Consultas  Médicas

 

Transfusiones sanguíneas

JOSÉ A. DE LA OSA
delaosa@granma.cip.cu

Con una evocación histórica inicia el Doctor en Ciencias Antonio Bencomo Hernández la consulta médica de esta semana: La primera transfusión de sangre se realizó en Francia en 1667 por Jean-Baptiste Denis, médico de Luis XIV. Una copa de sangre de oveja se transfundió a un hombre mediante un tubo de plata, quien sobrevivió a dos transfusiones, a pesar de la reacción severa que le produjo. Otros casos fallecieron.

Foto: Otmaro RodríguezDoctor en Ciencias Antonio Bencomo Hernández. 

Esto originó la creación de una Liga contra las transfusiones de sangre por lo que esta práctica cayó en desuso durante más de un siglo. Solo después de descubrirse la importancia de los grupos sanguíneos, ABO y Rh entre el donante y el receptor, es que la transfusión se convierte en una práctica médica relativamente segura.

La compatibilidad ABO, subraya nuestro entrevistado, es la más importante, ya que un error podría provocar la muerte al receptor. La mayoría de los receptores se transfunden con sangre de igual grupo ABO Rh, pero en situaciones especiales podrían transfundirse también glóbulos rojos de grupo O Rh negativos a cualquier receptor sin que esto origine daños al paciente.

La sangre es un tejido vital con una gran variedad de funciones, indica ahora el doctor Bencomo, Profesor e Investigador Titular, especializado en Inmunohematología, jefe del Centro de Ingeniería Celular y Trasplante de Órganos y Tejidos del Instituto de Hematología e Inmunología. Es un vehículo de transporte de oxígeno para satisfacer las necesidades de los órganos y las células, les aporta además otras sustancias necesarias para la nutrición, y retira los productos de desecho y los lleva a los órganos encargados de su eliminación, especialmente los riñones y pulmones.

Por otra parte, los leucocitos presentes nos defienden de la infección por bacterias, virus y hongos y las plaquetas mantienen la integridad de los vasos sanguíneos al evitar el sangramiento.

Refiere que son varios los pacientes que pueden requerir de una transfusión si tenemos en cuenta que en la actualidad se emplea fundamentalmente la terapia de componentes, o sea se le administra al paciente el componente de la sangre que necesita: los hematíes, que se utilizan fundamentalmente en la corrección de la anemia grave; y el plasma y las plaquetas para tratar el sangramiento.

—¿Qué tiempo dura ese proceso?

—La duración de la transfusión estará en dependencia de la edad del paciente, si hay pérdidas por sangramiento y de su estado cardíaco. Generalmente se completa en hora y media y es deseable que no sobrepase las 4 o 5 horas, a menos que el médico lo prescriba.

—¿Cuánta sangre tenemos en el cuerpo y cuál es la cantidad mínima que se requiere para el buen funcionamiento del organismo?

—La cantidad de sangre se conoce como volumen sanguíneo que depende de la edad, el sexo y el peso del individuo. Las mujeres tienen un volumen sanguíneo ligeramente inferior que los hombres. En general un hombre de 70 kg tiene un volumen entre 4,5 y 5 litros de sangre y una mujer de igual peso entre 4 y 4,5 litros. En un adulto normal la pérdida de un litro puede dejarlo inconsciente.

—¿En qué momento pueden aparecer los síntomas de una reacción a una transfusión?

—En cualquier momento del acto transfusional, incluso semanas después. Por eso una forma de clasificarlas es en inmediatas y tardías. Las primeras aparecen durante la transfusión o en las primeras 24 horas, las tardías después de ese tiempo.

—¿Qué complicaciones puede acarrear?

—La más frecuente es la reacción febril que no tiene consecuencias importantes. Dentro de las más graves están las hemolíticas donde los glóbulos rojos transfundidos se rompen por el rechazo provocado por la acción de anticuerpos presentes en el receptor de la sangre.

—¿Tiene tratamiento?... ¿Corre peligro la vida del paciente?

—Todas tienen tratamiento. Pero más que eso: tienen la prevención de la reacción. Las guías transfusionales vigentes permiten un buen aseguramiento de la transfusión, lo que posibilita que cada día sea un procedimiento más seguro y de esta forma se evita que corra peligro la vida del paciente.

—¿Algún comentario final?

—La transfusión de sangre salva miles de vida en todo el mundo. Gracias a su empleo seguro y racional se pueden realizar complejas cirugías, sirve de soporte para el trasplante y para muchos tratamientos de pacientes con cáncer que, sin su uso, no podrían realizarse. No me quedaría más que congratular y alentar a todos los donantes que en Cuba, de forma altruista, donan su sangre para el beneficio de todos.