Consultas  Médicas

Pie de atleta

JOSÉ A. DE LA OSA
delaosa@granma.cip.cu

En el cuerpo humano habitan normalmente hongos, bacterias y otros microorganismos, algunos de los cuales resultan de utilidad para la vida, aunque, en determinadas condiciones, son capaces de multiplicarse y generar infecciones. El hongo que origina el pie de atleta es uno de ellos.

Foto: CAODoctora Tania Torriente Esquivel.

Comencemos por la definición, solicito a la doctora Tania Torriente Esquivel, especialista de primer grado en Medicina General Integral y también en Dermatología, Máster en Enfermedades Infecciosas, quien se desempeña en el Hospital General Universitario Calixto García, en esta capital.

El pie de atleta, dice, es una infección producida por hongos conocida en la práctica médica como tiña de los pies (tinea pedis) que invade los espacios interdigitales y la planta de los pies.

—¿Cuál es el agente causal?

—Los hongos llamados dermatofitos de los géneros Trichophyton, Epidermophyton y Microsporum, este último con menor frecuencia.

—¿Podría mencionar los factores de riesgo fundamentales de esta enfermedad?

—La humedad, el calor, uso de calzado cerrado, mala higiene o costumbre de no secarse los pies. También la hiperhidrosis (sudoración excesiva) y la diabetes.

—¿Es alta o baja su incidencia en nuestro medio?

—Alta, favorecida por nuestro clima tropical.

—¿Estos hongos crecen y se multiplican solo entre los dedos de los pies?

—No. Son los llamados parásitos de la queratina capaces de afectar cualquier zona de la piel e incluso las uñas y el pelo.

—¿Es contagioso?

—Sí.

—¿Cómo se transmite?

—La transmisión se produce por el contacto con fuentes de contagio, fundamentalmente calzado y ropas contaminadas, pisos de baños y piscinas infectadas.

—¿Podría referir cuáles son sus síntomas más comunes?

—Las manifestaciones pueden variar de una persona a otra. Los pacientes refieren picazón de moderada a intensa. También pueden presentarse síntomas objetivos como grietas, fisuras, descamación fina, burbujitas, en pliegues interdigitales, plantas y bordes de los pies, o se manifiestan zonas de engrosamiento de la piel.

—¿El diagnóstico es clínico o requiere de algún examen, como una biopsia, por ejemplo?

— Es posible hacer el diagnóstico clínicamente. Pero hay dos pruebas que lo corroboran. Lo que en nuestro lenguaje denominamos KOH (examen directo de las lesiones con hidróxido de potasio), o mediante cultivo micológico (de los hongos).

—¿En general esta afección es rebelde al tratamiento?

—Sí, en ocasiones, sobre todo cuando el paciente no cumple las indicaciones médicas de forma correcta, cuando se automedica, o si desconoce los factores de riesgo de la enfermedad.

—¿Es posible evitar su recurrencia?

—Por supuesto, si somos capaces de identificar y controlar en el paciente las condiciones que dieron origen a la infección y le ofrecemos la educación sanitaria imprescindible para su prevención.

—¿Pueden aparecer complicaciones originadas por esta infección?

—Las complicaciones sobrevienen cuando además del hongo se presentan bacterias que dan lugar a cuadros más severos y dolorosos, que pueden incluso imposibilitar al paciente el desarrollo de su actividad cotidiana.

—¿Existen medidas de prevención en el tema que nos ocupa?

—Sí. Y te citaré, entre ellas, evitar la humedad excesiva y prolongada, no usar calzados cerrados por largas horas. Asimismo, se requiere el adecuado control de la sudoración excesiva y de enfermedades como la diabetes; y mantener una higiene apropiada que incluye el uso personal del calzado, medias y toallas.

—Si le quedara algo esencial por señalar¼

—En cuanto observemos el menor síntoma en los pies debemos acudir en primera instancia al médico de nuestra área de salud, quien si lo considera necesario lo remitirá al especialista en Dermatología.