Éxtasis en el tatami

Idalys es… ¡de oro!

Ariel B. Coya, enviado especial

LONDRES.—A la judoca Idalys Ortiz (+78 kg) el momento más emotivo la atrapó dando saltos de júbilo, con los brazos abiertos en V, mientras toda Cuba seguramente vibraba de emoción: Doce años después de Sydney 2000, el judo femenino cubano, las muchachas de Ronaldo Veitía, volvían a conquistar el oro olímpico.

FOTO: MARCELINO VÁZQUEZ, ENVIADO ESPECIAL

“Es un sueño”, reconocería aún exultante en la zona mixta, “el sueño que persiguen todos los atletas a este nivel. Ahora que lo he conseguido, me siento muy feliz y agradezco a todas las personas que han aportado su granito de arena. A mi familia… a todos los que confiaron en mí”.

Cuatro años antes —con apenas 18— se había colgado un bronce en Beijing. Pero ayer, en el centro Excel de Londres, simplemente no podía perder. Ni siquiera ante una mole como la china Wen Tong, vigente campeona olímpica y seis veces monarca del orbe, que la había superado entonces y desde el 2007 venía aplastando a todas las rivales en esa división.

De ahí que, otra vez en semifinales y en pos de la revancha, Idalys supo emerger victoriosa esta vez con astucia y garra, evitando que Tong —con casi 80 libras de peso más que ella— pudiera inmovilizarla en el suelo como había hecho antes con la mexicana Zambotti y la polaca Sadkowska.

Aguardaba el momento para sacar ventaja al más mínimo chance y, metida de lleno en esa guerra de agarres, consiguió marcar un yuko, cuando iban restando poco menos de dos minutos y a Tong la habían amonestado por pasividad. Anteriormente, la cubana había dejado en el camino a Adysangela Moniz, de Cabo Verde, y a la rusa Elena Ivashchenko.

Ya en la final, frente a la japonesa Mika Sugimoto, hubo que esperar todavía ocho minutos interminables y tensos, a que concluyera la prórroga, porque las asiáticas en el judo siempre son rivales ásperas. Pero Idalys ayer no perdía con nadie. Lo sabía ella, en su fuero interno, tras haber llevado la iniciativa, siempre al ataque. Y lo apreciaron los árbitros, que le concedieron el oro por veredicto unánime.

Una corona que la convierte en la quinta campeona cubana del judo bajo los cinco aros, junto a Odalis Revé (66) en Barcelona 1992; Driulis González, Atlanta 1996; y Legna Verdecia (52) y Sibelis Veranes (70) en Sydney 2000… y que consolidar a la división supercompleta como la más medallista de nuestro país en los Juegos, con las cuatro preseas plateadas de Estela Rodríguez (1992 y 1996) y Daima Beltrán (2000 y 2004), y el bronce que ella misma había conquistado en Beijing.

Ante la pregunta de si el duelo con la china había sido “el combate de su vida”, prefirió no menospreciar a sus restantes rivales y explicó que fue crucial “porque era el que definía el avance a la discusión del título. Pero todos fueron importantes. Cada uno representó un paso para llegar al oro.” En tanto, afirmó: “Lo más difícil ha sido lidiar con la presión. El aquello de que yo sí puedo. Aunque siempre me dije que podía ganar y mi principal rival era yo”.

En definitiva, junto a ella y Sugimoto, treparon al podio la propia Tong y la británica Karina Bryant, aunque el judo le aportó otro triunfo a las féminas, cuando la saudí Wodjan Ali Seraj Abdulrahim Shaherkani, de 16 años, compareció en el tatami con la cabeza cubierta por un hiyab especial. Su participación solo duró 82 segundos, los que tardó la boricua Melissa Mojica en vencerla, pero se convirtió en la primera mujer de su país en competir en unos Juegos Olímpicos.

Mientras, entre los hombres, el cubano Oscar Brayson (+100), también bronce de hace cuatro años, acabó ahora fuera del podio, tras caer en el repechaje frente al bielorruso Ihar Makarau. Antes había tropezado con Teddy Riner, el formidable francés pentacameón mundial, quien espoleando un mar de banderas galas y cánticos enardecidos de “Teddy” y “¡allez!” (¡vamos!), conquistó la única corona faltante en su palmarés. En un torneo en el que, curiosamente, Japón alcanzó apenas un título y Rusia (3-1-1) encabezó el medallero, gracias al tremendo poderío de sus hombres.

Ya sobre el final, reivindicativo y contento, Ronaldo Veitía recordó que la escuadra femenina cubana sigue siendo la que más medallas ha ganado después de Japón en el judo olímpico. Aunque hay otro saldo positivo de este último título, que de seguro muchos tendrán ahora mismo presente en Cuba: Una hora antes el tirador Leurys Pupo había conquistado para la Mayor de las Antillas la primera medalla de oro en estos Juegos. Con la de Idalys, estamos ya a un paso de superar la actuación en medallas de oro de hace cuatro años en la capital china.

4 de agosto de 2012

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