210 aniversario de su natalicio

José María Heredia y Heredia: la primera Historia Universal latinoamericana

Eduardo Torres-Cuevas

El 31 de diciembre de 1803, en la ciudad de Santiago de Cuba, nacía José María Heredia. Su obra poética lo coloca como uno de los más grandes poetas nacidos en Cuba. Su Himno del Desterrado fue nuestro primer himno de combate anticolonialista.

Murió a los 35 años, en México. Durante el transcurso de su corta y huracanada vida, llena de angustias y ausencias, mantuvo un constante batallar por la independencia de su patria y por la de toda Nuestra América. Formado en el universalismo del naciente pensamiento cubano, del cual Félix Varela era el Padre Fundador, es uno de los más consecuentes creadores del movimiento de Liberación del Pensamiento de las ataduras medievales y coloniales y, a su vez, del Pensamiento de la Liberación Latinoamericana. Desde esa perspectiva surgió lo que José de la Luz y Caballero llamó "la idea cubana", la construcción intelectual de Cuba, inseparable de "la idea americana".

Conspirador desde sus 18 años, fue desterrado de Cuba y, después de cierto tiempo en Estados Unidos, reside en México donde desarrolla su obra y su accionar revolucionario como poeta, soldado, abogado, diplomático, periodista, magistrado, bibliotecario, juez, diputado en el Congreso del Estado de México. Apenas conocemos facetas profundas de nuestro Heredia. Están por recopilar y estudiar sus escritos políticos en México. Hoy, sin embargo, podemos mostrar una faceta poco conocida y no menos importante de nuestro Heredia, la de historiador.

En los fondos de la Colección Cubana de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, casi olvidados, se encuentran cuatro tomos que conforman una obra impresionante por su volumen y, más aún, por su intencionalidad. Sorprende su título, Lecciones de Historia Universal; y sus fechas, 1831 y 1832; y su autor, "el ciudadano José María Heredia". Está impresa en Toluca, México. A poco que uno se interna en la obra, se sorprende de la osadía del autor, de sus conocimientos y de sus intenciones.

Pero dejemos que sea el propio Heredia quien hable: "Convencido profundamente de que es importantísimo á la juventud el conocimiento de la historia, he lamentado siempre la falta de un libro elemental en nuestro idioma que pudiera servir de testo á un curso de este ramo" (se ha respetado la ortografía original, propia de las primeras décadas del siglo XIX).

Dedicada a la juventud mexicana, enfrentada ya a las divisiones y a las pretensiones de su vecino del norte, es conmovedora la última oración de la obra: "Si la posteridad concede un lugar entre ellos (Se refiere a los grandes escritores de Nuestra América) como poeta el autor de estas Lecciones, dirá que Cuba fue su pátria" (sic). A su madre le escribe: "Yo trabajo en una obra gitanesca (...) Es un Ensayo filosófico sobre la historia universal (...) Yo he querido presentar a la juventud de nuestros pueblos un cuadro moral de la historia, como deben verlo para que no emponzoñen sus mentes en esa caterva de escritores viles que han escrito crónicas absurdas dictadas por la superstición o el culto infame de poder (...) Ella impondrán silencio a los que dicen que sólo se hacer versos, y será la base más sólida de mi fama" (sic).

El Instituto Superior de Ciencias de la Educación del Estado de México y la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, en el 210 aniversario del natalicio del poeta rescata para las presentes generaciones la que él consideró "la base más sólida" de su fama: su obra como historiador, dedicada a la juventud y complemento de la formación de un pensamiento propio.

A la obra filosófica de Félix Varela, a la científica y geográfica de Felipe Poey, a la pedagógica de José de la Luz y Caballero, a la histórica de Pedro José Guiteras y a la sociológica y política de José Antonio Saco se une no solo la del poeta Heredia, sino también la del historiador Heredia. La generación de 1868 fue la primera generación cubana que pudo contar con una sólida base intelectual para elaborar desde "la idea de Cuba" la liberación nacional que fue mucho más que un simple cambio de un estatus político. Fue la siembra creadora de la Cuba no solo soñada, sino también pensada.

 

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