Consultas  Médicas

Vaginitis

Griega de nacimiento "y de corazón", radicada desde hace más de dos décadas en Cuba "por solidaridad y amor", la doctora Marigula Kepaptsoglu, especialista en Ginecobstetricia, es la jefa de la Unidad Quirúrgica y de la consulta de Patología de Cuello del hospital González Coro de Ciudad de La Habana.

Todo proceso infeccioso-inflamatorio que interesa la vagina  —dice introduciéndose rápidamente en el tema— se denomina con el término general de vaginitis, conocida también como colpitis atendiendo a sus raíces griegas: ­colpos­, que significa vagina; ­itis­, inflamación.

—Doctora, ¿se conocen cuáles son los agentes infecciosos?

—Sí, son microbianos (escherichia colli, klebsiella, gonococo, clamidias); agentes parasitarios; moniliasis; trichomoniasis; y virales: infección por HPV (papiloma virus humano) o el virus del condiloma; e infecciosos por el virus del herpes genital. Existe un tipo de vaginitis, llamada atrófica, que no implica la presencia de un agente infeccioso, que se debe a la privación de estrógeno (falta de hormona femenina) en la posmenopausia.

—¿Cuál es el síntoma principal de esta dolencia?

—La sintomatología es muy variada, y variable de persona a persona: secreciones vaginales de aspecto, cantidad y olor variables, según el agente causante; prurito vaginal, disuria (emisión dolorosa o difícil de la orina), dolor al contacto sexual, sangramiento poscoito, dolor en bajo vientre, lesiones ulceradas a la entrada de la vagina con intensa ardentía, presencia de verrugas...

—¿Se acompaña siempre de picazón e irritación de la vulva?

—Casi siempre, ya que por contigüidad anatómica la infección se propaga desde la vagina hacia la vulva. Pero puede existir una infección vaginal sin sintomatología vulvar.

—Una precisión, doctora: tanto el flujo como la irritación y el prurito, ¿podrían constituir manifestaciones de algún otro padecimiento?

—Sí. Lesiones malignas del cuello uterino y de la vagina pueden producir flujo o secreción vaginal responsables de la irritación y el prurito. También puede verse en pacientes diabéticas no compensadas metabólicamente.

¿Considera que ante la mera presencia de un mayor flujo vaginal deba consultarse invariablemente al ginecobstetra?

—Sí, se impone un examen ginecológico completo.

¿Cómo se establece el diagnóstico de certeza?

—Además del examen ginecológico habitual es necesario que las pacientes sean sometidas a un examen colposcópico (espéculo vaginal) para valorar sobre todo infecciones virales en un estadío incipiente. También exámenes bacteriológicos de cultivo a la paciente y uretrales (a la paciente y a la pareja) cuando se requiera.

¿En qué consiste el tratamiento? ¿Debe ser aplicado tanto a la mujer como a su compañero sexual?

—Es específico en función del agente causante que, en ocasiones, se aplica sólo a la paciente, y otras veces a la pareja también.

—Las "duchas" vaginales están contraindicadas?

—Desde hace mucho tiempo han sido eliminadas de la práctica higiénica diaria de las mujeres. No aseguran mejor "limpieza" de la vagina (aunque muchas aún lo piensan), sino todo lo contrario: al arrastrar la flora normal la privan de su capacidad de defensa y la exponen al riesgo de infección.

¿Qué consecuencias puede acarrear un tratamiento no adecuado?

—Primero, la no-curación; y segundo, puede crear resistencias del agente infeccioso al agente terapéutico, lo que dificultaría enfrentar exitosamente, en una nueva ocasión, otro episodio de vaginitis y nos obligaría a recurrir a drogas más potentes.

¿Qué medidas sugiere adoptar para que la vaginitis no se convierta en crónica?

—Acudir a la consulta de ginecología inmediatamente después de la aparición de los síntomas. Una vez hecho el diagnóstico,  llevar a cabo el tratamiento indicado —al pie de la letra—.

¿Es común la vaginitis? ¿En qué edades suele aparecer con mayor frecuencia?

—Sí, es bastante común. Generalmente es una entidad propia de la mujer sexualmente activa.

¿Es posible acaso prevenirla?

—¡Seguro que sí! Para ello es imprescindible mantener una conducta higiénico-sanitaria diaria, evitando las "duchas" vaginales; una higiene adecuada antes y después del coito; usar preservativo, sobre todo con las parejas ocasionales; evitar por todos los medios la promiscuidad, y tratar a tiempo cualquier infección vaginal.

¿Qué podría entenderse, en el tema que nos ocupa, por procederes terapéuticos inapropiados e ineficaces?

—Muchas veces por comodidad, por no faltar al trabajo o por otras razones, las pacientes al presentar algún síntoma empiezan a automedicarse, con lo que la vecina, la amiga o la compañera de trabajo le sugieren, en lugar de ir a la consulta. Casi siempre resultan ser procederes terapéuticos inapropiados e ineficaces, y, además, pueden poner en peligro la vida de la paciente, ya que algunos estados patológicos como el cáncer escapa al diagnóstico, por no haber acudido a la consulta. (2002)