Después del OUT 27

Garra y combatividad por arrobas

Oscar Sánchez Serra

Inobjetable, categórico, superior siempre. Ciego de Ávila es campeón por primera vez en la pelota cubana, porque esta generación de jugadores, que desde hace más de una década contaba con potencial para imponerse, tiene garra y combatividad por arrobas. Lo demostraron sus veteranos Fiss, Charles, Isaac, Mayito, que vieron como Vladimir y Yander se erguían por encima de sus hombros para comandar la ruta victoriosa desde la lomita de lanzar.

Ganaron porque se impusieron dos veces en un Latinoamericano abarrotado, porque su pitcheo, tras el astro Vladimir, logró dominar los juegos decisivos, esos que se presagiaban de bateo. Por eso Osmar y Guevara tienen tanto crédito en esta inédita hazaña de los avileños.

Y en esas virtudes se encuentran entonces las debilidades de un contrario de mucho abolengo en el béisbol nacional, pero que siendo el equipo que más bateó en el calendario regular, fue prácticamente silenciado en la final por el banderín. A Yander y a Osmar, Rabí (una entrada) y Santana (dos outs), solo le batearon 233, en tanto a Vladimir solo le copilaron 203. Ahí estuvo la clave, no dejaron batear a los Industriales, que aun perdiendo en cinco partidos, dos lo llevaron a extrainning y en otro cedieron por una. Y un segundo lugar, cuando se viene del lugar diez, debe recompensar.

29 de mayo de 2012