El filme biográfico fue presentado hace unos días en el cine
Chaplin, de La Habana, como parte de la Muestra itinerante de Cine
del Caribe, y en ocasión del aniversario 210 de la muerte del prócer
haitiano.
Con una duración de tres horas, Toussaint Louverture, Retrato
en dos partes, está protagonizado por Jimmy Jean-Louis, uno de
los actores haitianos más reconocidos a nivel internacional, y la
actriz franco-senegalesa Aissa Naiga.
La cinta fue laureada en el Festival Panafricano de Cine 2012 y
le ha propiciado a Jean-Louis obtener el premio al mejor actor en el
Pan African Film Festival, y reconocimientos en el Trinidad y Tobago
International Film Festival & Vuesd’Afrique; el International Film
Festival en Canadá, además de una nominación en el Africa Movie
Academy Awards en el 2012.
Popular por interpretar a El Haitiano en la serie de televisión
Héroes, Jean-Louis ha trabajado en más 40
largometrajes, entre ellos destaca ¿Tiene Sida el presidente?,
del cineasta haitiano Arnold Antonin.
El actor —quien además preside la asociación Hollywood Unites
for Haiti, organización sin fines de lucro— concedió esta
entrevista a Granma, horas antes de asistir a la proyección
única de la película.
—Representar a Toussaint Louverture no debe haber sido una tarea
fácil, así que la primera pregunta se deduce: ¿cómo se preparó para
interpretar el personaje?
—Encarnar el papel fue realmente difícil. Es la primera vez que
se hace una película sobre Louverture, un hombre que nació siendo
esclavo, llegó a ser General y luego Gobernador, por lo que el
personaje transita por distintas facetas y tuve que ser muy
cuidadoso con cada una de ellas. Hicimos una investigación profunda
para dar detalles sobre su vida y demostrar que fue un ser humano
con momentos de poder y de penuria. Leí libros, me documenté, vi
materiales audiovisuales y me preparé físicamente. Me tomó mucho
tiempo pero fue necesario porque sabía que al ser la primera
película, yo iba a ser la imagen de Louverture para muchas personas
y eso es una gran responsabilidad.
—Un gran honor, Louverture fue una figura nacional y
latinoamericana, pero también mundial. Le dio la independencia a
Haití y empujó la revolución en América Latina. Al mismo tiempo, fue
motivo de inspiración para grandes líderes como Nelson Mandela,
Marcus Garvey y Martin Luther King. Es por ello que me siento tan
feliz de haberlo encarnado para que se conozca y se sepa lo que hizo
por Haití, espero que mi país pueda verse de una manera diferente.
Quise ser lo más fiel posible al héroe que tanto representó para
nosotros.
—Después de la filmación, ¿tuvo alguna influencia la figura de
Louverture en su personalidad?
—Sí. Después de tanto tiempo estudiándolo y analizándolo, aprendí
mucho. Su huella está viva en mi memoria y en mi pensamiento. Tiene
que haber sido una persona muy fuerte para hacer lo que hizo y en
ese momento, para mí es lo que importa, esa fuerza que viene de
adentro y que no importa lo que pase ayuda a seguir adelante.
—¿Dónde se filmó la película?
—En las afueras de París y en Martinica, lo cual es algo que me
atormenta porque aquí estamos tantos años después de haber logrado
la independencia y no podemos filmar la película en Haití por falta
de infraestructura. Es paradójico que la primera película sobre el
libertador de Haití haya tenido que ser filmada en Francia, con
presupuesto francés.
—¿Entonces se trata de un filme sobre Haití donde el único nexo
con el país es la historia que cuenta y su protagonista?¿Cómo fue la
acogida del pueblo haitiano?
La película está en francés, tiene algunos parlamentos en
creole y el elenco es internacional, pero sí es una película
haitiana. Se mostró en Haití a un grupo de personas, pero la cedimos
a la TNH (Televisión Nacional de Haití), de manera que puedan
transmitirla cuantas veces deseen. Es la misma cuestión, distintas
partes de un único problema. En todo el proyecto participaron
personas del Caribe, pero es una película realizada por la TV
francesa. Pienso que para los haitianos es importante conocer mejor
la historia, que vean su propio país de forma diferente a como lo
mira el mundo entero y saber quién fue Louverture y lo que significó
en todo aquel proceso.
El filme ofrece un contexto general y se sumerge en detalles. Es
necesario en ese sentido y deja, al menos, una constancia
cinematográfica a las nuevas generaciones.
—Ahora que lo menciona, el pasado año el propio Arnold Antonin
ofreció una entrevista a este diario donde declaraba que en Haití
falta todo para impulsar a los jóvenes a hacer cine, saben mucho de
técnica pero no tienen la idea del cine como lenguaje y construcción
de valores ¿Cuáles son sus consideraciones en este sentido?
Es muy difícil hacer una película en Haití, no hay salas ni
escuelas de cine y además existe mucha piratería. Sin embargo, es un
país donde hay mucho talento. La realidad en el mundo
cinematográfico, y estoy hablando específicamente de Hollywood, es
que resulta muy difícil hacer una película sobre héroes negros.
Danny Glover con anterioridad había intentado hacer la película
sobre Louverture y no pudo, entonces de ahí la conclusión de que
existe algún deseo político, histórico o económico para que ese tipo
de producciones no salgan adelante.
La realidad es que la industria no tiene interés por la historia
de los negros. Ese ha sido otro elemento importante que he podido
constatar luego del estreno de la película y su recorrido
internacional en muchas ciudades de EE.UU., Canadá, Francia, África,
Trinidad y República Dominicana.
—¿Está satisfecho con el resultado?
—Estoy definitivamente feliz con el resultado de la película,
espero que la mayor cantidad de personas tengan la posibilidad de
verla. Confieso que me hubiera encantado filmar al menos un par de
escenas en Haití, de este modo siempre va a existir un pequeño punto
donde no voy a poder estar del todo satisfecho.
—Una última pregunta, ¿qué representa proyectarla en Cuba?
Los cubanos siempre han sido buenos amigos de Haití y espero que
luego de ver la película, lo sean más. Van a poder entender qué es
lo que realmente Haití defiende y contrarrestar las imágenes
negativas que circulan en los medios y que opacan sus inmensos
valores históricos y culturales. Me siento muy unido a Cuba, estamos
tan cerca que me considero un vecino cercano, un buen amigo.