País invitado...

República de Angola

(Fragmentos del texto "Angola: Independencia y literatura" de Rodolfo Alpízar Castillo)

Hay un hecho que llama la atención a quien se asoma a la historia de Angola: La cantidad de narradores y poetas que se encuentran entre los fundadores de su movimiento de liberación nacional. El más renombrado de todos es el médico António Agostinho Neto, fundador de la república y su primer presidente, quien está conceptuado, con razón, como una de las grandes voces poéticas en lengua portuguesa del siglo XX.

Neto no es, sin embargo, el único de los grandes intelectuales angolanos que han sido, a la vez, figuras relevantes de la historia política de su país; piénsese, por ejemplo, en Viriato da Cruz, poeta cuyo nombre, a pesar de lo escaso de su producción (solo se le conocen diez poemas), no se puede desconocer al hablar de la poesía africana de expresión portuguesa, y que precedió a Neto en la dirección del Movimiento Popular para la Liberación de Angola (mpla).

Los dos citados  son quizás los más conocidos, pero hay muchos otros escritores que tuvieron una militancia independentista, por la cual incluso llegaron a guardar prisión, como el poeta António Jacinto, quien sería ministro de Cultura de la república recién instaurada; el narrador Uanhenga Xitu, y Luandino Vieira, uno de los más interesantes escritores lusófonos del siglo XX (Premio Internacional Camões 2006, que rechazó). Algunos participaron también de la lucha guerrillera en los diversos frentes de guerra, como Costa Andrade, poeta y narrador, y Artur Pestana (Pepetela), otro de los grandes narradores en lengua portuguesa (Premio Internacional Camões 1997), por solo citar unos pocos.

No hay que extrañar, empero, esta abundancia de literatos en las filas de los independentistas angolanos, pues es la consecuencia natural de un proceso histórico-cultural que venía de antes: Desde sus comienzos, el moderno nacionalismo angolano estuvo vinculado al movimiento intelectual de la colonia. Y a la inversa: Los movimientos culturales angolanos modernos siempre estuvieron vinculados de alguna forma al ideal independentista.

La afirmación de una voz propia, diferente de lo bebido en las fuentes de la metrópoli, la búsqueda de las verdaderas raíces, la preocupación por el destino de la tierra que los vio nacer y por la situación social y económica del pueblo al que pertenecían, fueron factores que, a partir de la década del cuarenta del siglo xx, llevaron a los intelectuales angolanos a enrumbar por la senda que conduciría a la lucha, inicialmente pensada como pacífica, por la obtención de la independencia nacional...

...Si bien los datos valen como antecedentes, resulta difícil hablar de literatura angolana en esos tiempos y en buena parte del siglo xx, pues, por lo general, quienes escribían eran blancos, de la metrópoli o nacidos en la colonia, que se identificaban a sí mismos como portugueses. La población autóctona negra raramente leía periódicos, y mucho menos literatura, pues el analfabetismo era generalizado; se trataba, en esencia, de textos europeos escritos en Angola para lectores europeos radicados en ella. Esta es la característica fundamental de la literatura “angolana” hasta bastante avanzado el siglo xx. El negro (o “lo negro”), cuando aparecía en ella, era siempre a partir de estereotipos y para dar “color local” al texto, nunca como elemento principal...

...Además de algunos poemas más o menos logrados, de esa época se destaca la noveleta Nga Mutúri (Señora viuda, 1882), de Alfredo Troni, autor que, aunque nació en Coimbra, Portugal, se tuvo a sí mismo como angolano (llegó a aprender el kimbundo, y fundó y dirigió al menos dos periódicos que aparecían en esa lengua y en portugués). Este es, pues, el antecedente más remoto de una real narrativa angolana, aunque no tuvo continuidad, al menos inmediata, pues hay que esperar a 1935 para encontrar la obra de António de Assis Júnior (este sí nacido en Angola) O segredo da morta (El secreto de la muerta).

Ya en 1948, Óscar Ribas, uno de los fundadores de la moderna narrativa angolana, publica Flores e espinos (Flores y espinas), obra a la que seguirían Nuvens que passam (Nubes que pasan), en 1950 y Ecos da minha terra (Ecos de mi tierra), en 1952. Ribas, narrador, etnógrafo, recolector de narrativas populares y estudioso de las costumbres de su tierra, nacido en 1909, se mantuvo publicando sus obras hasta los años noventa del siglo xx (murió en 2004).

Fernando Monteiro de Castro Soromenho, nacido en Mozambique (1910), hijo de portugués y caboverdiana, y muerto en Brasil (1968), considerado el primer novelista neorrealista africano, pasó parte de su infancia y su juventud en Angola, y es tenido por angolano por los estudiosos. Publicó una trilogía cuyas tramas se desarrollan en la colonia: Terra morta (Tierra muerta, 1949), Viragem (Viraje, 1957) y A chaga (La llaga, 1970); en estas obra ya el negro no es un elemento exótico o ambientador de la acción, ni una figura secundaria, sino se encuentra a la par de los personajes blancos.

Es, sin embargo, a partir del año 1948, con la fundación del Movimiento de los Nuevos Intelectuales de Angola (mnia), cuando se puede hablar con propiedad de una generación intelectual formada por autores que se sienten angolanos y que buscan la reafirmación de su pertenencia a una cultura y una nación absolutamente diferentes de la metrópoli. Quienes se agruparon en ese movimiento no soñaban solo con un estatuto propio para sí mismos en cuanto intelectuales, sino también para la tierra donde habían nacido.

«¡Vamos a descubrir Angola!» fue el lema con que se dio a conocer el movimiento, que partía de la premisa de que la poesía que se producía en la colonia no expresaba la angolanidad, ni se avenía con las ideas, las aspiraciones y los sentimientos de ese grupo. Ellos debían cambiar radicalmente esa realidad.

El primer resultado de la actividad del mnia sería la Antología de nuevos poetas de Angola (1950), donde, junto a otros poetas de menor importancia, aparecían Viriato da Cruz y António Jacinto.
Alrededor del mnia y de la revista Mensagem, de la Casa de los Estudiantes del Imperio, se congregaron personalidades que más tarde, el 10 de diciembre en 1956, confluirían en la formación del Movimiento Popular de Liberación de Angola (mpla). La vanguardia artística angolana de mediados del siglo xx, pues, devino vanguardia nacionalista y revolucionaria. Esa combinación de vanguardia artística y vanguardia política, cuyo número se incrementó con el paso del tiempo, al agregarse a la primera las nuevas generaciones surgidas al paso del tiempo (como la conocida como «generación de los 70»), trajo como resultado que el 11 de noviembre de 1975, cuando se proclamó al mundo el nacimiento de la nueva república africana, muchos nombres de poetas y narradores se contaban entre los que componían su primer gobierno y la dirección de sus fuerzas armadas, algo poco usual en  cualquier parte del planeta.

En ese contexto, no resulta extraño que a menos de un mes de proclamada la república se fundara la Unión de Escritores Angolanos, el 10 de diciembre de 1975.

La joven república nació cercada por sus enemigos, y durante veintiséis años debió enfrentar una guerra civil que absorbía gran parte de sus recursos y de su inteligencia. A la vez, los niveles de pobreza e ignorancia recibidos en herencia del pasado colonial constituyeron un escollo casi tan difícil de salvar como la propia guerra. No obstante, aquella revolución encabezada por literatos no dejó de mirar adelante y soñar, y actualmente, a escasos diez años de terminada la guerra civil, Angola muestra un asombroso desarrollo en todos los aspectos. Quien conoció ese país antes de 2002 y lo visita ahora queda asombrado ante el aspecto que muestran sus ciudades: Modernos y elevados edificios y grandes avenidas por donde circulan autos de último modelo llegados de todos los rincones del mundo indican al viajero que está un país que apuesta por el futuro.

...Angola continúa siendo un país de narradores y poetas. Nuevos nombres y tendencias se han sumado a los ya conocidos, y en el parnaso nacional conviven generaciones y estilos diferentes que buscan ocupar un lugar en la historia literaria del país.
Con esa diversidad, la mirada hacia la actualidad nacional y lo obtenido con la independencia tiene matices diferenciadores muy evidentes, incluso algunos autores son críticos en extremo con la sociedad en que viven. También la propia concepción del hecho artístico y del grado de comprometimiento del creador con el medio que lo rodea muestra un abanico de vertientes de opinión a veces contrapuestas.

Como consecuencia, en la literatura angolana actual es posible encontrar las más variadas muestras de estilos, temas y enfoques, tanto en lo estético como en lo político y social, y ello es posible por la gran libertad para la creación artística que impera en una república cuya génesis estuvo marcada por la presencia de poetas y narradores. Esta libertad, que garantiza la buena salud de la literatura, en definitiva no asombra, pues en Angola, como en toda África, la palabra tiene poderes mágicos. La moderna creación literaria africana en general, y angolana en particular, heredera de esos poderes,  está aportando nuevos aires a la literatura mundial.

Pero esta literatura es prácticamente desconocida en el continente americano...

Durante la Feria Internacional del Libro La Habana se presentarán varias antologías de poesía y prosa, así como de un buen número de títulos individuales de autores angolanos de primera línea. Este será un acontecimiento cultural de gran connotación, del cual mucho habrá que regocijarse, pues será la primera vez que, en todo el ámbito iberoamericano, se presente una muestra tan consistente de la literatura de un país africano. En este esfuerzo se han involucrado muchos traductores, editores y diseñadores, así como responsables de la política editorial del país, que han debido sacrificar horas de descanso para garantizar el éxito de la muestra. Pero los desvelos que la Feria ha significado sin duda se verán recompensados con la acogida del público lector, el cual seguramente agradecerá el contacto con esta literatura que desconocía.

 

República de Angola en la Feria

Países y regiones invitados anteriormente a la Feria
 

 

República de Angola en la Feria

Personalidades de la literatura de la República de Angola


Abreu Paxe


Ana Paula Tavares


Antonio Gonçalves


Antonio Fonseca


Arnaldo Santos


Boaventura Cardoso


Cremilda de Lima


Carmo Neto


Irene Guerra Marques


Joao Melo


José Luís Mendonça


José Luandino Vieira


Luís Fernando


Manuel Rui Monteiro


Maria Celestina Fernandes


Maria Eugenia Neto


Roderick Nehone

Carlos Ferreira
(Cassé)

Dario de Melo

Países y regiones invitados anteriormente a la Feria


Culturas de los pueblos del Caribe
(XXI Feria)


Culturas de los pueblos del ALBA
(XX Feria)

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