Consultas  Médicas

Dolor pélvico crónico

JOSÉ A. DE LA OSA

Las cartas sobre la mesa, dice el profesor Orlando Rigol Ricardo, quien ostenta el título de Maestro de la Ginecobstetricia Latinoamericana. Y es categórico en su planteamiento en un tema actualmente en debate: la inflamación pélvica crónica "no existe como entidad médica", sino el dolor pelviano que obedece a distintas causas, analizadas en su vertiente crónica en esta Consulta.

Foto: RAÚL LÓPEZProfesor Orlando Rigol Ricardo.

Mi entrevistado es especialista de segundo grado en Ginecología y Obstetricia y Profesor Titular y Consultante de la Universidad Médica de La Habana.

La cavidad pelviana, que constituye la parte inferior del abdomen, es una estructura en forma de bacinilla (recipiente para la orina) encargada de soportar la columna vertebral y donde se encuentra la porción final del sistema digestivo y urinario, y los órganos sexuales y reproductores de la mujer.

Una precisión, profesor: ¿el dolor pelviano crónico es una enfermedad en sí misma o un síntoma de otra afección?

Es un síntoma de varias afecciones, y la más común es la congestión pelviana que las mujeres refieren como "inflamación".

Es una molestia común, según refieren muchas mujeres. ¿Conoce la ciencia las causas que lo originan?

Este dolor puede obedecer a causas ginecológicas, digestivas, urinarias, óseas, musculares, articulares, vasculares y nerviosas.

¿Qué signos y síntomas más llamativos prevalecen en esta dolencia?

El síntoma predominante es el dolor por encima del pubis o referido a los ovarios. Al examen ginecológico el útero puede estar algo aumentado de tamaño y el tacto puede ser doloroso en los fondos de los sacos laterales de la vagina y en el "punto" ovárico.

¿Ese dolor se agudiza o se alivia cuando la mujer está de pie, sentada o acostada?

En el caso del dolor de causa ginecológica es referido a la parte baja del abdomen y al lado izquierdo, más frecuentemente. Es lo que comúnmente señalan las mujeres como "dolor ovárico". El dolor aumenta con la estadía de pie, esfuerzos al levantar objetos pesados, en caminatas, cuando se monta bicicleta en trayectos largos, y puede aliviarse con el reposo en cama.

¿Podría ocasionar también malestar durante las relaciones sexuales?... ¿O acaso en la micción?

Sí, puede aumentar en la relación sexual, o aparecer después del coito, sobre todo si no llega al orgasmo. En cuanto a la micción es frecuente la irritabilidad en la vejiga de las mujeres afectadas de estos dolores, entre un 24 y un 45% de ellas, sin que exista infección urinaria.

¿Resulta difícil establecer el diagnóstico de certeza de esta entidad? ¿Qué procederes se emplean para ello?

A veces, sí. Es imprescindible por ello un interrogatorio y examen físico acucioso cuando la mujer presenta el dolor, pues en las etapas iniciales puede ser negativo si se realiza en ausencia de dolor. La laparoscopia es de gran utilidad al revelar fibromas, endometriosis, adherencias, y ocasionalmente procesos inflamatorios de causa infecciosa y várices pelvianas, como posibles causas del dolor pélvico crónico. El ultrasonido puede informar aumento de volumen del útero y a veces útero fibromatoso.

¿Existiría algún autoexamen capaz de ofrecer alguna señal de la presencia de este padecimiento?

En presencia del dolor, hay una prueba que ayuda al diagnóstico de la congestión pelviana: la mujer, de rodillas, debe dejar "caer" los hombros hacia delante y hasta el suelo (posición de plegaria mahometana), para entonces contraer y relajar, alternativamente, los músculos del suelo pelviano durante 20-30 minutos, similar a cuando intenta retener el deseo de defecar u orinar. Si el dolor se alivia al realizar este ejercicio, puede existir congestión pelviana, una de las causas más frecuentes del dolor pélvico crónico.

De acuerdo con su práctica médica, ¿con qué tratamientos ha alcanzado los mejores resultados?

Con la acupuntura, y en la última década auxiliado de la técnica de "siembra" o "implante" de hilos de suturas en "puntos" de acupuntura. En caso de la existencia de fibromas, endometriosis o tumores de ovarios el tratamiento puede requerir cirugía.

¿A qué edades suele hacer su aparición?

En la etapa reproductiva de la mujer, en las décadas de los 30 y 40 años, aunque puede verse en edades más jóvenes.

¿Existen métodos de prevención en el tema que abordamos?

Te diría que sí, aunque de forma relativa, cuando evitamos, por ejemplo, los factores favorecedores: estadías prolongadas de pie, grandes esfuerzos físicos, levantamiento de grandes pesos o realizar largos trayectos en bicicleta.