Capriles y televisora norteamericana CMM juntos al suicidio

PATRICIO MONTESINOS

El opositor venezolano Henrique Capriles y la televisora norteamericana CNN, bautizada como la Cadena Más Mentirosa (CMM), transitan juntos hacia el suicidio político y mediático, tras haber decidido enfrentar desde ya al Presidente Encargado Nicolás Maduro, fiel seguidor del fallecido exmandatario Hugo Chávez.

El derrotado candidato de la derecha, Henrique Capriles.

La CMM enseñó nuevamente sus garras difamatorias y automáticamente asumió su siempre vocería de Capriles, al igual que los medios de prensa españoles El País, ABC y El Mundo, entre otros, cuando aún no ha comenzado la campaña para las nuevas elecciones en Venezuela, previstas para el 14 de abril.

Estrechamente vinculada a la Agencia Central de Inteligencia (CIA), de Estados Unidos, la referida televisora de este país y sus repetidores diarios infames de España, apuestan a toda costa por el opositor venezolano, quien fue vapuleado por Chávez en los comicios del pasado año.

Capriles, pagado por Washington y los sectores ultraconservadores de su país, es considerado un cadáver político, y su participación como candidato en la consulta popular del venidero mes en Venezuela será su suicidio definitivo, coinciden expertos y analistas latinoamericanos.

El "principal" adversario nacional de la Revolución Bolivariana fue irrespetuoso durante la enfermedad de Chávez, y luego de su fallecimiento, no solo con el propio expresidente, sino también con sus compatriotas, como lo han hecho de igual manera la CMM y la prensa española, esta última en profunda crisis, casi ahogándose.

El monigote de la Casa Blanca en Caracas y sus medios portavoces carecen evidentemente de ética, pero además han perdido totalmente el rumbo, al agredir y menospreciar al pueblo venezolano, tras la reciente desaparición física de su líder y exjefe de Estado.

Capriles y la CMM parecen como locos, disparando tiros mediáticos para todas partes para ver de qué forma pueden impedir que Maduro se imponga en las elecciones, y claro está acabar con el Chavismo, que tanto le interesa a Washington desaparecer.

Es como una carrera desenfrenada de maniáticos derrotados que buscan desesperadamente qué hacer para intentar conseguir su objetivo, conociendo muy bien que es algo casi imposible.

Es lógico explicarse que la oposición en Venezuela, además de desprestigiada y dividida, esté ahora también desequilibrada porque el mar de ciudadanos de esa nación que está despidiendo y manifestando sus sentimientos de cariño hacia Chávez es un verdadero plebiscito, y un avance de lo que será el triunfo arrollador de la Revolución Bolivariana, por medio de Maduro, en los comicios del 14 de abril.

 

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