Industriales saca del congelador el punto de mate avileño 

Foto: Ricardo López HeviaIndustriales venció 4-3 a Ciego de Ávila en el tercer juego de la serie final por el título cubano de béisbol, un partido en el cual los dos mejores lanzadores del campeonato, Vladimir García y Odrisamer Despaigne, se enfrascaron en un cerrado duelo de pitcheo y en el que los de la capital sacaron un juego que estaba a solo a tres out de poner la disputa del cetro 3-0 a favor de los avileños.

Odrisamer, que a pesar de recibir dos en el primer episodio, cuando fue bateado con solidez, caminó nueve entradas completas dominando a sus adversarios con una efectividad que le devolvió la confianza a su equipo, y tres hombres decisivos en el cajón de bateo: Juan C. Torriente, Rudy Reyes y Alexander Malleta, fueron las clave del éxito de Industriales.

No fue hasta el quinto capítulo que los azules pudieron marcarle a Vladimir, que en esta ocasión, aun cuando se mostró también grande, como en toda la temporada, sí fue descifrado por sus contrarios que le abrieron con jit en cinco inning.

Sin embargo, García se mantuvo hasta el noveno capítulo en el que le pegaron tres sencillos, válidos para la segunda anotación y dejar hombres en tercera y primera, antesala del elevado impulsor del empate salido del bate de Carlos Tabares.

El décimo, con dos outs, volvió a encontrar, como en la apertura del noveno, a Torriente, Rudy y Malleta y los tres pegaron de jit para decidir el choque, frente al relevista Yander Guevara.

Párrafo aparte para el cierre de Antonio Romero desde la lomita industrialista, el mismo hombre que ganó el séptimo en la semifinal occidental y que abrió la senda de los Industriales a esta final, se apareció con dos ponches y obligó al último bateador adversario a inofensivo elevado de foul a tercera para concluir el encuentro.

En la trinchera avileña, su mentor Roger Machado, aunque jugaba con la apreciable ventaja de las dos victorias en patio ajeno, siempre exigió al máximo a su oponente. Vladimiro de abridor y su principal escudero detrás, Yander Guevara. Tuvo decisiones como la del noveno, ya con el pleito empatado a tres, que fueron discutidas. Sacrificó a al segundo hombre en la tanda, Mario Vega, y luego le pasaron a su mejor bateador, táctica que lo dejó sin anotar. Pero, lo que hizo el timonel del actual subcampeón nacional, lo ha hecho en toda la justa y ha llegado hasta aquí, de manera que señalarle ahora que eso le costó el juego, no parecería justo.

Es la primera derrota de Ciego de Ávila en la final, pero la vendió carísima. Ahora, con la serie 2-1 a su favor, tanto el plantel local como el visitante, dependerán de lo que puedan hacer sus segundo y tercer abridores. El que logré controlar a los bateadores rivales tendrá un gran por ciento de éxito, pues los desafíos cuarto y quinto en el José R. Cerero, avileño deben tener más peso en la ofensiva.

Para hoy Osmar Carrero defenderá la lomita de los locales y su rival será el azul Frank Montieth.

 

27 de mayo de 2012