Consultas  Médicas

Insomnio

El estado de vigilia prolongado es incompatible con la vida. Cuando la privación de sueño es leve, produce fatiga física y mental. A partir de las cien horas aparecen síntomas neuropsiquiátricos severos que progresivamente llevan a la muerte.

No se ha precisado con exactitud, subraya la profesora María de la C. Galiano Ramírez, el tiempo máximo que una persona puede estar sin dormir. Según el libro de Guinnes, el récord de vigilia continuada está en 18 días con 17 horas.

Vicedirectora Docente de la Clínica del Adolescente de Ciudad de La Habana, la doctora Galiano es especialista en Psiquiatría Infanto- Juvenil, y atesora a no dudarlo profundos conocimientos sobre el insomnio.

—Doctora, ¿ha logrado la ciencia penetrar en los misterios del cerebro para esclarecer qué es en verdad el sueño?

—A pesar de las múltiples investigaciones realizadas en los últimos años, aún no se han esclarecido todos los aspectos relacionados con el sueño. Se conoce que el sueño no es simplemente ausencia de vigilia ni es un proceso pasivo. Es un "estado activo y cíclico, vinculado con cambios hormonales, metabólicos, bioquímicos y de temperatura, imprescindibles para la vida".

—Entremos propiamente ahora en nuestro tema. ¿Podría considerarse que el insomnio es el trastorno más frecuente del sueño?

—Es la dificultad o incapacidad para iniciar o mantener el sueño, pero puede expresar una duración del sueño demasiado corta o un poder reparador insuficiente. El insomnio es el trastorno del sueño más frecuente, reportándose tasas que oscilan entre el 23 y el 51% en diferentes países y constituye un problema serio de salud para el 17% de los que lo padecen.

—¿Cada persona nace con un "código" de sueño determinado?

—Cada persona tiene sus peculiaridades en cuanto al tiempo necesario de sueño y su distribución en las 24 horas, lo que está determinado por los ritmos biológicos como el de la temperatura, las hormonas y el metabolismo con los que nacemos y que dependen de un "cronómetro biológico" ubicado en el cerebro.

—¿Podría referir qué es lo óptimo en el dormir?

—Dormir las horas necesarias (ni en exceso ni en defecto) y tratar de levantarse y acostarse todos los días a la misma hora; dormir lo más cómodo posible en relación con las ropas y el lecho, en una habitación tranquila, sin ruidos ni luz, con temperatura agradable y, además, ir a la cama después de establecer asociaciones favorecedoras para ello.

—¿El insomnio se considera una enfermedad?

—No es una enfermedad específica; es un síntoma de múltiples enfermedades, pero es uno de los más severos que puede padecer una persona, dadas las variadas y negativas consecuencias para su salud y calidad de vida. Puede originar alteraciones psíquicas, disminución del aprendizaje y de la capacidad laboral y mayores riesgos de accidentes laborales y del tránsito; la tasa de mortalidad por trastornos isquémicos (de irrigación) del corazón y el cerebro, y cáncer, es mayor en las personas que duermen menos de 7 u 8 horas diarias.

—Abordemos ahora las causas principales del insomnio: ¿en general son de índole orgánica o psicológica?

—Las causas pueden ser médicas, psiquiátricas y ambientales, pero es frecuente la coexistencia de factores psicológicos condicionantes, que lo cronifican y agravan.

—¿Un estado transitorio de insomnio, ante situaciones de gran ansiedad, o tristeza, o preocupaciones de alguna índole, podría convertirse en crónico?

—Por supuesto, sobre todo si la persona se mantiene expuesta mucho tiempo a la causa que lo originó, por lo que es necesario identificar esa situación y tratarla adecuadamente.

—¿En qué momento es posible determinar que una persona se encuentra en incapacidad para conseguir suficiente calidad y cantidad de sueño?

—La cantidad y calidad de sueño no se alcanzan si estamos en presencia de estrés mantenido, condiciones adversas para dormir como el ruido intenso, el frío, el calor, la activación física o mental, el consumo de café, bebidas alcohólicas, drogas o la presencia de alguna enfermedad respiratoria, cardiovascular, neurológica, entre otras.

—¿A mayor edad se duerme menos? Quiero decir, sin padecer de insomnio una persona mayor de 60-70 años tendría menos requerimientos de sueño que un niño o un adulto?

—La organización del ciclo sueño-vigilia y la cantidad total de sueño son diferentes en las distintas etapas de la vida, lo que está determinado por las necesidades de cada una de éstas. El recién nacido duerme casi 20 horas diarias, lo que va disminuyendo a través de la vida. El escolar duerme 10-11 horas, el adolescente 9 y el adulto entre 7 u 8 horas; el adulto mayor duerme 6 horas o menos, lo que no debe interpretarse como insomnio.

—Sabemos que los cubanos son ciertamente ágiles a la hora de automedicarse: le solicito un comentario en torno al empleo de los tranquilizantes, sus beneficios y efectos secundarios.

—Los tranquilizantes son beneficiosos cuando son indicados por el médico, quien tendrá en cuenta el sedante y las dosis apropiadas según el tipo de insomnio. Es extremadamente perjudicial automedicarse en cualquier circunstancia, lo que es peor si se trata de insomnio, porque puede agravarlo (a través de los mecanismos de adicción) y originar otros síntomas como disminución de la vigilia y de la memoria, incoordinación motora y confusión.

—¿Qué vías sugiere, ante un persistente insomnio, para establecer un tratamiento correcto?

—Lo mejor es buscar ayuda profesional. Debe acudir al médico de familia, quien emitirá un diagnóstico para instaurar el tratamiento correcto. Si el paciente lo requiere, será evaluado en una consulta especializada.

—¿Es curable?

—Siempre es tratable y su curación depende de la causa que lo origina y el tiempo de evolución.

—Ante una noche de insomnio transitorio, ¿qué sugeriría?... ¿Sería efectivo quizás contar ovejitas?

—Lo ideal sería conocer qué nos quitó el sueño. Lo esencial del insomnio es el aspecto preventivo. Es imprescindible poner en práctica medidas de higiene del sueño, las que están indisolublemente ligadas a la calidad de nuestra vigilia; es saludable llevar un régimen de vida lo más estable posible, evitar los hábitos tóxicos y no llevar las preocupaciones del día al lecho. Si no logra eso... ¡podrá contar ovejitas hasta el amanecer! (2001)