Ni goles ni aplausos para el partido entre Francia y
Uruguay, que deja al grupo A de la Copa Mundial de Sudáfrica
con un cuádruple empate tras la primera jornada de la magna
cita, y de hecho se convierte en un grupo de la muerte, que
en su segunda fecha podría tener definiciones de cara a los
octavos de finales.
Ni
uno ni otro equipo pudieron encarar de plano la portería
rival. Francia, tuvo un gran dominio, pero muy poca
contundencia en ataque. ¿Las causas? Faltó cohesión en esas
adelantadas líneas, que si bien le permitieron tener el
balón, le impidieron la definición. Otro elemento: sus
puntas, ya sea Anelka o Henrry después del 25 de la segunda
mitad, quedaron siempre solos, si acompañamiento en medio de
un mar de piernas defensoras sudamericanas.
Por otro lado, a los europeos le falto desborde con el
habilidoso Ribery, muy encerrado en el corredor izquierdo,
por el que nunca pudo tener éxito frente al cerrojo
adversario. Tampoco lo pudo conseguir Evra por la derecha.
En tanto, Uruguay se encerró tanto en su zona defensiva
que se quedó sin salida, y aunque intentó varios balonazos,
constantemente perdieron los balones ante la última barrera
francesa, siempre sobre la línea central.
Ya con diez tras la expulsión de Loreido en el a falta de
15 para el final, Uruguay renunció al gol y Francia estuvo
exactamente 13 minutos sobre la meta de su rival, pero sin
puntería y lo que es aún peor, sin una idea clara de cómo
encarar el arco de Fernando Muslera, exacto en cada una de
sus intervenciones. El, junto a Mauricio Victorino y el
incansable Diego Forlán, fueron lo mejor de Uruguay, en
tanto por el lado de Francia, Evra jugó un buen partido y
Sagna por la derecha logró servir balones que nunca
encontraron el agente definidor del partido.