Consultas  Médicas

Tendinitis

Ganador del concurso internacional de la Asociación Médica del Caribe (AMECA)-Radio Habana Cuba —un viaje a La Habana para participar en el congreso La salud del trabajador—, el doctor Abel Bohoslavsky, dedicado a la Salud Ocupacional, es actualmente Jefe de Sanidad en el Departamento Judicial Lomas de Zamora, y médico del sindicato de obreros de Pirelli, en Merlo, en la provincia de Buenos Aires, Argentina.

Su ponencia basada en la pregunta ¿Qué haría usted en favor de la salud del trabajador? fue seleccionada entre concursantes de 30 países de América Latina y el Caribe, Norteamérica, Europa, Asia, África y Australia.

Al aceptar, gentil, mi invitación a esta tribuna médica, le propongo abordar la inflamación de los tendones, conocida como tendinitis o tenosinovitis, achacable generalmente a los esfuerzos repetitivos que realizan los trabajadores en un puesto de trabajo.

—¿Podría relacionar, doctor, las causas profesionales más comunes en la aparición de esta afección?

—Hace muchos años este padecimiento era conocido como la enfermedad de los mecanógrafos y las costureras. Hoy día se ha extendido a los operadores de teclados de informática y por eso la tendinitis de la mano es parte del denominado "síndrome de las pantallas". Es frecuente entre trabajadores gráficos, bancarios, judiciales. Igualmente en los que hacen grandes esfuerzos con brazos y manos, como los obreros de la industria del neumático, los poncheros y algunos mecánicos y albañiles.

—¿Cuáles son los tendones más frecuentemente afectados?

—Los que transcurren por la mano, la muñeca y el antebrazo.

—Abramos un paréntesis, doctor Bohoslavsky, ¿podría sintetizar qué funciones propiamente dichas realizan los tendones?

—Los tendones son prolongaciones fibrosas de los músculos que están en los extremos de la masa muscular. Los tendones le permiten al músculo insertarse en el hueso. Los tendones son verdaderas poleas que posibilitan los movimientos. Gracias a ellos se mueven nuestros brazos, nuestras manos, nuestras piernas. El género humano se diferencia de su último antecesor en la escala de las especies, entre otras cosas, por el movimiento en pinza entre los dedos índice y pulgar, que es ejecutado por tendones.

—¿Ante qué primeros síntomas debemos consultar al médico?

—El dolor. El dolor es el síntoma dominante de esta enfermedad que puede llevar a la imposibilidad de mover los dedos o los miembros superiores. Esa es la impotencia funcional.

—El número de casos de lesiones repetitivas por esfuerzos se viene incrementando en los últimos años. ¿A qué atribuye usted esta tendencia marcadamente creciente?

—Al aumento de la carga de trabajo en todos los oficios que mencioné, a los ritmos de producción en la industria y la falta de períodos de descanso. En mi experiencia lo he visto así en los gráficos y en obreros del neumático. La nueva Escuela de Epidemiología Ocupacional de Brasil detectó hace varios años una verdadera epidemia de tenosinovitis en empleados bancarios.

—¿Qué otros trastornos se pueden generar?

—La tendinitis en la muñeca suele devenir en el llamado síndrome del túnel carpiano, que ocurre en la muñeca, que habitualmente requiere tratamiento quirúrgico. La tendinitis puede llegar a ser tan dolorosa que trastorna la salud mental de quien la padece. Esto se agrava por su imposibilidad de trabajar.

—De acuerdo con su experiencia, ¿afecta por igual a hombres y mujeres?

—Sí. Todo depende del oficio. En la industria del neumático no trabajan mujeres y en la costura hay pocos varones. Pero con la feminización de la mano de obra gráfica, bancaria o judicial, se da por igual en ambos sexos.

—En el desempeño de un mismo trabajo con riesgo de estas lesiones, ¿podría afirmarse que hay personas más susceptibles que otras a enfermar?

—Son más susceptibles quienes padecen alguna forma de reumatismo muscular o articular. Y en la industria con trabajo pesado, los que realizan movimientos más bruscos por falta de experiencia o torpeza.

—¿En qué consiste el tratamiento de la tendinitis y su rehabilitación?

—Esencialmente en el reposo de la mano y de todo el miembro superior. Este es el gran problema por su repercusión sociolaboral. El trabajador tiene aspecto y apariencia sana, pero está totalmente incapacitado para su oficio habitual. En el plano estrictamente médico, hay que suministrar analgésicos y antinflamatorios. A veces hay que proceder a la inmovilización con yeso, y si el padecimiento es severo, existe la indicación quirúrgica.

—¿Qué otras previsiones sugiere adoptar cuando se producen recaídas?

—No hay otra alternativa que el reposo. Por eso, debe disponerse la reubicación del enfermo en otro puesto de trabajo.

—¿Es posible introducir medidas preventivas en evitación de estas lesiones?

—Sí, y debería ser obligatorio para todos los empleadores, lo que lamentablemente no ocurre en la realidad que yo vivo. Los ritmos de trabajo en la industria deben estar pautados de acuerdo con la fisiología humana. La productividad del trabajo debe ser elevada con tecnología y no a costa de la salud del trabajador. En los servicios informatizados, deben pautarse períodos de reposo de las manos y en ese lapso el trabajador debe realizar una actividad no manual.

—¿La tendinitis se originaría también como consecuencia de infecciones sufridas e incluso por la acción adversa del algún medicamento?

—Sí, es posible. Tengo un colega médico que padeció una tendinitis tuberculosa. En este caso, también es una enfermedad profesional, porque la tuberculosis es un riesgo biológico profesional de los trabajadores de la salud. En el caso de origen medicamentoso, es lo que denominamos una iatrogenia (enfermedad causada por al acto médico).(2002)