Es un axioma repetido hasta la saciedad: batear es lo más difícil
en el béisbol. Desde antes de colocarse en el home el
bateador tiene que pensar, concentrarse en lo que está tirando el
lanzador rival y luego hacer todos los movimientos de la forma más
perfecta posible pues un solo error —sacar la cadera antes de
tiempo, por ejemplo—, puede hacerlo fracasar en su intento de
pegarle bien a la pelota.

Un
excelente bateador como Frederich Cepeda no ha podido responder a la
hora buena.
Pero existe otra complicación mayor, el ser oportuno con
corredores en circulación. Cuando un serpentinero tiene uno o más
hombres en bases trabaja con mayor cuidado, escoge mejor sus envíos
y, por regla general, recibe instrucciones de sus entrenadores,
además de que la defensa cierra filas para evitar que una conexión
se convierta en un jit, o sea, al bateador se le hace aún más
difícil su tarea.
Ser oportuno es, afirman, un don. Más de un jugador con promedio
superior a los 300 falla con asiduidad cuando se trata de remolcar a
sus compañeros embasados. Con frecuencia se le acusa de falta de
concentración y puede ser cierto, pero también lo es que la tarea no
tiene nada de fácil.
En la presente Serie Nacional, cuando ya comenzamos el último
tercio de la etapa clasificatoria, el promedio entre los corredores
en posición anotadora (CPA) y los corredores impulsados en posición
anotadora (CIPA) anda por el 20,96 %, es decir, solo la quinta parte
de los jugadores colocados en segunda y tercera base consiguen
anotar. La tabla que acompaña este trabajo les muestra cuáles son
los ocho mejores equipos en este importante renglón ofensivo.
Llama la atención poderosamente el que los tres primeros sean
equipos que están fuera de la llamada "zona de clasificación" al
final del segundo tercio de la justa: Cienfuegos, Guantánamo y
Granma. Pero ellos conforman un trío cuyos cuerpos de pitcheo
promedian, respectivamente, 4,52-5,12 y 5,05, muy por encima de la
media de 3,63. Y sin un adecuado balance entre ofensiva y pitcheo no
puede haber resultados satisfactorios.
Muy bien andan los holguineros, remolcando hacia el plato a más
de un quinto de los corredores que colocan en posición anotadora, al
igual que Santiago de Cuba y Ciego de Ávila, dos conjuntos que están
luchando por avanzar a la segunda ronda.
Y muy mal por Camagüey, el peor de todos en este departamento,
con un bajo 16,87, remolcando solo a 69 de los 409 hombres que
avanzaron hasta la intermedia y la esquina caliente. Detrás de los
agramontinos clasificaron como los peores Sancti Spíritus, 17,36;
Maya-beque, 18,70 y los Industriales, 19,00, un conjunto con
excelentes bateadores pero que no acaban de coger su paso en la
actual campaña.
No hay dudas, si batear es algo di-fícil, impulsar corredores,
sobre todo en las últimas entradas y con un marcador cerrado, es una
tarea ardua, que requiere el máximo de esfuerzo y concentración. En
lo que va de torneo, buenos impulsadores como Frederich Cepeda andan
por un 15,68 % de impulsados en posición anotadora y otro slugger
que brilló en el Tercer Clásico, Yasmani Tomás, solo ha podido
fletar a cinco de los 40 compañeros encontrados en circulación.