Consultas  Médicas

Hemorragia después del parto

JOSÉ A. DE LA OSA
delaosa@granma.cip.cu

La hemorragia posparto es la principal causa de mortalidad materna en los países subdesarrollados, y alcanza en el momento actual alrededor de un 35 % del total de fallecidas. Este sangramiento, que puede surgir inmediatamente después del parto o durante el puerperio (hasta los 42 días posteriores), es causado por lo que en lenguaje médico se conoce como Las Cuatro T.

Es decir, por el Tono, la falta de contracción uterina (atonía) después del parto o la cesárea; el Trauma, que puede producirse durante el descenso de la cabeza del niño a través del canal de parto o por las instrumentaciones obstétricas; el Tejido, retención de restos de membrana o de la placenta; y la Trombina, por trastornos de los elementos de la coagulación.

Foto: Cao Profesor Evelio Cabezas Cruz.

El tema, como se infiere, es de vital importancia. Por ello hemos convocado a nuestra columna al doctor Evelio Cabezas Cruz, profesor titular y consultante, jefe del Grupo Nacional de Ginecología y Obstetricia del Ministerio de Salud Pública.

—¿Cuál de Las Cuatro T es la causa más frecuente de la hemorragia posparto en nuestro medio?

—La atonía del útero, o sea, cuando este órgano pierde su capacidad de contracción y, por tanto, se origina una pérdida abundante de sangre.

—¿Es posible diferenciar en casa el sangrado fisiológico que experimentan durante unas semanas las mujeres después del parto —a lo que ustedes denominan loquio—, con las hemorragias que pueden incluso originar la muerte de la mujer?

—Sí. El loquio es una secreción sanguinolenta que va disminuyendo gradualmente en el transcurso de los días, y es fácil de distinguir de la sangre propiamente dicha.

—¿Qué primeros síntomas o signos deben hacer detonar la llamada de alarma?

—La pérdida normal de sangre durante el parto es de alrededor de 500 mililitros (medio litro). Cualquier sangramiento mayor de esa cantidad en el posparto inmediato es considerado como una hemorragia. En otro momento del puerperio no debe ocurrir ninguna pérdida sanguínea. Por tanto, si estas pérdidas se producen, la mujer debe ser llevada al médico de urgencia.

—¿Cuáles son los mayores retos en la atención de estas pacientes?

—Establecer el diagnóstico oportuno y disponer de los medios necesarios para la solución de la causa del sangramiento.

—¿El tratamiento es medicamentoso o quirúrgico?

—Estará en dependencia de la causa y evolución de la hemorragia. Porque, por ejemplo, si en el curso de una atonía uterina son utilizados los oxitócicos, medicamentos que producen la contracción del útero, y esta situación no es resuelta, será necesario apelar a la cirugía.

—¿Y si se ha producido un trauma durante el parto?

—Entonces se valorará la lesión originada, sea vaginal, del cuello o del cuerpo del útero, ya que todas llevan intervención quirúrgica, pero de acuerdo con su localización la acción a realizar será diferente.

—¿Si se trata de retención de restos de membrana o de la placenta...?

—En estos casos se hará la extracción del tejido de forma manual o utilizando la cureta roma, un instrumento de uso ginecológico.

—Y si, además, ¿existe algún trastorno de la coagulación?

—Debe establecerse cuál es el factor de la coagulación que está alterado para proceder al tratamiento.

—¿Estas hemorragias se producen de forma similar tanto en los partos por cesárea como en los vaginales?

—No. En las cesáreas se pierde habitualmente el doble de la cantidad de sangre que se origina en el parto por vía vaginal, sin que ello implique necesariamente un riesgo mayor para la vida de las pacientes.

—¿Algún criterio esencial que desee transmitir a las familias de las recién paridas?

—Es importante que la familia comprenda que la recién parida se encuentra en un estado especial, no solo desde el punto de vista emocional, sino de recuperación orgánica, por lo que necesita el máximo apoyo y comprensión de todos sus allegados.