De una manera inusual para algunos, en el ejercicio de una
profesión en la que muchos consideran "solo tienen oportunidad los
hombres", se enfrenta a un constante desafío: salvar vidas.
Hace más de seis meses Yoandra se convirtió en la única técnica
en salvamento y rescate del país. "Cumplir esta meta es un gran
mérito, un logro soñado, el primer paso para que otras mujeres
también tomen esta decisión", comenta la joven artemiseña, quien se
desempeña en el Comando 2 del Cuerpo de Bomberos de la provincia,
que radica en Mariel.
Desde los 16 años, sintió un interés especial por la valerosa
misión a la que están llamados los bomberos: "Cuando estaba en
duodécimo grado me incorporo al círculo de interés, porque me
inspira salvar vidas. A partir de ese momento, cada fin de semana lo
destinaba a la realización de prácticas en el Comando de Artemisa".
Más de una década ha transcurrido desde la fecha, pero siente la
misma satisfacción del primer día. Y aún cuando se dedicó durante un
tiempo a la enfermería, no dejó de mantenerse vinculada en todo
momento a la Asociación de Bomberos Voluntarios, sin desistir ni un
solo instante.
Siete incansables meses, permeados de fuertes entrenamientos,
absoluto rigor y sabia consagración, hicieron de Yoandra una
verdadera profesional, como preparación previa para integrar el
grupo de salvamento y rescate de la provincia, dada la necesidad de
la labor del equipo en el territorio, por la implicación que tiene
el surgimiento de una Zona de Desarrollo Integral.
"Respondemos al llamado que se nos haga, y sin dudarlo prestamos
nuestros servicios en el lugar que sea necesario... Hemos tenido que
intervenir en varios accidentes, en el esclarecimiento de hechos en
conjunto con la policía y en otras acciones propias de la profesión,
siempre con la satisfacción del deber cumplido".
A los 29 años, Yoandra —quien fue merecedora de la Medalla
Servicio Distinguido, máxima distinción que otorga el Ministerio del
Interior— se propone constantemente nuevas metas: hacer el técnico
medio en extinción de incendios y culminar la licenciatura en
enfermería, que tuvo que abandonar hace algunos años por problemas
personales, son algunas de sus aspiraciones.
Intensas jornadas le depara su bregar diario. Muchos obstáculos
tendrá que vencer, pero de seguro, su temple de heroína y la
confianza en su incipiente potencial le continuarán dando fuerzas
para sobreponerse a cualquier dificultad.