Consultas  Médicas

Onicofagia en lengua médica

Morderse las uñas

JOSÉ A. DE LA OSA
delaosa@granma.cip.cu

Comerse o roerse las uñas con los dientes parece ser un hábito bastante extendido. Representa a veces, incluso, una costumbre ciertamente viciosa que puede motivar heridas en los dedos, labios y encías y posibilitar el desarrollo de diversas infecciones. Esta práctica es conocida como onicofagia, término procedente del griego onyx, uña, y phagein, comer.

Foto: ALDO MEDEROSDoctora Aleida Meneses Heredia, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana.

Este es el tema que abordamos hoy, con la presencia de la doctora Aleida Meneses Heredia, especialista de primer grado en Psiquiatría Infanto-Juvenil de la Clínica del Adolescente, en la barriada capitalina de Miramar.

Agregaría a tus comentarios —dice— que cuando las uñas, en el proceso de morderlas, son aspiradas, pueden llegar hasta los bronquios y crear infecciones pulmonares recurrentes. Además, se producen desgastes a nivel dentario por el sistemático roer, y ocasiona, asimismo, pequeños traumas a nivel capilar en el tracto digestivo.

¿Se considera una enfermedad?

Es un signo, una respuesta motora a un estado de tensión. Se valora como un trastorno del comportamiento y las emociones.

Quizás no sería ocioso consignar qué funciones específicas realizan las uñas de las manos.

Son una cobertura protectora del segmento final de los dedos y nos resultan útiles para acciones como agarrar, despegar —en su sentido de apartar, desasir y desprender algo—, raspar, rascar. Igualmente para tocar instrumentos musicales como la guitarra, y, sobre todo en las mujeres, como instrumento de defensa ante una agresión. Cuando nos falta una uña, como consecuencia de algún traumatismo u operación, sentimos que ese dedo ha sufrido una especie de amputación.

¿La onicofagia se produce por la presencia de un fuerte componente de inquietud y ansiedad por el que lo practica?

Se plantea que es una descarga de ansiedad ante una situación de estrés. A veces en los pequeños es una conducta imitativa porque los padres se comen las uñas.

¿Podría ser también indicador de algún conflicto emocional?

Sí, en cuanto constituye una situación de estrés que puede desencadenar este comportamiento, a veces transitorio.

¿Es un hábito placentero para quien lo practica?

De hecho sí, porque al producirse una descarga de ansiedad ante una situación estresante para la persona, el comerse las uñas la hace sentirse bien.

Como promedio, ¿a qué edades de la vida comienza esta práctica?

Entre los dos y tres años. Hay autores que plantean que alrededor de un 45% de los niños, a partir de los tres años y hasta la pubertad, se comen las uñas. Ese porcentaje disminuye luego, para permanecer como un hábito, de forma crónica, en un 10-15% de los adultos.

¿Es igualmente frecuente en uno y otro sexos?

Es más común en los varones porque, al parecer, las niñas, por el rol de género en nuestra sociedad, desde muy pequeñas tienden a presumir más, se arreglan las uñas, se las pintan...

¿En general los afectados se muerden todas las uñas o tienen "predilección" por algunas?

La experiencia indica que se comen las uñas de todos los dedos y de ambas manos. Sin embargo, en mi práctica clínica observo que el dedo índice es el más afectado por este mal hábito.

¿Existen procederes o tratamientos caseros que puedan ayudar al cese de la onicofagia?

Los remedios caseros transitan desde untar en los dedos diferentes sustancias amargas, colocarles guantes, hasta incluso en zonas campesinas aplicar heces de gallina. Todas estas prácticas, con mayor o menor éxito, tratan de mejorar el síntoma, pero desconocen las causas.

¿A qué especialista consultar? ¿Existen tratamientos especializados para ello?

Al médico de familia, a un psicólogo o psiquiatra, a fin de buscar la causa que está provocando este trastorno. Una terapia de modificación de conducta puede contribuir a la desaparición de la onicofagia. A mí me gusta recomendar tareas manuales —el tejido, la escultura, la pintura— que mantengan las manos ocupadas durante largos periodos.

¿Alguna precisión final?

Tener presente que los niños y niñas son seres que requieren de una gran dedicación y entrega de su tiempo por parte de los padres, porque ellos son, en esencia, los encargados de modelar a ese ser humano en desarrollo.