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Granja Genética Los Pinos
El arte del buen hacer ganadero
Miguel Febles
Hernández
Cuna de campeones en las más afamadas ferias ganaderas del país,
la Granja Genética Los Pinos despunta también por la seriedad y
constancia en el cumplimiento de los compromisos productivos y en la
búsqueda de alternativas para sacarles mayor provecho a sus tierras
e instalaciones.
La
granja dispone de un centro multiplicador cunícola que aporta pies
de cría a otras unidades del territorio.
Sin embargo, lo que la distingue por encima de cualquier
resultado concreto es la estabilidad en su funcionamiento, sin
altibajos caóticos ni crisis ocasionales que pueden coartar los
buenos oficios de un colectivo de 74 trabajadores con una arraigada
cultura ganadera.
Situada al suroeste de la ciudad de Camagüey, bajo jurisdicción
de la Empresa Pecuaria Triángulo Tres, la finca cuenta con 14
colectivos de trabajo, distribuidos en cuatro vaquerías, unidades de
feria, centros de destete y de novillas, y otras áreas destinadas al
autoabastecimiento alimentario.
Elemento clave para engranar ese amplio y variopinto universo de
actividades agropecuarias es, sin discusión alguna, un hombre que
lleva más de 40 años en tales menesteres, incluidos 19 como
administrador de la granja. Su nombre: Miguel Emilio López Miranda.
 Poco
a poco, como en la Granja Los Pinos, va cambiando la imagen de la
cuenca lechera camagüeyana.
"PIPE", PARA MÁS SEÑAS
"Si no pone Pipe en el reportaje, es posible que pocos en nuestro
sector sepan de quién se está hablando", aclara en tono jocoso
mientras muestra una de sus joyas más preciadas: un salón colmado de
trofeos —colectivos e individuales— ganados por sus animales en
certámenes nacionales e internacionales.
"Llevamos 18 años en el primer lugar en la Feria de Rancho
Boyeros, en La Habana, posición que esperamos ratificar nuevamente a
finales de marzo de este año, y para ello ya estamos preparando a
nuestros campeones y campeonas", asegura López Miranda, confiado en
las excelentes cualidades de su rebaño.
Explica el administrador que la Granja Los Pinos tiene entre sus
objetivos principales preservar el genofondo de las razas, para lo
cual trabajan en seis proyectos básicos: Brown Swiss (Suiza Parda),
Jersey y Siboney, en el caso del ganado bovino, y Nuvio, Boer y
Alpino, entre los caprinos.
"Somos fruto de la visión estratégica del compañero Fidel, quien
personalmente se dio a la tarea de crear este tipo de unidades a
comienzos de la década del 60 del siglo pasado, convencido de que,
sin genética, no hay desarrollo ganadero posible", subraya el
experimentado vaquero.
NO SOLO DE FERIA SE VIVE
El ambiente de laboriosidad que se respira en Los Pinos tiene un
reflejo directo no solo en los lauros de las ferias ganaderas: a la
par crece también la producción lechera (y su venta a la industria
láctea), respaldada por indicadores de eficiencia que mejoran de
campaña en campaña.
"El año pasado, informa Enier Guevara Yordi, jefe de producción,
superamos el plan previsto con el acopio de cerca de 134 mil litros
de leche y de esa cifra el 92 % se vendió al Estado. La tendencia
cumplidora se mantiene en estos primeros meses del 2013, aun en
medio del periodo seco".
"Ahora tampoco debemos tener dificultades, añade, pues existe un
mínimo de vacas que no están preñadas, tenemos controladas las
gestantes, están pariendo, es decir, la materia prima la tenemos en
la mano y la comida para el rebaño está sembrada en el campo. Esta
debe ser una buena campaña para la granja".
Tal aseveración es respalda por Pipe, el administrador, quien,
con la sabiduría de tantos años entre las reses, comenta: "Yo digo
que en la primavera cualquiera es ganadero; cuando hay que
demostrarlo es en la seca: por las decisiones que es preciso adoptar
justo en cada momento y no después".
ROBERTO, UNA GENTE IMPORTANTE
En bicicleta, como amiga inseparable, Roberto de la Cruz
Hernández desanda diariamente los polvorientos caminos para visitar
cada una de las vaquerías. Al presentarlo, López Miranda solo acota:
"Él es aquí la persona más importante".
Tamaño calificativo, demasiado rimbombante para una primera
impresión, se justifica luego al conocer cuánto de pasión y desvelo
se necesita para desempeñarse como jefe de reproducción de la Granja
Genética Los Pinos:
"Llevo más de cuatro décadas en este trabajo, al cual le dedico
las horas que sean necesarias. Si hay vacas en celo, las insemino;
atiendo las hembras recentinas y llevo el control de todos los
partos. Durante la campaña anterior, logramos un 73 % de natalidad,
indicador favorable, pero que puede mejorar".
Fisiopatólogo y técnico inseminador, Roberto coincide en que es
esta una profesión de vital importancia, no siempre bien valorada en
algunas entidades pecuarias: "Lo cierto es que, si no hay
reproducción, no hay leche, no hay ganadería, en fin, no hay nada".
MEJORAS QUE TAMBIÉN DAN FRUTOS
"Después del ciclón Ike a finales del 2008, esta vaquería quedó
que parecía una vieja despeinada", dice Pipe con picardía, al
mostrar los cambios que ya se observan en la unidad 16-302, cuyo
jefe actual, Gilberto Ávila Reyes, "prácticamente nació entre las
patas de las vacas, así que de improvisado no tiene nada".
"Las cosas van mejorando", expresa el joven vaquero, y relata
cómo limpiaron los potreros de marabú, se electrificó la
instalación, se acondicionaron las áreas de ordeño y se trabaja en
el completamiento del techo, entre otras acciones que transforman
poco a poco el escenario productivo de la entidad.
"Ello forma parte del programa de recuperación de las vaquerías
de la cuenca lechera camagüeyana, a través del cual hasta ahora
hemos adquirido tejas, molinos de viento, turbinas eléctricas,
alambre con púas, machetes y calzado para los trabajadores",
confirma Enier Guevara, el jefe de producción.
Con esa inyección de recursos y la acostumbrada respuesta de su
colectivo, la Granja Genética Los Pinos tiene ante sí el agradable
desafío de mostrar a otras entidades del sector cuánto más puede
hacerse cuándo cultura ganadera y consagración al trabajo se dan la
mano en pos de un mismo propósito. |