que tiende a generar irritabilidad, insomnio, falta de atención.

Nuestro invitado de esta ocasión es el doctor Bernardo A. Sandó Iznaga, Profesor Consultante Jefe del Servicio de Otorrinolaringología (Garganta, Nariz y Oídos) del Hospital Docente Comandante Manuel Fajardo, en esta capital, y miembro del Grupo Nacional de la especialidad, quien dirigió durante una década los destinos de la Sociedad Cubana de Otorrinolaringología.

—¿Se conoce, Profesor, en qué sitios puede hallarse el origen de estos ruidos, considerados como verdaderos tormentos para quienes los padecen?

—Pueden localizarse en cualquier punto del aparato auditivo, desde el conducto auditivo externo hasta el oído interno. De ahí las dificultades que, en ocasiones, se presentan para determinar con precisión el lugar de origen.

—¿Estos zumbidos son una enfermedad en sí misma o un síntoma de alguna dolencia?

—Es un síntoma, fundamentalmente.

—¿Por lo general asociado a qué afecciones, transitorias o no?

—La aparición de estos ruidos se vinculan primordialmente con problemas del oído, que pueden ocurrir por la existencia de un tapón de cerumen, por el padecimiento de una otitis (inflamación del oído) o una otosclerosis (inmovilidad del estribo, un huesecillo del oído medio, como consecuencia de un callo óseo). Acuden también a consulta pacientes con ruidos en los oídos originados por la hipertensión arterial.

—¿Y en cuanto a su relación con el empleo de algún medicamento?

—Se estima que en el mercado internacional circulan unos 200 medicamentos que pueden provocar estos zumbidos. Por su empleo frecuente en nuestro medio te citaría la estreptomicina, la kanamicina y la gentamicina.

—¿Estos ruidos se vincularían, asimismo, con el desempeño de algunas profesiones laborales en específico? Y estoy pensando en músicos, carpinteros, pilotos.

—La acción fundamental del ruido sobre el organismo humano va dirigida hacia el sistema nervioso y el aparato de la audición. Una de las causas más frecuentes de estos zumbidos es la exposición a ruidos muy altos durante el trabajo, cuando no se emplean los medios de protección adecuados.

—¿Pueden ser anuncio de pérdida de la audición por envejecimiento u otras causas?

—Sí. Estos zumbidos acompañan en ocasiones a la pérdida auditiva ligada al envejecimiento, lo que denominamos presbiacusia.

—De acuerdo con su experiencia, ¿a qué edades suelen manifestarse?

—A cualquier edad, pero lo más frecuente es que su aparición se produzca a partir de los 60 años.

—¿A qué especialista acudir?

—El médico de familia puede orientar la conducta a seguir.

—¿Es posible establecer un diagnóstico de certeza?... ¿Cómo se realiza?

—Los pacientes deben ser sometidos a un interrogatorio profundo y a un examen clínico y audiológico, que incluye Audiometría y Timpanometría, procederes que se emplean para conocer si los ruidos son motivados por alguna enfermedad del oído medio o interno.

—¿Existen procedimientos que contribuyan a curar, o al menos paliar este síntoma?

—Cuando la causa del ruido radica en enfermedades que son curables, este trastorno desaparece, como ocurre cuando existe un tapón de cerumen que, con su eliminación, desaparece el zumbido. Ahora bien, en los pacientes con otosclerosis, por citarte un ejemplo, es posible mediante intervención quirúrgica curarlos o mejorarles ese síntoma en un alto porcentaje. Sin embargo, estos zumbidos pueden devenir crónicos con la consiguiente afectación de la calidad de vida de estas personas.

—¿Piensa usted que el aumento creciente del ruido ambiental —esa invasión sonora de nuestro tiempo— tiende a incrementar este síntoma?

—Evidentemente. No hay dudas que el ruido es un subproducto de los progresos derivados del desarrollo técnico moderno y de las aglomeraciones de personas que han proporcionado un incremento de los niveles de ruido en las ciudades. Los lugares donde hay sonidos de mucha intensidad (más de 85-90 decibelios) pueden ocasionar un trauma acústico agudo y crónico. Es importante saber que en algunos sectores de las discotecas se registran hasta 120 dB, o que el ruido de una sirena de alarma es de 150 y el de una motocicleta 110. Una conversación normal tendría un valor de alrededor de 70 dB. Si contribuimos a disminuir los ruidos domésticos, es decir, aquellos que se producen en la vivienda al mantener el radio, tocadiscos o televisor a alto volumen, podríamos contribuir en gran medida a nuestra buena salud y también la de los vecinos.

—¿Algún comentario final?

—Subrayar que este es un síntoma que en ocasiones no es de fácil curación por existir zumbidos rebeldes a los tratamientos habituales. Precisaría también que regularmente los especialistas recomendamos a los pacientes aquejados de estos zumbidos que eviten la exposición a ruidos intensos.