Consultas  Médicas

Herpes bucal

JOSÉ A. DE LA OSA

Una de las enfermedades infecciosas más frecuentes en el mundo, el herpes bucal o labial, denominado comúnmente "fuegos", "úlceras finas", ampollas febriles, constituye una infección orofacial recurrente, causada por el virus herpes simple, identificado por sus siglas VHS.

Foto: RAÚL LÓPEZDoctora Teresita Pérez Alonso.

Médica internacionalista en Nicaragua, donde entregó su saber y solidaridad durante dos años a principio de la década de los noventa, la doctora Teresita Pérez Alonso, especialista de primer grado en Dermatología, labora desde hace casi dos décadas en el servicio de esa especialidad en el Hospital Clínico-Quirúrgico Hermanos Ameijeiras, en esta capital.

Aclara mi entrevistada que tanto el herpes labial como el genital son causados por el virus herpes hominis o virus del herpes simple, y se reconocen dos tipos del VHS: el 1 que se asocia a infecciones de la boca y la faringe y algunas de las que se producen en los genitales, y el tipo 2 que casi siempre es genital. Ahora bien, como consecuencia de la práctica del sexo urogenital ha aumentado la incidencia del herpes bucal ocasionado por el VHS-2.

El ser humano es el único reservorio conocido de este virus y el contagio suele requerir un contacto interpersonal próximo a través de la saliva o de secreciones.

—¿Cuál sería, doctora, el periodo de mayor trasmisibilidad?

—La fase más contagiosa es cuando presenta las vesículas.

—¿Podría asociarse con factores de índole higiénica?

—No, no se asocia con factores de mayor o menor higiene.

—¿Y en cuanto a factores desencadenantes para su aparición?

—Se conocen un gran número de factores ambientales y psicosociales que pueden desencadenar un brote de herpes labial (estrés emocional, exposición solar, procesos febriles, traumatismos, fatiga, menstruación, manipulaciones dentales), sin que se conozcan hasta el momento los mecanismos exactos por lo que dichos factores reactivan el virus.

—¿Cuáles son sus signos y síntomas más comunes? Quisiera precisar, de paso, ¿en qué zonas de la boca aparecen con mayor regularidad?

—Las manifestaciones son muy variadas y oscilan desde infecciones inaparentes hasta formas graves. Los cuadros cutáneo-mucosos incluyen la primoinfección (la primera u original) y la infección herpética recurrente. La primoinfección es propia de niños y adultos jóvenes: se inicia con fiebre alta, malestar general, dolor bucal intenso, las encías enrojecidas y en la lengua, mucosa oral y labial aparecen lesiones vesiculosas que se erosionan rápidamente, acompañadas de adenopatías (inflamación de los ganglios).

—¿Y en cuánto a las que aparecen una y otra vez?

—En la infección herpética recurrente pueden existir síntomas como dolor, prurito o ardor, a las pocas horas aparece un enrojecimiento sobre el cual se desarrollan vesículas, que posteriormente se erosionan y forman costras que se desprenden a los 7-10 días, a menudo sin dejar cicatriz. Afecta con más frecuencia el tercio externo del labio inferior.

—¿Qué medidas tomar cuando hacen su aparición?Á ¿Sugiere, por ejemplo, que las ampollas de estos herpes sean reventadas?

—Cuando aparecen las lesiones se recomienda no manipularlas, no reventarlas, solo la instauración del tratamiento lo antes posible.

—¿Cuál es la terapéutica que se emplea?

—El herpes recurrente labial representa un proceso benigno pero molesto, puede ser suficiente el tratamiento tópico (de uso externo y local) con crema de aciclovir. Solo en los casos que la recurrencia sea muy frecuente e intensa se planteará el tratamiento oral con antivirales, que aunque eficaz en el brote, no influye en el número de recurrencias. Sin tratamiento específico las lesiones involucionan espontáneamente de 7-10 días.

—¿La pasta dental podría ayudar de alguna forma al tratamiento?

—La pasta dental no ayuda a su curación.

—¿Se manifiestan en personas de cualquier sexo, raza o edad?

—Puede afectar a personas de cualquier edad, sexo y raza. Su prevalencia aumenta con la edad.

—¿Su aparición reiterada puede generar algún otro trastorno? ¿O acaso constituir síntoma de alguna otra enfermedad?

—Su aparición reiterada no genera ninguna otra alteración, ni constituye un síntoma de otra enfermedad.

—¿A quién consultar esta dolencia?

—A nuestro médico de familia o a un especialista en la consulta de Dermatología.

—¿Existiría algún proceder de prevención en el tema que nos ocupa?

—Se recomienda como prevención evitar el contacto directo con las lesiones de los enfermos en el periodo de mayor transmisibilidad.