Consultas  Médicas

 

Bursitis

JOSÉ A. DE LA OSA
delaosa@granma.cip.cu

Bursitis, y también bulsitis, es la inflamación de un pequeño saco o bolsa situado en lugares de máxima movilidad de un tendón, músculo o piel, cuando estos pasan sobre prominencias óseas o están en contacto directo con el hueso en los movimientos articulares. La bolsa contiene un tejido productor de una mínima cantidad de líquido que actúa como "almohadilla" o "amortiguador¨, a fin de minimizar la fricción y evitar lesiones al tendón o estructuras vecinas.

Foto: CaoProfesor Diego A. Artiles Granda.

Así, con magisterio, define el doctor Diego A. Artiles Granda la entidad médica que abordamos en la columna de hoy. Nuestro entrevistado, especialista de segundo grado en Ortopedia del Hospital Fructuoso Rodríguez de La Habana, es Profesor Auxiliar y Consultante, Máster en Urgencias Médicas y miembro del Grupo Nacional de Ortopedia.

—¿En qué localizaciones del cuerpo se manifiesta con mayor frecuencia la bursitis?

—Principalmente en hombro, cadera, el tendón de Aquiles y la articulación del primer dedo del pie. En la rodilla y el codo a este proceso se le denomina higroma.

—¿Tiene una causa común con independencia de su ubicación?

—Las causas pueden ser diversas. Cuando la bolsa está cercana a un tendón y hay una lesión previa en este —que puede tener depósitos de calcio en su interior—, irrita y trasmite estos a la bolsa (bursitis calcificada). En el caso de los higromas es generalmente un golpe tangencial el que produce la inflamación, encontrándose mayor presencia de líquido. En enfermedades como la gota la existencia de cristales de ácido úrico congestiona la bolsa.

—¿Cuáles son los principales factores de riesgo para su aparición?

—Microtraumas repetitivos en profesiones que demandan brazos elevados y separados del cuerpo (peluqueras, carpinteros, cirujanos), el paso de un tendón sobre prominencias óseas, como se ve en deportistas (lanzadores, corredores) y bailarines. Y las cargas de peso, como las amas de casa que llevan sus jabas, pueden desencadenar una crisis.

—¿A qué edades en general suele aparecer este trastorno?

—En dependencia del factor causal. Te diría que es más frecuente entre la cuarta y sexta décadas de la vida.

—¿Son igualmente comunes en el sexo masculino y el femenino?

—Ambos sexos están afectados, pero los hombres, al realizar tareas más laboriosas, son más propensos a sufrir bursitis.

—¿Qué síntomas y signos suele presentar?

—El dolor es de gran intensidad y se exacerba en la noche, impidiendo el sueño. Hay limitación del movimiento articular que de extenderse el proceso en el tiempo puede dejar "pegada" (rígida) la articulación. En la fase aguda hay calor local y a veces enrojecimiento del área.

—¿Qué procederes se emplean para establecer el diagnóstico?

—El cuadro clínico permite hacer el diagnóstico en la totalidad de los pacientes. Como métodos complementarios, nos ayudamos del Ultrasonido, las radiografías y la Resonancia Magnética Nuclear.

—¿La bursitis es curable o más comúnmente tiende a convertirse en una dolencia crónica?

—Es curable con un tratamiento adecuado, pero muchas veces evoluciona a la cronicidad, dando lugar al "hombro congelado" si ocurre en esta localización.

—¿En qué consisten los tratamientos?... ¿La fisioterapia puede ayudar al alivio o cura del dolor?

—El tratamiento difiere de la fase en que se encuentre el proceso. Si es aguda, se indicará crioterapia (fomentos fríos, bolsas de hielo), analgésicos y antinflamatorios y derivados de la cortisona. La fisioterapia tiene indicación muy valiosa cuando el proceso se va cronificando. La indicación de ejercicios y masajes, así como la termoterapia (calor) en sus diferentes formas (diatermia, ultrasonido) y la electroterapia (corrientes) desempeñan un papel importante en la terapéutica.

—¿Avala usted la infiltración intrarticular que, como sabemos, consiste en inyectar un fármaco dentro de la articulación?

—Soy partidario de las infiltraciones, siempre que se haga un uso adecuado. No practico más de tres infiltraciones y no delego en otro personal la realización de este proceder.

—Resumidamente, ¿cuál es el pronóstico de esta enfermedad?

—Diría que es bueno, pues aún con persistencia de síntomas, y a pesar de un tratamiento conservador, se puede realizar un abordaje quirúrgico con técnicas de mínimo acceso que evitarían las complicaciones dadas por limitación dolorosa de las actividades, de acuerdo con la localización de la zona afectada.

—¿Le quedaría algún comentario final?

—Sensibilizar al personal profesional que atiende a estos pacientes (médicos, fisiatras), sobre todo cuando el hombro es el afectado, puesto que el dolor es muy intenso, comparable con el del cólico nefrítico o el del parto, y generalmente llegan a nosotros después de varias noches de vigilia.