Consultas  Médicas

Síndrome de Fatiga Crónica

JOSÉ A. DE LA OSA
delaosa@granma.cip.cu

El Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) es una enfermedad compleja y debilitante caracterizada por una fatiga intensa, física y mental, que no remite de forma significativa tras el reposo y que empeora con la actividad física o mental, indica el neurólogo Norge Santiesteban Velázquez, profesor y especialista del Grupo de Enfermedades Neuromusculares del Instituto de Neurología y Neurocirugía, en esta capital.

Foto: CaoDoctor Norge Santiesteban Velázquez.

La aparición de esta dolencia, comenta, obliga a reducir sustancialmente la actividad y esta reducción se refleja en todos los ámbitos de la vida diaria. En el transcurso del tiempo ha sido denominada con numerosos aunque imprecisos nombres, y cita entre ellos el síndrome de fatiga posviral, encefalomielitis miálgica, poliomielitis abortiva o, remontándonos hasta el siglo XIX, neurastenia.

En realidad, precisa el doctor Santiesteban, no se trata de una nueva enfermedad. A mediados del siglo XIX el internista norteamericano Austin Flint (1812-1886) la describió como un "agotamiento nervioso".

—¿Se conocen las causas que la originan, o, al menos, qué hipótesis se plantean en el universo científico?

—Se desconoce la causa exacta. Algunas teorías sugieren que puede deberse a una infección por el virus de Epstein-Barr (VEB) o el virus del herpes humano tipo 6 (HHV-6). También, entre otras muchas hipótesis, se ha invocado la existencia de una inflamación en el sistema nervioso debida a una respuesta defectuosa del sistema inmunitario.

—¿Se identifican también factores de riesgo?

— Se plantean factores como la edad, suele ser más frecuente entre los 30 y 50 años; enfermedad previa (depresión, ansiedad, trastornos del ritmo del sueño y fibromialgia), estrés, algún agente medioambiental y predisposición genética, fundamentalmente.

—De acuerdo con las estadísticas mundiales y su propia experiencia clínica, ¿podría calificarse como frecuente?

—La enfermedad afecta a alrededor de un 0,5 % de la población mundial y la proporción por género es de nueve mujeres por cada hombre.

—¿Qué síntomas en general pueden hacer pensar que padecemos el SFC?... ¿Alguno de ellos podría calificarse como el más llamativo?

—Son similares a los de la gripe y otras enfermedades virales comunes y abarcan dolores musculares, de cabeza y fatiga extrema. Sin embargo, los síntomas del SFC duran como promedio seis meses o más, con predominio del cansancio (fatiga) extremo, que no se alivia con el reposo en cama y suele ser intenso. El SFC típico comprende, además, molestias faríngeas, ganglios dolorosos, dolores musculares, en las articulaciones y de cabeza "distinto" del que el paciente pudiera sufrir con anterioridad, y sueño poco reparador.

—¿En qué momento y a qué médico consultar?

—Cuando experimentemos fatiga intensa y persistente, sin que necesariamente tengamos que presentar otros síntomas de este trastorno. El paciente puede ser valorado por médicos de la familia, especialistas en medicina interna, fisiatras o neurólogos.

—¿El diagnóstico es clínico o requiere de exámenes complementarios?

—Es eminentemente clínico. No existen pruebas específicas para confirmarlo.

—Desde el punto de vista médico, ¿resulta difícil el diagnóstico? ¿Puede confundirse con otros trastornos?

—El SFC se diagnostica luego que el facultativo descarta otras posibles causas de fatiga como, por ejemplo, la farmacodependencia, trastornos autoinmunitarios, enfermedades musculares o neurológicas, y también psiquiátricas o psicológicas, particularmente depresión y tumores.

—¿Qué consecuencias puede acarrear a corto y más largo plazo?

—Las posibles complicaciones son el aislamiento social como resultado de la fatiga, limitaciones en el estilo de vida (algunas personas están tan fatigadas que quedan esencialmente incapacitadas durante el curso de la enfermedad), depresión.

—¿Qué tratamientos se indican a estos pacientes?

—Una vez realizado el diagnóstico el médico debe proporcionarles la información necesaria acerca de la enfermedad y de su posible evolución, a fin de evitar el deterioro de hábitos de vida saludables. Los fármacos más utilizados son los antidepresivos.

—En general, ¿cuál es el pronóstico?

—Una gran proporción de estos pacientes mejora con el devenir y se recupera total o parcialmente. En otros casos, desafortunadamente, la enfermedad permanece invariable.

—¿Algún criterio nuevo por añadir?...

—Es necesario que estos pacientes conozcan la importancia que reviste para su salud no automedicarse y realizar sistemáticamente los ejercicios físicos que se les indican, que deben estar supervisados por el fisiatra. Y precisar que fatiga no es sinónimo de SFC.