Por ello, un prestigioso jurado presidido por Ever Fonseca
(acreedor de la distinción el pasado año) reconoció a este pinareño
de La Coloma por sus más de 30 exposiciones personales y colectivas,
importantes lauros, y por el riesgo de una poética sincera y
descarnada desde los 80 del pasado siglo.
Venciendo su propia timidez y parquedad, como admitiría en su
"discurso", Ponjuán llegó este viernes al edificio de Arte Cubano
del Museo Nacional de Bellas Artes para recibir su Premio, en
presencia del ministro de Cultura, Rafael Bernal, y el presidente
del Consejo Nacional de las Artes Plásticas, Rubén del Valle.
La crítica de arte Lilian Yánez, en sus palabras de elogio,
catalogó como muy merecido este premio que justiprecia la obra del
pintor, dibujante y escultor, quien ha asumido como ideal la
comprensión del hombre y sus destinos. "Ponjuán es un artista
genuino, fiel ejemplo de la autenticidad en el arte, pues es de esas
personas genuinas que hacen del humor y la ironía una forma
cotidiana de expresión".
Considerado entre las figuras más sobresalientes del arte
contemporáneo en el archipiélago, Ponjuán agradeció la presencia en
la sala de familiares, amigos y maestros, momento que escogió para
dedicar el Premio a sus mentores Pedro Pablo Oliva y Antonio Vidal.
Como parte del Acta del jurado se reconoce la influencia del
destacado artista sobre las nuevas generaciones, a través de una
intensa labor pedagógica, en tal sentido Ponjuán precisó que le
resulta más fácil lidiar con los alumnos en el aula, que con el
público, pues es mucho más íntimo el diálogo en ese entorno.
El Premio Nacional de Artes Plásticas, instituido en 1994,
consiste en un diploma, premio metálico y el derecho a una
exposición personal en el Museo Nacional de Bellas Artes en el 2014,
y con él se distingue la producción de un creador vivo y residente
en Cuba, con un valioso aporte al desarrollo de las artes visuales,
y su proyección nacional e internacional.