Consultas  Médicas

Una malformación congénita

HIPOSPADIAS

JOSÉ A. DE LA OSA
delaosa@granma.cip.cu 

Habitualmente, dice la profesora Rosario Calviac Mendoza, estas son las primeras palabras que emplean las madres, en la consulta, cuando se refieren al trastorno que presenta su hijo: "Doctora, el niño tiene el «pipi» raro y no orina por la «puntica»".

Foto: RAÚL LÓPEZLa profesora Rosario Calviac Mendoza junto a la licenciada en Enfermería Coralia Betancourt Rodríguez, en la Sala de Servicio de Urología del Hospital William Soler.

El hipospadias es una malformación congénita que afecta los genitales externos del varón, principalmente. En estos pacientes el orificio uretral (el conducto por donde sale la orina) no está situado en la punta del pene, sino en cualquier parte de su trayecto. El vocablo médico hipospadias proviene del griego spadon (espada), en alusión a la forma del órgano masculino.

Aunque la doctora Calviac, especialista de primer grado en Urología y jefa del servicio de esa especialidad del Hospital Pediátrico Docente William Soler, no ha visto en sus dos décadas de práctica clínica ningún paciente del sexo femenino con hipospadias, señala que se reportan casos en la literatura mundial. Anualmente ella atiende entre 20 y 30 niños aquejados de esta malformación.

Mi entrevistada es Diplomada en Ginecología Infanto-Juvenil y en Urología Pediátrica y del Recién Nacido, y cumplió misión militar en Angola durante dos años (1986-88), con Medalla Servicio Distinguido de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

¿Las causas de hipospadias son de origen genético, hormonales...?

No han sido precisadas aún. Existen hipótesis de que intervienen en su aparición factores hereditarios, endocrinos y ambientales, por lo que la balanza actual se inclina por definirlo como un trastorno multifactorial.

Una pareja que haya tenido un hijo con hipospadias, en caso de tener una nueva descendencia, ¿qué posibilidades existen de que nazca con esta malformación?

Hay estudios que señalan una posibilidad de un 15%.

¿Se asocia con alguna otra anomalía?

Sí, con malformaciones del tracto urinario, como la criptorquidia (ausencia de uno o ambos testículos en el escroto) y también la hernia inguinal.

¿Se conoce cuál es la frecuencia?

Tiene una incidencia mundial de 3 a 5 niños por cada mil nacidos vivos.

¿En estos pacientes además de signos existen también síntomas determinados por el trastorno?

La sintomatología es escasa. Lo más frecuente es el esfuerzo que requiere el niño para orinar, en atención a que el orificio uretral a veces suele ser muy pequeño.

¿El diagnóstico es clínico o se requieren exámenes complementarios?

Es fundamentalmente clínico a partir de un examen físico de los genitales. Los estudios complementarios, mediante el ultrasonido renal y vesical, se encaminan a descartar la presencia de otras anomalías en el tracto urinario.

¿En qué consiste el tratamiento quirúrgico? ¿Se emplea anestesia local o general?

La operación va dirigida a la reconstrucción de la uretra, colocarla en el lugar normal a fin de lograr que el paciente alcance un desarrollo funcional y estético normal. Por lo regular empleamos anestesia general.

¿Cuál es la edad ideal para practicar la operación?

En los primeros cuatro años de vida.

¿A qué instituciones de salud se puede acudir?

A cualquier hospital pediátrico de nuestro país donde funcione un servicio de Urología.

Estética y funcionalmente hablando, ¿cuáles son en general las expectativas de esta cirugía?

Debemos conocer que la reconstrucción de la uretra es una cirugía compleja, y en ocasiones se requiere más de una operación. Pero hay que subrayar también que, en general, se logra el objetivo de forma satisfactoria: que el niño tenga un pene estético y funcional antes de llegar a la adolescencia. En la actualidad existen más de medio centenar de procederes quirúrgicos que se pueden aplicar en las operaciones de hipospadias.

¿Algún comentario final?

Quizás referir, para aquellos que gustan de las curiosidades históricas, que el esposo de Catalina de Medici, reina de Francia en el siglo XVI, fue tratado por hipospadias.