Consultas  Médicas

 

Toxoplasmosis ocular

JOSÉ A. DE LA OSA
delaosa@granma.cip.cu

La toxoplasmosis ocular es una enfermedad producida por el parásito Toxoplasma gondii, y constituye la causa más frecuente de uveítis posterior que se traduce en la inflamación de la úvea o capa media del globo ocular, encargada, entre otras funciones, de suministrar sangre a la retina o membrana interior del ojo. Normalmente a nivel ocular produce una severa inflamación de la retina y la úvea posterior o coroides, conocidas como retinocoroiditis.

Foto: CAOUna medida de prevención es la eliminación adecuada de las heces de los gatos.- doctor Eddy Mesa Hernández.

Nuestro entrevistado es el doctor Eddy Mesa Hernández, especialista de segundo grado en Oftalmología y jefe del Servicio de Uveítis e Inflamaciones Oculares del Instituto Cubano de Oftalmología Ramón Pando Ferrer, ubicado en esta capital.

—¿Cuál es el reservorio natural del parásito de la toxoplasmosis?

—Los felinos, entre ellos el gato doméstico, son los principales hospederos. También el hombre y otros animales de sangre caliente, como aves y mamíferos, son sus hospederos intermediarios. Es una parasitosis muy frecuente, y dada su gran difusión mundial se ocupan de ella también internistas, pediatras, obstetras, infectólogos, entre otros.

—¿Y sus vías principales de transmisión?

—Son varias. La transmisión de madre a feto (a través de la placenta) ha sido la más aceptada y se ha planteado que la mayoría de los pacientes con toxoplasmosis ocular se contagian de esta manera. Sin embargo, la vía oral por la ingestión de los quistes del parásito contenidos en productos como verduras, frutas, agua de beber o carne cruda o mal cocinada de un animal infectado se acepta hoy como la de mayor transmisibilidad.

—¿Afecta por igual a personas de todas las edades?

—Sí, y no distingue sexo, raza ni estrato social. Una precisión: aproximadamente el 80% de los episodios de toxoplasmosis ocular ocurren en pacientes entre los 15 y 45 años.

—¿Qué signos y síntomas en general pueden hacernos pensar que hemos sido infectados por ese parásito?

—Te diría inicialmente que la infección por el parásito Toxoplasma gondii no es sinónimo de enfermedad, la cual suele cursar de manera asintomática o con síntomas muy ligeros, benignos, de corta duración, y rara vez compromete otros órganos en los pacientes con sistemas de defensa (inmunitarios) normales. Una fase aguda de este padecimiento podría manifestarse por inflamación de los ganglios de la región cervical, fiebre y decaimiento (astenia). Ahora bien, en los inmunodeficientes y enfermos de sida el comportamiento de esta dolencia es diferente. Puede ser muy grave, y hasta mortal, debido a que origina afectaciones en varios órganos, entre ellos el cerebro.

—Le pediría ahora circunscribirnos a la toxoplasmosis ocular, tema de nuestra columna.

—Puede ser congénita y declararse al nacimiento, o aparecer posteriormente, con mayor frecuencia entre los 10 y los 20 años; o ser adquirida, y presentarse entonces en cualquier momento de la vida. Como manifestaciones, en los niños pequeños predominan el estrabismo, la leucocoria o pupila blanca y el nistagmo (movimientos oculares espontáneos). En los niños mayores, adolescentes y adultos los síntomas más comunes son enturbiamiento de la agudeza visual o pérdida de la visión central. En ocasiones la afección no da síntomas y suelen diagnosticarse durante exploraciones de rutina.

—¿Qué exámenes se requieren para el establecimiento de un diagnóstico de certeza?

—Es eminentemente clínico.

—¿Qué tratamientos se emplean? ¿Cuánto duran como promedio?

—En la terapéutica se utilizan combinaciones de medicamentos. En pacientes con un adecuado estado inmune, dura de uno a dos meses. En los pacientes inmunosuprimidos o con sida la terapia médica puede prolongarse por varios meses para obtener favorables resultados.

—¿Cuál es su complicación más temida?

— La pérdida de la visión central por afectación de la mácula, lamentablemente frecuente debido a la "predilección" del parásito por esta zona de la retina. También la aparición de catarata, opacidades en el vítreo y desprendimiento de la retina.

—¿Es posible la prevención?

—Una adecuada eliminación de las heces de los gatos domésticos es una de las vías para controlar la diseminación del protozoario. Otras medidas son la adecuada cocción de las carnes y un correcto lavado de los alimentos que ingerimos crudos.