Ajustar la comercialización a la realidad de cada día

Con la publicación de la Gaceta Oficial Extraordinaria No. 35 entra en vigor el Reglamento que permitirá desarrollar experimentalmente en las provincias de La Habana, Artemisa y Mayabeque, nuevas fórmulas en la comercialización de productos agropecuarios

Yaima Puig Meneses

fotos: jorge luis gonzález  

El nuevo reglamento permitirá eliminar los mecanismos que actualmente entorpecen la comercialización para hacerla más dinámica, eficiente y flexible.

Si hacer producir más y mejor la tierra continúa siendo un reto constante para la agricultura cubana, también lo es, en igual medida, diseñar y aplicar mecanismos de comercialización cada vez más eficientes y que sirvan de mayor estímulo a los productores. En el marco de la actualización del modelo económico cubano, la Gaceta Oficial Extraordinaria No. 35 publica hoy el Reglamento que permitirá desarrollar, de manera experimental en las provincias de La Habana, Artemisa y Mayabeque, nuevas fórmulas en la comercialización de productos agropecuarios.

Tomando en cuenta la diversidad que caracteriza el entramado comercial de productos agropecuarios en nuestro país, con esta decisión se pretende estudiar a escala territorial otros modos de hacer en este proceso que permitan modificar, ampliar, perfeccionar y luego extender la experiencia al resto de las provincias del país. Ello responde, además, a la necesidad de transformar la comercialización de forma tal que se eliminen los mecanismos que actualmente la entorpecen y se logre hacerla más dinámica, eficiente y flexible. Igualmente, se procura ordenar y perfeccionar la red comercial de productos agropecuarios —tanto mayorista como minorista—, haciéndola más asequible para productores y consumidores, y también más competitiva entre todas sus formas.

Nadie imagine que inmediatamente después de publicado dicho Reglamento las cosas cambiarán de la noche a la mañana. Es un proceso complejo y diverso en el cual se incluyen desde el productor primario y la red de mercados, hasta los consumidores, puntualizó a Granma Roberto Pérez Pérez, jefe del grupo de Política Agroindustrial de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo.

"No es de esperar tampoco que en el corto plazo solo con esta medida se incremente la oferta de los productos y se logre la tan ansiada disminución de los precios, no obstante, esta transformación resulta imprescindible, pues influirá positivamente sobre los productores, quienes podrán comprobar de una manera directa y transparente las ventajas económicas que ofrecen las nuevas formas de comercialización. Este particular, unido a la aplicación de otras políticas aprobadas, deberá conducir progresivamente al incremento y diversificación de la producción, así como de la oferta en los mercados, lo cual debe favorecer la disminución de los precios", señaló.

En consonancia con el Lineamiento 183 aprobado por el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, estas disposiciones tienen entre sus principios fundamentales dar vida a mecanismos de gestión más ágiles que contribuyan a reducir pérdidas en el proceso de comercialización y simplifiquen los vínculos entre el productor agropecuario y el consumidor final, incluyendo la posibilidad de que los productores concurran al mercado con sus propios medios.

Liberar la comercialización de los productos agropecuarios de forma tal que, una vez cumplidos sus compromisos contractuales con el Estado, los productores tengan la posibilidad de vender y comprar las producciones a quien deseen —incluidas entidades estatales— constituye uno de los principales objetivos de las recientes normativas, explicó el funcionario de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo.

MERCADOS AGROPECUARIOS BAJO NUEVAS FÓRMULAS

Nuevas fórmulas se pondrán en práctica para la red de mercados agropecuarios que funcionarán bajo las siguientes denominaciones: mercados minoristas; puntos de venta; y trabajadores por cuenta propia, carretilleros o vendedores de productos agrícolas de forma ambulatoria.

Existirán los mercados gestionados por cooperativas no agropecuarias, algo que desde hace varios meses ya se aplica

En el caso de los mercados minoristas serán cuatro las modalidades.

Una parte de ellos estarán gestionados por entidades estatales con facultad para operar en igualdad de condiciones que el resto de los establecimientos, y se abastecerán a través de las empresas a las que pertenecen, aunque también podrán comprar en otros lugares para completar sus ofertas.

Según explicó Pérez Pérez, los mercados incluidos en este grupo comercializarán los productos agropecuarios, que tienen precios de acopio centralizados, a precios minoristas regulados por las empresas que los administran —para el 2014 el Estado fijó precios a ocho productos: arroz, frijoles, papa, maíz seco, boniato, naranja, toronja y tomate— listado que se actualizará anualmente. Asimismo, ofertarán otros productos con precio de venta centralizado —arroz y chícharo— y el resto será a precios de oferta y demanda.

También existirán los mercados gestionados por cooperativas no agropecuarias, algo que desde hace varios meses ya se aplica en las tres provincias donde se realiza el experimento.

Igualmente, estarán los mercados que son establecimientos estatales y se arrendarán a las unidades productoras y a trabajadores por cuenta propia, quienes asumen todos los gastos derivados de la actividad económica que ejecutan y venden los productos a precios de oferta y demanda.

La cuarta modalidad se corresponde con los denominados mercados agropecuarios de oferta y demanda —administrados por empresas estatales—, que arriendan espacios y brindan servicios de medios de pesaje, almacenamiento y otros; en ellos la comercialización es a precios de oferta y demanda. En una segunda etapa el proceso de reestructuración incluye organizar los "tarimeros" que allí concurren, quienes se convertirán en trabajadores por cuenta propia en la actividad de vendedor minorista de productos agropecuarios, explicó el funcionario de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo.

En el caso de los puntos de venta serán administrados por las unidades productoras, empleando su propia fuerza de trabajo. También podrán pertenecer a agricultores pequeños —propietarios y/o usufructuarios— dentro de su área de producción. La comercialización se realizará a precios de oferta y demanda.

Respecto a la figura del carretillero o vendedor de productos agrícolas de forma ambulatoria, puede comercializar productos agrícolas en la vía pública sin establecerse en un área fija, cumpliendo las regulaciones urbanísticas, las normas de vialidad existentes y lo establecido por los consejos de administración en cuanto a itinerarios y zonas de accesos para el ejercicio de su actividad.

SOBRE LA RED MAYORISTA Y OTROS ASPECTOS

Con el reordenamiento de la red mayorista se crearán los mercados de abasto para la venta mayorista de productos agropecuarios, administrados por empresas estatales que arrendarán la instalación a una cooperativa no agropecuaria de servicios, la cual a su vez, subarrendará los espacios del local.

El primero de los establecimientos de este tipo será "El Trigal", ubicado en el capitalino municipio de Boyeros y que debe comenzar a prestar servicios antes de concluir el presente año. En estos mercados podrán comprar lo mismo personas naturales que jurídicas sin excepción y el horario será fundamentalmente en las noches y madrugadas.

Otro elemento novedoso lo constituye la autorización de dos nuevas figuras de trabajadores por cuenta propia en las tres provincias donde funcionará el experimento. Surgirá así el vendedor minorista de productos agropecuarios, que podrá llevar a cabo esa actividad en los mercados agropecuarios de oferta y demanda y en otros que arriende. También aparece el vendedor mayorista de productos agropecuarios, que concurre a vender en el mercado mayorista o a comprar para ofertar a comercializadores minoristas en lugares autorizados por los consejos de la administración provincial; también podrá comercializar en el mercado mayorista los productos que compre a los concurrentes a dicho establecimiento; y en ningún caso podrá ofrecer productos importados.

Por otra parte, todos los centros del consumo social tendrán la posibilidad de adquirir productos agropecuarios, a precios de oferta y demanda, tanto en la red mayorista como minorista, siempre y cuando los gastos por dicho concepto estén dentro de su presupuesto aprobado para el año fiscal. "Ello no quiere decir que se elimina el abastecimiento que reciben estas entidades por parte de empresas agropecuarias; simplemente se están ampliando las opciones", destacó Pérez Pérez.

En cuanto a las cuestiones de carácter tributario el Reglamento publicado especifica que estarán acorde con lo dispuesto en la Ley Tributaria, de forma tal que se apliquen, según correspondan, los Impuestos sobre Ingresos Personales, sobre Utilidades y la contribución al Régimen Especial a la Seguridad Social; este sistema impositivo se ha diseñado teniendo en cuenta que los gravámenes no contribuyan a provocar un incremento de los precios.

Otro elemento incluido en las normativas está referido al reordenamiento del transporte vinculado a la comercialización de productos agropecuarios. Sobre este aspecto se precisa que los Grupos Empresariales de la Agricultura de Artemisa y Mayabeque, además de prestar el servicio de transportación, podrán arrendar camiones a las unidades productoras. Al concluir el primer año del contrato se valorará su venta, la continuidad del arrendamiento o la cancelación del contrato.

Se trata entonces de ampliar opciones y flexibilizar mecanismos que poco a poco deberán irse ajustando a la realidad nuestra de cada día. De muy poco sirve tener un punto de venta en cada esquina si ello finalmente no se traduce en una mejora palpable en la comida del plato que en cada jornada los cubanos llevamos a la mesa.

 

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