Consultas  Médicas

 

Disminución del deseo sexual en la mujer

JOSÉ A. DE LA OSA
delaosa@granma.cip.cu

Cuando le pregunté a la doctora Yamira Puentes Rodríguez, especialista en Psiquiatría y Médica General Integral del Centro Nacional de Educación Sexual, si el concepto de disfunción sexual femenina abarcaba la disminución en el deseo sexual, rechazo por esta actividad, dificultad para excitarse o incapacidad para lograr un orgasmo, precisó la definición.

Foto: CaoLa psiquiatra Yamira Puentes Rodríguez.

Hablamos de disfunciones sexuales cuando se alteran una o más fases del ciclo de la respuesta sexual humana: deseo, excitación, orgasmo o resolución, o se produce dolor genital durante el coito. Estas alteraciones son independientes de la preferencia sexual de la persona.

Por la amplitud del tema abordaremos hoy específicamente algunas aristas de la disminución del deseo sexual femenino, a reserva de que en próximas columnas incursionemos sobre otras vertientes de estos trastornos.

––¿A qué aludimos, doctora Puentes, cuando hablamos de disminución del deseo sexual?

––A la existencia de una disminución o ausencia de fantasías sexuales o deseos de involucrarse en algún tipo de actividad sexual, lo que ocasiona malestar a la persona, a la pareja, o a ambos. Esta pérdida del deseo constituye la disfunción sexual más frecuente en la mujer y su incidencia ha ido en aumento en los últimos años.

––¿Se conocen las causas principales que la originan?

––Se invocan alteraciones orgánicas como consecuencia de la ingestión de alcohol y narcóticos, por medicamentos como los antidepresivos, trastornos endocrino-metabólicos (por deficiencia de la hormona testosterona) y por enfermedades crónicas como la diabetes y la insuficiencia renal. Se relaciona asimismo con factores psicológicos, para muchos la causa más frecuente, y te cito entre ellos los conflictos de la pareja, el agotamiento físico, depresión, excesivo estrés o ansiedad, bajo nivel de autoestima, actitudes negativas hacia la sexualidad y experiencias sexuales traumáticas.

––El embarazo, la lactancia, el climaterio o la posmenopausia, ¿podrían dar lugar a este estado de inapetencia sexual?

––En ocasiones sí. La edad y determinados procesos como los que señalas pueden producir modificaciones anatómicas y hormonales, entre otras, que afectarían la respuesta sexual, aunque esos estados no tienen por qué producir necesariamente inapetencia sexual.

––¿Esa falta de deseos conduciría también a que en su convivencia familiar la mujer pierda la necesidad de ser abrazada e incluso sentirse querida por su pareja?

––La demostración de cariño no se traduce forzosamente en una invitación al contacto sexual. Diría que una forma de prevenir la disminución del deseo sexual es precisamente reservar tiempo para la intimidad. La pareja necesita tiempo para hablar, salir solos y tener sus propios espacios.

––¿Existen tratamientos, incluido algún medicamento efectivo, para ayudar a despertar el deseo sexual en la mujer?

––Sí. En determinadas pacientes se emplea terapia hormonal y, también, antidepresivos de nueva generación con efectos beneficiosos en estos trastornos. Ahora bien, el tratamiento debe ser individualizado y enfocado hacia las causas que dieron origen a la disminución del deseo sexual. Incluso cuando las causas son de origen orgánico, la ayuda psicológica es fundamental.

––¿La terapéutica indicada debe incluir también a la pareja?

––Partiendo de que una de las primeras causas son los conflictos de pareja, desde el inicio del tratamiento se requiere involucrarla. Es frecuente en la práctica clínica que las parejas necesiten comenzar por un entrenamiento en comunicación, y en el mejoramiento de sus relaciones antes de focalizar el tratamiento hacia el incremento de la actividad sexual.

––Sabemos que estos aspectos de la salud de la mujer no resultan a veces fáciles de expresar. ¿Qué conducta les sugiere seguir a las mujeres que se encuentren en esta situación?

––Fundamentalmente mantener una comunicación abierta con su pareja, explicarle lo que les sucede y acudir a un especialista versado en orientación y terapia sexuales.

––¿Algún criterio final?

––Cuando por cualquier motivo la función sexual no es estimulada, existe la tendencia a la pérdida del deseo sexual, aunque es importante conocer que esta situación puede ser revertida.