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Actualizado 10:30 a.m. hora local
Siria cumplirá sus compromisos en la eliminación de
armas químicas, según Bashar Al Assad
DAMASCO.
— Siria respetará su compromiso de adherirse a la Convención de No
Proliferación de Armas Químicas, afirmó el presidente Bashar al-Assad,
y aclaró que tal paso resultó una decisión soberana influenciada por
la seriedad de la propuesta de Rusia.
Nuestras posiciones
jamás responden a amenazas externas ni posiciones de fuerza,
advirtió el mandatario en diálogo con reporteros de la cadena de
televisión estadounidense Fox News, ampliamente divulgada este
jueves por medios de prensa sirios.
En cuanto a la postura de Damasco sobre el informe
de los investigadores internacionales sobre el uso de armas
químicas, Al-Assad precisó que debe esperarse por las pruebas que
estos aporten, para lo cual deben retornar al país y completar su
misión inicial de efectuar pesquisas en tres puntos del territorio
nacional.
El equipo liderado por el Ake Sellstrom, jefe de la
oficina de la ONU para la investigación de armas químicas, se
encontraba en esta capital el 21 de agosto cuando ocurrió al ataque
con gases, utilizado por gobiernos como el de Estados Unidos, Gran
Bretaña y Francia, entre otros, para acusar a las autoridades sirias
de su autoría sin presentar pruebas fehacientes.
Reconoció el Ejecutivo la "muy eficiente" posición
de Moscú durante el contencioso extendido a 30 meses, mientras
agregó que Rusia ha protegido políticamente a Siria mediante el veto
en tres ocasiones en el Consejo de Seguridad de la ONU de
resoluciones que abrirían las puertas a ataques contra la nación.
En otra parte del diálogo, Al-Assad insistió en que
cualquier arreglo a la crisis nacional pasa por detener el
financiamiento logístico y financiero desde el exterior a las bandas
mercenarias que buscan derrocar al gobierno, unido a la concreción
de un diálogo entre los propios sirios.
Advirtió que Siria corre peligro de verse
desintegrada como Estado secular, debido a las acciones terroristas
y masacres de extremistas afiliados a Al Qaeda contra las minorías
religiosas que históricamente han convivido en paz en el país.
Desmintió que en el país ocurra una guerra civil, al
recordar que el Ejército Árabe Sirio lucha contra combatientes de 83
nacionalidades sufragados por administraciones occidentales y de
Oriente Medio.
Evaluó el gobernante las diferencias que
caracterizan a los grupos que integran la oposición.
Existe una diferencia entre ser "opositor" y ser
"terrorista" la oposición es una expresión política y no significa
tomar las armas y asesinar a las personas y a los inocentes, o
destruir las escuelas y la infraestructura, perpetrar
decapitaciones, como suele ocurrir en el caso de numerosos grupos,
matizó.
Argumentó al-Assad que las relaciones de Siria con
Estados Unidos pasan por la credibilidad que sea capaz de tener la
administración norteamericana y la necesidad de respeto mutuo.
Sobre los retos nacionales una vez superada la
crisis, Al-Assad estimó que hará falta una labor ardua para reparar
las secuelas psicológicas y desenquistar los efectos negativos de la
propagación de la ideología takfirí (extremista).
Tendremos que restañar las heridas de las actuales
generaciones para que Siria vuelva a ser un Estado secular y de paz,
además de reconstruir la infraestructura, la economía, y diseñar un
nuevo sistema político que se ajuste a las realidades del pueblo
sirio, concluyó. (PL) |