La dosis exacta, esa sin dudas ha sido la filosofía de los
actuales monarcas de Pinar del Río (f) y Ciego de Ávila (m) para
inclinar la balanza a su favor, dos triunfos por cero, en las
finales de la Liga Superior de Baloncesto. Esos equipos salieron
este viernes airosos en sus respectivos enfrentamientos 70-61 y
71-50 sobre sus similares de Santiago de Cuba y Capitalinos.
Lo sucedido en el coliseo de la Ciudad Deportiva pudiera
calificarse como la dosis exacta, una clase de experiencia y sangre
fría, marca registrada avileña con Michael Guerra (12 puntos),
Yasser Rodríguez y William Granda (16), y Yoan Luis Haití (13) en
calidad de conferencistas.
Su accionar sobre la cancha, superior en todos los órdenes, desde
la defensa por zona con ayuda y rotaciones sobre los tiradores
perimetrales citadinos, hasta el juego en la zona interior, pasando
por el movimiento de sus variantes ofensivas, siempre intentando que
buscara el canasto el hombre mejor posicionado.
Del otro lado de la duela sucedió todo lo contrario, nuevamente
con la segunda mitad como punto de giro, pues a ese punto la pizarra
llegó bien nivelada: 30-28 favorable a los Búfalos.
Justo a partir de ahí se desmoronó la tropa de Armando Acosta,
opacada, incapaz de buscar una brecha, sin lograr efectividad en su
juego, ni en la zona de restricción ni más allá de los 6.75 metros,
amén de haber probado a casi la totalidad de sus miembros.
Todo ello, sin perder de vista las debilidades de la terna
arbitral, da fe del endeble performance del tren azul, que acusa el
desgaste provocado por la extensión a cinco peleados desafíos frente
a Camagüey en semifinales.
El paso arrollador de las pinareñas era el esperado. Aven-tajan a
las indómitas tanto en papel como sobre la cancha, sin contar el
desarrollo y pericia alcanzado por su quinteto titular en materia de
situaciones de juego, consolidado con la química que les proporciona
ser miembros de la armada tricolor.