Consultas  Médicas

Inflamación pélvica

La enfermedad pélvica inflamatoria, identificada en el universo médico por sus siglas EPI, constituye una de las principales causas de infertilidad y también de dolor pélvico crónico en el mundo y puede conducir a complicaciones potencialmente mortales como el embarazo ectópico.

Foto: ARNALDO SANTOSPor su importancia la inflamación pélvica será tratada en el simposio internacional sobre salud reproductiva que se celebrará en Varadero del 16 al 18 de octubre próximo.- Profesor Manuel Veranes Arias.

El tema, abordado en esta columna, lo retomamos a sugerencia del profesor Manuel Veranes Arias, presidente de la Sociedad Cubana de Obstetricia y Ginecología e investigador titular, atendiendo al interés de aportar nuevas aristas en torno a este padecimiento de tanta importancia para la salud reproductiva de la mujer.

Profesor: tres preguntas inicialmente: ¿A qué nos referimos concretamente cuando hablamos de enfermedad pélvica inflamatoria? ¿Qué órganos de la mujer pueden estar comprometidos en esta enfermedad? ¿Se denomina con otros nombres?

Empiezo por la última: el término enfermedad pelviana inflamatoria ha venido a remplazar en los últimos años la denominación de salpingitis o salpingoovaritis, intentando abarcar un número mayor de estructuras afectadas por los mismos agentes infecciosos. La podemos definir como un síndrome (conjunto de signos y síntomas) caracterizado por la infección del tracto genital superior. Ahora bien, los órganos que pueden estar comprometidos en esta enfermedad incluyen el útero y también las trompas, los ovarios y sus estructuras adyacentes que comprenden el tejido celular pelviano y el peritoneo.

¿Cuáles son las causas principales que la pueden desencadenar?

Se han identificado numerosos factores de riesgo relacionados fundamentalmente con la conducta sexual, la exposición del tracto genital inferior a microorganismos infecciosos (en especial gonorrea y clamidia), y la posibilidad de que cualquier microorganismo ascienda al tracto genital superior por dilatación o raspado e introduciendo dichas bacterias, o por condiciones locales facilitadas por déficit inmunológico, cervicitis, menstruación.

¿Y en cuanto al empleo de los dispositivos intrauterinos, los DIU?

La presencia de un dispositivo intrauterino incrementa el riesgo de una enfermedad pélvica inflamatoria, en relación a las mujeres que no usan este método anticonceptivo. El riesgo de enfermedad inflamatoria pélvica es mayor inmediatamente después de su inserción. Estudios actuales sugieren que el incremento de la enfermedad pélvica inflamatoria en usuarias de DIU se eleva en las mujeres en riesgo de adquirir enfermedades de trasmisión sexual.

¿Una vez que hace su aparición se convierte necesariamente en crónica?

Un simple ataque de enfermedad pélvica inflamatoria puede dejar residuos de enfermedad crónica con posibilidad de reinfección y exacerbación, pero no toda infección aguda conduce a lesiones crónicas.

Y precisaría, Profesor: ¿existen factores coadyuvantes, o, digamos, aceleradores, para que se convierta en crónica?

Sí. El diagnóstico tardío y el no seguir un tratamiento precoz, así como la extensión orgánica que haya tomado, y, asimismo, la aparición de clamidia con infección silente, pueden coadyuvar a la cronicidad.

En general, ¿qué consecuencias puede comportar para la salud reproductiva de la mujer?

La esterilidad, que se observa entre un 15 y 20% de las pacientes que han sufrido inflamación pélvica; embarazo ectópico, de 4 a 10 veces mayor que en la población general, sobre todo en infección por clamidia; dolor crónico abdominal pelviano, con o sin dispauremia (dolor en la actividad sexual); predisposición a recurrencias.

¿Ante qué primeros signos y síntomas se debe consultar al ginecólogo?

El síntoma principal por el cual se debe acudir al médico especialista es el dolor, sobre todo cuando aparezca después o durante la menstruación, y si hay fiebre y secreción vaginal.

¿Cómo se establece el diagnóstico de certeza y qué procederes se emplean para ello?

El criterio mayor: dolor abdominal inferior y en trompas y ovarios, y signos de infección del tracto genital inferior. En cuanto a los menores: fiebre, inflamación de trompas y ovarios, objetable con la palpación. También leucocitosis, eritrosedimentación elevada, y resultados positivos de gonorrea y clamidia.

¿Cuál es el tratamiento de elección en estas pacientes y cómo regla qué conducta deben seguir?

El propósito de la terapéutica médica es curar la enfermedad y evitar las secuelas. Esta infección es polimicrobiana y, por tanto, el tratamiento deberá tener en cuenta esta situación y, de ser posible, se indicará a la pareja.

¿En algún caso la terapéutica debe recurrir a la cirugía?

Cuando aparecen abscesos en trompas y ovarios, entre las asas intestinales o exista peritonitis difusa, es necesario recurrir a la cirugía para su extirpación y drenaje.

Una mujer, en el período de gestación, puede desarrollar una inflamación pélvica. ¿Qué riesgo comportará para ella y para su hijo por nacer?

La gonorrea y la clamidia pueden adquirirse antes, simultáneamente o después de la concepción. Permanecen localizadas en los órganos genitales inferiores durante la gestación. En consecuencia, el embarazo no corre el riesgo de ser afectado. Tienen importancia para la mujer después del parto o de un aborto, y para el niño la posibilidad de una infección en los ojos.

¿Qué enfoques preventivos se requieren para evitar estas inflamaciones y sus más temidas consecuencias?

La prevención primaria intenta evitar la infección mediante una labor fundamentalmente educativa. Te subrayaría el mantenimiento de una sexualidad responsable y la utilización sistemática del preservativo. En cuanto a la prevención secundaria, se encamina a realizar un diagnóstico y tratamiento precoz de la infección a fin de evitar no solo las secuelas sino la propagación de la enfermedad.