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Reverencias a Bellas Artes de Cuba en su centenario

Para celebrar la fecha, disímiles iniciativas se llevarán a cabo durante el año. Todo un programa concebido para repasar su historia, acercarnos una vez más al presente y mirar de cerca el futuro.

La arrancada fue un viaje imaginario en el tiempo. Una muestra con las principales piezas exhibidas en su etapa fundacional figura entre las propuestas.

Orígenes de la colección es el título de la exposición, con varias reliquias como la mascarilla mortuoria del general Máximo Gómez (1836-1905), ese dominicano, uno de los líderes la Guerra de Independencia cubana en la segunda mitad del siglo XIX, maestro de la carga al machete.

También la primera película El parque de Palatino (1906), rodada por uno de los precursores del cine, Enrique Díaz Quesada, en los mismos años de efervescencia de la incipiente técnica cinematográfica, creada por los hermanos Lumiere.

Un tambor litúrgico estudiado por el antropólogo Fernando Ortiz, pinturas hispanas del siglo XVIII, objetos aborígenes, de etnología afrocubana y un cepo de castigo para esclavos se incluyen en la muestra. Todo un trabajo, a juicio de los curadores, de rescate arqueológico.

Otras de las propuestas será una muestra con 45 obras del fallecido pintor cubano Ernesto González Puig (1913-1988), que centra su mirada en su primera etapa creativa, en la cual prevalecía el dibujo como forma de expresión artística.

Un creador cuya obra ha sido preterida, explicó a Prensa Latina Elsa Vega, su curadora.

Sin embargo, González Puig desde sus piezas iniciales se revela como un artista de vanguardia. En esta exposición, explicó, tratamos de reposicionarlo en este movimiento de la plástica, dijo.

Las obras seleccionadas abarcan el período 1932-1937 y en su mayoría pertenecen a su primera exposición personal en 1934 en el antiguo Liceo de La Habana. Muchas de ellas, agregó, forman parte de los fondos del museo, otras fueron donadas por el propio artista a esta institución, por familiares y una de ellas pertenece a un coleccionista privado.

Más allá de las variadas muestras expositivas que traerán de vuelta los diversos períodos de la institución cultural se desarrollarán otras iniciativas, dirigidas a las nuevas generaciones y encaminadas a aproximarlos a las diversas facetas del arte visual.

Los talleres comunitarios de creación para niños de nivel primario volverán a apoderarse de las mañanas veraniegas.

También se ofrecerá un amplio programa académico, destinado a conocer el trabajo de preservación. Otro coloquio internacional con especialistas de varias latitudes centra los debates en los nuevos retos de los museos de arte, sus colecciones, restauración y conservación de su patrimonio.

Fundado el 28 de abril de 1913 por el arquitecto Emilio Herrera, el Museo tuvo en sus inicios varias ubicaciones en la ciudad, ninguna factibles para albergar la creciente lista de colecciones.

Años después las obras nacionales estarían expuestas en un edificio situado en las inmediaciones del Paseo del Prado, el antiguo Mercado de Colón, a pocos metros del famoso hotel Sevilla.

En sus amplias salas se podrán disfrutar del arte colonial, que abarca desde el siglo XVI hasta las obras de autores contemporáneos, más de 300 años de arte cubano, visto en toda su dimensión.

De ese período inicial se pueden apreciar La Santísima Trinidad, de José Nicolás de la Escalera, y otro más cercano del siglo XIX, El embarque de Colón por Bobadilla, de Armando Menocal.

Pero también la vanguardia de la primera mitad del siglo XX, con piezas como Flores amarillas, de Amelia Peláez, El rapto de las mulatas, de Carlos Enríquez, Paisaje de La Habana, de René Portocarrero, entre otras.

Del período pos-revolucionario se puede apreciar obras de Servando Cabrera, Antonia Eiriz, Raúl Martínez, Manuel Mendive, Ever Fonseca, Roberto Fabelo, Tomás Sánchez, Nelson Domínguez, Zaida del Río, Belkis Ayón y Kcho.

Una segunda sala abriría a finales del siglo XX para exponer la vasta colección de arte universal que atesora el museo. El antiguo Centro Asturiano de La Habana se convirtió en una gran galería para exhibir el dibujo, la pintura, el grabado y la plástica en general del arte antiguo de Egipto, Grecia y Roma.

Pero también el oriental proveniente de Japón y de las escuelas europeas como España, Italia, Flandes, Holanda, Alemania, entre otras.

Considerado uno de los más grandes de América Latina y el Caribe, el Museo Nacional de Bellas Artes resguarda desde hace un siglo la historia de la plástica cubana y de otras latitudes para el disfrute de los cubanos y turistas.(Tomado de Cubasí)

 

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