
Argentina conmemora hoy una década de la llegada al poder del
proyecto político iniciado por el presidente Néstor Kirchner en el
2003 y continuado por su esposa y actual mandataria, Cristina
Fernández de Kirchner, al ganar las elecciones presidenciales del
2007 y del 2011.
El entonces gobernador de la provincia patagónica de Santa Cruz,
asumió las riendas de un país marcado por la inestabilidad política,
social y económica, tras el colapso ocasionado por la vorágine
neoliberal de finales del siglo pasado.
En pocos años, Kirchner logró recuperar la senda del crecimiento.
Renegoció una deuda impagable de más de 140 mil millones de dólares
y reactivó el deteriorado aparato productivo y exportador argentino.
Por otro lado, la derogación de las leyes de impunidad en el 2004
significó el comienzo de un largo proceso judicial contra los
represores de la última dictadura (1976-1983). Según el Centro de
Estudios Legales y Sociales, se han realizado cientos de juicios en
los que han sido juzgadas 1 861 personas y condenadas 244.
En la arena internacional, el abogado argentino enrumbó sus
esfuerzos hacia la consolidación de la Patria Grande, junto a otros
grandes líderes latinoamericanos como Fidel Castro, Hugo Chávez,
Luiz Inácio Lula da Silva, Evo Morales, Rafael Correa, entre otros.
La Cumbre de las Américas de Mar del Plata en el 2005, donde
asumió un papel protagónico como anfitrión, significó un punto de
giro en la historia de América Latina al derrotar los intentos
neocoloniales del ALCA y reafirmar la voluntad unitaria de la región
frente a Estados Unidos. Esos mismos principios los defendió como
primer Secretario General de la Unasur.
En el 2007, Néstor Kirchner fue sucedido en la presidencia
argentina por su esposa, la senadora Cristina Fernández, quien ha
sido una fiel continuadora y renovadora del proyecto de cambios,
especialmente tras su temprana y lamentable muerte en el 2010.
En sus casi seis años de Gobierno, Cristina ha ampliado la
asistencia estatal para los más pobres y defendido con igual pasión
la integración latinoamericana en espacios como la CELAC, que agrupa
por primera vez a todos los países independientes desde el Río Bravo
hasta la Patagonia.
Este sábado se conmemoran, además, los 203 años de la Revolución
de Mayo de 1810, cuando la deposición del virrey español Baltasar
Hidalgo de Cisneros dio paso a la Primera Junta de gobierno.
Más de dos siglos después, Argentina y América Latina continúan
su bregar por la verdadera independencia, una batalla que ha
encontrado importantes victorias en la última década "ganada" de los
Kirchner.