El drama de Liu Xiang

El atleta chino acabó lesionado, tras chocar con la primera valla. Dayron y Ortega pasaron a semis

Ariel B. Coya, enviado especial

LONDRES.—El día que los cubanos Dayron Robles y Orlando Ortega clasificaron fácil a las semifinales de los 110 m con vallas, la gran noticia del atletismo fue una derrota: El drama del chino Liu Xiang. El infortunio del campeón de Atenas.

Hace cuatros años, en el Nido de Pájaro de Beijing, no había podido siquiera tomar la salida, por una lesión en el tendón de Aquiles que lo sumió en un auténtico calvario, sin poder competir por más de 13 meses. Ahora solo alcanzó avanzar unos pocos metros, tropezó en la primera valla y allí quedó, tendido sobre el carril cuatro, sin poder creérselo; mientras cinco de sus rivales se desprendían hacia la meta.

Era el último heat eliminatorio, y también fue el más lento, ganado por el británico Andrew Turner con 13.42 segundos. Su última imagen, sin embargo, resultó evocadora. Con Liu, cabizbajo, cojeando hasta la meta para completar la carrera. Cuando llegó al sitio donde estaba la décima y última valla se acercó a esta, se inclinó y la besó. Como un adiós.

Ese gesto de pundonor que ilustra su grandeza como atleta, lo premió el público con una ovación cerrada, mientras otros competidores se acercaron a confortarlo y el húngaro Balazs Baji le alzó la mano como a un campeón.

“Estoy muy triste por este resultado, pero también muy orgulloso, porque Liu Xiang, del 2008 a la fecha, ha trabajado sumamente duro, ha sacrificado mucho, para participar en estos Juegos”, comentaría después a la prensa el jefe del equipo de atletismo de China, Feng Shuyong, quien preguntado si Liu, de 29 años, contempla el retiro, respondió lacónico: “Ahora no es el momento para hablar de eso”.

Muchos de los comentaristas chinos lloraban conmocionados y el atletismo en Londres se quedaba sin uno de sus grandes duelos: Liu y Dayron (13.33) contra los veloces estadounidenses Jason Richardson (13.33) y Aries Merritt (13.07), quien de paso dejó el registro más bajo hasta ahora visto en una primera ronda olímpica de este evento.

Poco antes, al igual que Dayron, el cubano Ortega (13.26) había dominado su serie y se declaraba “listo para luchar en la final”. El recordista del mundo, por el contrario, prefirió guardar silencio y solo se limitó a alzar el pulgar derecho. Quizás una señal inequívoca de que el vigente campeón olímpico hoy hablará en la pista.

HECHOS Y CIFRAS

Más allá, la jornada de ayer confirmó una serie de hechos: En el salto alto, el récord mundial de 2.45 metros implantado por Javier Sotomayor se sigue antojando un sueño imposible, y el ruso Ivan Ukhov se coronó con 2.38 en una final donde solo él y el estadounidense Erik Kynard (2.33) superaron la barrera de los 2.30.

La sensacional australiana Sally Pearson sí rebajó, en cambio, a 12.35 la marca olímpica de la estadounidense Joanna Hayes (12.37) en los 100 metros con vallas —fijada en Atenas— para mejorar aquí su medalla de plata en Beijing 2008, y relegar por completo al pelotón de las norteamericanas: Dawn Harper (12.37), Kellie Wells (12.48) y Lolo Jones (12.58). Estados Unidos, por cierto, ha visto desmoronarse su imperio en la velocidad de estos Juegos. Y apenas tendrá ya oportunidad de colgarse algún oro en los relevos y los 200 metros lisos de cada sexo, distancia esta última en la que el fenómeno Bolt avanzó de ronda… caminando.

En tanto, el forzudo alemán Robert Harting, doble monarca del orbe, cimentó su hegemonía en el lanzamiento del disco con 68.27 metros, en una final que repitió el mismo podio del Mundial de Daegu, pero con el iraní Ehsan Hadadi (68.18) y el estonio Gerd Kanter (68.03) intercambiando sus puestos.

Mientras, el cubano Jorge Yadián Fernández (62.02) acabó onceno, al no acercarse en sus tres intentos a los 65.34 con que había clasificado. Y solo Alexis Copello, con un discreto registro de 16.79, discutirá medallas en el triple salto por la Mayor de las Antillas, aunque solo dos de los 12 finalistas rebasaron los

7 de agosto de 2012

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