Los refrigeradores del CENCREM

Virginia Alberdi

Cuando el pasado año, por el mes de diciembre, un amigo pintor me invitó a conocer un proyecto en que participaba fue como por vez primera supe de lo que hoy se presenta como Manual de Instrucciones, una muestra expositiva colateral a la 9na Bienal de La Habana. En un principio se pensó y trabajó en unos veinte refrigeradores “intervenidos” (pintados y/o rediseñados) por destacados artistas, pero el entusiasmo de los creadores y los buenos oficios de quienes alentaban esta empresa —Roberto Fabelo, Premio Nacional de Artes Plásticas 2004 y Mario Miguel González, MAYITO, pintor y promotor que también se desempeñó como coordinador—, hicieron que la cifra fuera en aumento, hasta que finalmente, se alcanzó una respetable nómina de 55 artistas (pintores, escultores, instalacionistas, fotógrafos y un videoasta), de diferentes generaciones, tendencias y discursos estéticos, pero todos con el afán de contribuir al éxito de esta acción que desde el sábado 1 de abril, con mucho ruido y abundantes nueces —que cubren ampliamente las expectativas—, el proyecto Manual de Instrucciones, rebautizado por el público como “Los refrigeradores”, se encuentra en el Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museografía, en sus jardines y espacios aledaños.

Fabelo.

Lo curioso de esta exposición está en el soporte y su utilidad: refrigeradores de diferentes modelos y marcas, obsoletos por sus años de fabricación y mantenidos en activo, como ejemplares jurásicos, gracias a los buenos oficios de chapistas, electricistas y cuanto osado reparador se haya empeñado en la ejecución de esta tarea, sirven de punto de partida para la creación en incluso el delirio.

No deja de ser sorprendente que la mayoría de estos ejemplares enfríe, metamorfoseados ahora como parábolas líricas, chistes visuales, arengas pictóricas y simulaciones instalativas que abordan lo humano y lo divino, lo trascendente y lo efímero, mientras ponen al alcance del espectador sediento a lo menos un poco de agua helada.

No es la primera ocasión en que lo útil y lo bello, concurren en los caminos del arte contemporáneo cubano, recordemos como experiencia más cercana Galería Rodante, donde un grupo de autos bien usaditos fueron pintados por artistas. Y en esta misma Bienal ya rueda un “camello”, el de Guaraci Gabriel de Brasil y se espera por la salida del que está trabajando el cubano Guillermo Ramírez Malberti, Algunos vecinos de La Habana Vieja han resuelto pequeños pero sensibles problemas estético/constructivos con los botes /ladrillos de Kcho.

Cierto que en otros países han sido utilizados objetos de carácter utilitario en obras de arte, como por ejemplo viejas máquinas de coser, pero en esta ocasión se destaca la calidad de las obras, la cantidad y la participación de tan importantes creadores cubanos.

LOS ARTISTAS:

Camejo.

Osneldo García, Roberto Fabelo—Premios Nacionales de Artes Plásticas —Ever Fonseca, Flavio Garciandía, Águedo Alonso, Nelson Domínguez, Flora Fong, Ernesto Rancaño, Zaida del Río, Roberto Diago, José A. FUSTER, Rigoberto Mena, René Peña, Alicia Leal, Eduardo Roca CHOCO, Ángel Ramírez, Ernesto García Peña, José Antonio Echavarría, Agustín Bejarano, Aziyadé Ruiz, Alexis Leyva KCHO, Luis Enrique Camejo, Eduardo Abela, Eduardo Ponjuán, Douglas Pérez, Abel Barroso, Javier Guerra, Ramón Alejandro, José PEPE Franco, Jorge Perugorría, Ulises Niebla, Omar Estrada , Carlos Estrada, Juan Suárez Blanco, Vicente Rodríguez Bonachea, Rubén Alpízar, Reineiro Tamayo, Rafael Pérez Alonso, Frank Ernesto Martínez, David Rodríguez, Alaín Pino, Alejandro Leyva, Esteban Leyva, Ulises Bretaña, Irene Sierra Carreño, José A. Espinosa Fruto, Jorge Luis Ballart, Miguel A. Leyva, Li Domínguez, Liang Domínguez, Cristian González, Mario MAYITO González, Niels Moleiro y la sorpresa de Roberto Chile.