Consultas  Médicas

MAREOS EN VIAJES

Conocido desde antaño como "mal del navegante" —en realidad la palabra mareo procede de mar—, y también "enfermedad de los carruajes", "de los trenes", "de los columpios", ciertamente los mareos en viajes afectan a muchas personas en diferente grado, de acuerdo con la sensibilidad individual.

Es una sensación de inestabilidad y desequilibrio que puede ser producida por diferentes causas y acompañarse de síntomas específicos, provocando en las personas un estado de inseguridad muy desagradable, reconoció la doctora Teresa Pérez García, Jefa del Servicio de Otorrinolaringología (garganta, nariz y oído) del Hospital capitalino Calixto García.

La función del equilibrio se apoya, fundamentalmente, en el aparato vestibular, un verdadero laberinto que forma parte del aparato auditivo colocado detrás del pabellón de los oídos, que toma nota y advierte de las variaciones de posición con relación al plano horizontal y al vertical.

Pero el control de nuestra posición se apoya también en el órgano de la visión (que nos informa si estamos rectos o torcidos respecto a lo que nos rodea) y los impulsos sensitivos procedentes de los nervios y músculos del cuerpo. Cuando los tres sistemas de aviso están de acuerdo, todo en nuestro organismo marcha sobre ruedas.

Obviamente, si existe una combinación de movimientos en diferentes direcciones, como sucede cuando vamos en un barco, por ejemplo, estamos estimulando el aparato vestibular y se puede producir el mareo. En personas que carecen de ese órgano (los sordos profundos) no se origina el mal de viajeros. Otras personas toleran el movimiento con facilidad y, sin embargo, en vehículos con poca ventilación, si reciben impulsos sensitivos de gases, humo, vapores..., son capaces de desencadenar la crisis, lo que demuestra que los tres sistemas —el auditivo interno, el visual y las reacciones sensitivas que recibe el individuo—son importantes para mantener el equilibrio.

—¿Existen basamentos científicos que impliquen algún elemento psicológico en el surgimiento de este desarreglo?

—Se recoge en la literatura médica que las personas aprensivas suelen tener más predisposición a la enfermedad .

—¿Cuáles son las manifestaciones anunciadoras, por decirlo así, de esta dolencia producida por el movimiento?

—Son los síntomas vegetativos, como palidez, sudor frío, salivación, alteraciones gastrointestinales y fatiga.

—¿Y sus síntomas principales?

—Inestabilidad, vértigos, malestar general, náuseas y vómitos.

—¿La presentación de estas molestias se desencadenan desde la infancia o pueden revelarse a cualquier edad? ¿Hace distinción entre los sexos?

—Se puede revelar a cualquier edad, sin distinción de sexos.

—¿Las personas con susceptibilidad al mareo presentan alguna característica común de la personalidad? ¿Es curable?

—Desconocemos que exista alguna característica especial. Sin embargo, las personas nerviosas son más propensas al mareo. De acuerdo con nuestra experiencia, en ocasiones hemos prestado atención a pacientes susceptibles a estos mareos en viajes que, cumpliendo algunas recomendaciones, han logrado lo que llamamos una habituación (adaptación) del aparato vestibular. Por otra parte, debo precisar que el aparato vestibular es entrenable, como sucede digamos con los bailarines, los cosmonautas, que son sometidos a rigurosos entrenamientos de habituación

—¿Podría referir las prevenciones conocidas, las medidas prácticas sobre todo para individuos sensibles?

—Evitar la lectura o los juegos (damas, ajedrez, barajas) durante el viaje; no fijar la vista sobre objetos en movimiento: otros coches, las olas del mar...; mantener la vista fijada unos 45 grados por encima del horizonte; las cabinas deben estar aireadas y frescas, y en el barco es conveniente salir a cubierta; colocarse en los lugares de menor movimiento, o acostarse en un lugar ventilado y cerrar los ojos; en vuelos aéreos, sentarse en áreas de las alas del avión.

—¿Y en cuanto a las comidas y medicamentos profilácticos?

—En viajes breves es mejor evitar alimentos y líquidos. En desplazamientos prolongados tomar con frecuencia pequeñas cantidades de líquidos y alimentos ligeros. Jamás tomar alcohol ni comer ni beber en exceso antes del viaje. Se orienta a estos pacientes que deben tomar medicamentos antivertiginosos, como el clorhidrato de meclizine (25 mg.) media hora antes de emprender el viaje, y si este es muy largo repetir la dosis cada 12 horas. También pueden tomar gravinol (dimenhidrinato) 50 mg., clorciclizina (20 mg). En cuanto a la medicina natural y tradicional, cuando existe la crisis pueden utilizarse técnicas de acupuntura.

—Una lectora proclive a estas desagradables sensaciones me señalaba que ella ha sentido mareos incluso al bostezar. ¿Es ello posible?

—Sí, es posible, aunque no es frecuente, porque al bostezar se aumenta la presión en el oído medio, y se produce entonces un movimiento exagerado en la cadena de huesillos que conforman el oído, dando como resultado al mover los líquidos una sensación de mareo.

—¿Qué conducta seguir ante la iniciación de un cuadro severo con manifestaciones de vómitos, trastornos del equilibrio y de la marcha...?

—Primero poner en reposo al paciente, y evitar los movimientos de la cabeza y el cuello, con los ojos cerrados. Restituir los líquidos y sales perdidos con el vómito y administrar los medicamentos para el control de los vómitos, según el caso.

—¿...?

—El médico de familia conoce de la prevención y tratamiento de esta entidad, así como de otras causas que pueden producir mareos, como el aumento de la presión de los líquidos del oído interno y causas tumorales, vasculares, medicamentosas y digestivas, por lo que debe ser siempre consultado. (2001)