Homenaje al hombre del saco sobre los hombros

Roberto Miguel Torres

La de este miércoles fue la jornada Alfredo (Guevara) de la edición 35 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, a pesar que desde el propio inicio del evento se evoca a su fundador y principal protagonista.

FOTO: LIBORIO NOVALDurante el Festival se rindió homenaje a Alfredo Guevara.

A la acostumbrada proyección diaria, en el Pabellón Cuba, de sus Diez Filmes Imprescindibles y la presentación de las revistas Cine Cubano y de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano —con sendos números dedicados a su memoria— se sumó la víspera el documental Alfredo de cierta manera, y hasta cierto punto, así como el homenaje de sus amigos y admiradores, entre los que destacan varios de los protagonistas de la filmografía regional contemporánea y gran parte de la intelectualidad cubana.

Hasta la Sala Glauber Rocha llegaron, entre otros, el presidente de Casa de las Américas Roberto Fernández Retamar; el del ICAIC, Roberto Smith; los realizadores Estela Bravo y Julio García Espinosa; así como los intelectuales, Carmen Castillo (Chile) y Geraldo Sarna (Brasil); entre muchos otros.

El encuentro inició con la proyección de una parte de la última entrevista audiovisual —de ocho horas— que se le hiciera unos días antes de morir, donde el realizador Xavier de Antunhys, evocara que en el diálogo no pudo faltar la interrogante compartida por muchos sobre el saco en el hombro del que Guevara nunca se desprendía. "Me dijo, que se debía a las imposiciones del protocolo. Podía usar una guayabera, pero la primera vez que me puse una y salí a la calle sentí que se me habían quedado las maracas en casa. Así comenzó su relación con la prenda en nuestro clima tropical", comentó.

Fue el director del Festival, Iván Giroud, quien moderó la mesa de debate, en la que el intelectual europeo Ignacio Ramonet recordó como Alfredo le impresionó hasta el final de su vida y convocó a no perder espacios para evocar "al motor teórico del ICAIC y del nuevo cine latinoamericano".

Por su parte el director, Manuel Pérez Paredes, comentó que por sus conversaciones se podía intuir que la principal preocupación en sus últimos años de vida fue el presente y el futuro de Cuba. En tal sentido, su amigo, el intelectual Ricardo Alarcón, señaló que murió confiando en las nuevas generaciones. "Terminó con algunas limitaciones físicas pero siendo y sintiéndose enteramente joven, porque la ju-ven-tud Alfredo no la llevaba en el cuerpo, sino en el alma".

"Y es que así era Alfredo, espontáneo en extremo, de sinceridad descarnada, un amante de la belleza con incontenibles ansias de conquista y por supuesto, de libertad". De esa manera lo definió el Historiador de La Habana, Eusebio Leal, quien agregó que Guevara resulta un personaje indispensable de nuestra cultura.

 

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