Consultas  Médicas

Hongos en las uñas

JOSÉ A. DE LA OSA
delaosa@granma.cip.cu

Denominada en el argot médico onicomicosis y popularmente "comején", la incidencia de uñas con hongos se eleva significativamente en personas mayores, cuando en ocasiones experimentan otros problemas de salud. Esa quizás pueda ser una de las razones por las cuales este trastorno común pase a los ojos del propio paciente como "un problema menor", cuando realmente constituye una enfermedad que es necesario atender.

Foto. CAODoctor Israel Alfonso Trujillo.

Como su nombre lo indica el trastorno que nos ocupa es la afectación de la uña por agentes infecciosos de tipo micótico (hongos).

Nuestro ponente es el doctor Israel Alfonso Trujillo, especialista de segundo grado en Dermatología, Máster en Enfermedades Infecciosas y miembro titular del Colegio Iberolatinoamericano de Dermatología, quien ejerce sus funciones profesionales en el Hospital Clínico-Quirúrgico Hermanos Ameijeiras.

––¿Se encuentran identificados, doctor, los tipos de hongos que habitualmente se alojan en las uñas?

––Son de tres tipos. Los llamados dermatófitos, los más frecuentes, una especie de hongos-parásitos con capacidad de afectar las uñas, la piel y los cabellos; y también hongos del tipo moho y levadura (Candida).

—¿Tienen preferencia igualmente por las uñas de las manos y de los pies? ¿Se localizan en una sola uña?

––En una o en varias uñas, y es más común en las uñas de los pies, con mayor frecuencia en la del grueso artejo (dedo gordo del pie).

—¿Hay personas con mayor susceptibilidad para contraer esta infección?

—Sí, y te citaría entre ellas las que están sometidas a humedad mantenida o frecuente, como lavanderas, fregadoras; las que por su profesión usan botas durante largas horas: militares, campesinos, constructores; los diabéticos; los ancianos; pacientes a los que se administra de manera prolongada antibióticos, esteroides (prednisona, dexametasona) y citostáticos.

—¿Qué primeras manifestaciones nos hacen pensar que padecemos de onicomicosis?

—Los cambios de color amarillento o blanquecino de la uña, o cuando se vuelve blanca completamente, o cuando se inflamen sus rebordes con dolor y supuración. Más tardíamente la uña se engruesa, pierde su lustre, se despega de su lecho e incluso puede pulverizarse con total destrucción.

—¿Se acompaña de alguna otra infección?

—Sí, de infecciones por hongos en otras partes del cuerpo y, en cuanto a la propia uña, en ocasiones las infecciones por Candidas se acompañan de agentes bacterianos como la Pseudomona aureginosa.

—¿Existen tratamientos efectivos para la cura de estos hongos?

—La terapéutica es efectiva tanto por vía oral como tópica, aunque algunos fármacos de primera línea no pueden ser adquiridos por Cuba debido al criminal bloqueo que mantienen los Estados Unidos contra nuestro país. Entre otros indicamos el Oleozón, fabricado por el Centro Nacional de Ozono. Se emplea sobre la uña, que debe mantenerse cubierta durante las 24 horas, y solo podrá retirarse el vendaje a la hora del baño, momento en que se aplicará el medicamento y se cubrirá nuevamente. Este proceder debe repetirse de manera constante durante varios meses.

—¿Ciertamente el ajo con zumo de limón es efectivo como tratamiento?

—Tiene reconocidas propiedades para impedir el desarrollo de los hongos, pero es de muy limitada efectividad en las uñas. Subrayaría que no es recomendable aplicar limón en las uñas sin saber, además, qué tipo de hongo presenta el paciente.

—¿Es una afección rebelde a la terapéutica?

—Evidentemente. Incluso la aplicación de un tratamiento correcto no alcanza su objetivo hasta después de muchos meses y a veces puede tardar más de un año en lograr la curación.

—¿Qué medidas de prevención sugiere para mantener nuestras uñas con una buena salud?

—En lo posible usar guantes para lavar y fregar, cortarlas adecuadamente y no usarlas postizas, secarlas después del baño, esterilizar los alicates que se utilizan para cortar las cutículas, no utilizar ni medias ni zapatos de otras personas y bañarse con chancletas puestas, y no permanecer mucho tiempo con los pies húmedos tras habérselos mojado con la lluvia.