MAYABEQUE.— Las pequeñas montañas de canto extraídas de las
canteras de Aguacate, en el municipio de Madruga son hoy una
alternativa económica en la construcción. Pese a ser un recurso
conocido y casi tradicional le imprimiría una dinámica diferente a
obras, entre ellas las viviendas.
Aunque el canto es utilizado en este territorio, no en todas
partes acuden a él para darle el uso que ese valioso material le
aporta a la construcción.
Sus productores abogan por la creación de una estructura que los
relacione más con los clientes y aumente el número de estos. Para
ello es indispensable crear las condiciones capaces de materializar
esta relación.
Dada sus características esta es una labor que exige mucho
esfuerzo y calidad en la operación de corte.
Al desactivarse el central Rubén Martínez Villena, el canto quedó
como una opción de empleo para no pocos trabajadores azucareros a
quienes se suman ahora los llamados "cuentapropistas".
Los bloques de canto que poblan los yacimientos, contienen la
llamada "caliza margosa o calcarenita blanda", fácil de aserrar por
medios artesanales. Manuel Arvesuk, director de la Unidad
Empresarial Básica de Aseguramiento y Comercialización, que
administra Genética del Este, explicó que ya se han elaborado
estrategias para abrir el mercado en el sector, pero la respuesta no
llega.
Esta entidad compra, por sí sola, hasta 3 000 tapas de canto.
Hace diez años que se toman iniciativas para hacer realidad el
empleo masivo de esa alternativa y, a la vez, avanzar en las
condiciones de trabajo del personal.
La dirección de la empresa propone crear una infraestructura
capaz de procesar los desechos que dejan los cantos al cortarse.
Para esto señalan que no es preciso montar nuevas tecnologías.